SEGURIDAD | Artículos | 01 JUL 2004

La importancia de la seguridad

Que la seguridad está de moda no se le escapa a nadie, pero lo que a nosotros nos preocupa es si hay o no negocio para el canal de distribución en este segmento del mercado, y la respuesta es sí.
Puede que los usuarios no estén todavía dispuestos a adecuar sus instalaciones al nivel de seguridad mínimamente exigido, pero todo parece indicar que el camino se está recorriendo, y cada vez con mayor velocidad. Y, evidentemente, parte de la gasolina que llena los motores del negocio de la seguridad proviene de los medios de comunicación y del eco que se están haciendo de la cada vez más preocupante avalancha de virus o ataques a las instalaciones. Porque no podemos olvidar que el comprador español está muy habituado a emplear refranes y el de cuando las barbas de tu vecino veas pelar pon las tuyas a remojar, está en la mente de todos cuando se abre un periódico y se ve que el servidor de tal o cual empresa ha sido asaltado, la página web manipulada o que un virus ha inundado los servidores y equipos clientes de medio mundo.
En ese momento, y como también recuerda el refranero español, es cuando nos acordamos de Santa Bárbara. El problema es que llegue cuando es demasiado tarde.
Y para remediar este complejo problema es para lo que debe intervenir en esta cadena el canal de distribución. Los fabricantes han puesto su parte, creando productos para paliar, minimizar o, incluso, evitar los efectos nocivos del denominado malware. En el otro lado de la mesa nos encontramos a los usuarios que, como siempre, quieren gastar lo menos posible y que valoran de forma más clara el gasto de hoy que el problema de mañana. Y, en medio, el canal de distribución, que debe ser capaz de transmitir a los clientes que todo céntimo de euro invertido hoy evitará un gasto de miles de euros mañana para solucionar un problema que debería haberse evitado.
Pero éste no es un mensaje fácil de trasmitir, porque el cliente siempre es reacio a pagar por algo que no asume como una necesidad inmediata, y ese es el problema. Por eso el mercado debe aprovechar estas informaciones que, con tinte más o menos alarmista, pueden verse en cualquier lugar, para tratar de asesorar lo mejor posible a sus clientes, porque, como hemos repetido muchas veces en esta misma tribuna, un cliente contento es un cliente fiel, y un cliente fiel es negocio para mañana, no sólo para ayer.

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