PYMES | Artículos | 01 MAR 1997

Servidores para la PYME: el negocio del fin de siglo

Las características técnicas de un servidor son completamente distintas de las que debe tener un sistema de sobremesa o una máquina cliente del servidor. En este artículo se analizan las características más importantes de estas máquinas y se dan algunas recomendaciones sobre la configuración a elegir a la hora de adquirir uno de estos sistemas.

Hoy en día, en prácticamente cualquier entorno empresarial, nos encontramos con una red local que proporciona a los usuarios servicios de archivo de datos, de impresión e, incluso, de comunicaciones. Como todos nuestros lectores saben, el núcleo de una red local es el servidor. Este elemento no es más que un ordenador configurado con un determinado sistema operativo, el cual está especialmente diseñado para realizar las funciones propias de un servidor.

Las características que debe tener una máquina de este tipo varían mucho dependiendo, principalmente, del número de usuarios que se van a conectar al servidor, ya que, como es lógico, no es lo mismo una red local en la que se van a conectar al servidor tan sólo diez usuarios que otra en la que lo van a hacer cien clientes. Por lo tanto, antes de decidirse por la adquisición de un determinado servidor debemos tener en cuenta las características de la red que se va a montar. Asimismo, hay que prever el posible crecimiento que puede experimentar esta red, de forma que el equipo que se compre tenga una capacidad de crecimiento suficiente para que mediante alguna ampliación pueda continuar dando servicio a una red con un mayor tamaño del inicialmente previsto.

El procesador y la memoria

En el caso de los servidores no estamos limitados a una sola arquitectura de microprocesador, ya que la mayoría de los sistemas operativos de red más importantes cuentan con versiones para las familias de procesadores más importantes y difundidos en el mercado.

Al igual que ocurre con otros elementos del servidor, la velocidad y el número de microprocesadores así como la memoria RAM del equipo dependerán de las características de la red. Debido a la continua bajada de precio que se está produciendo en el mercado de memoria RAM, es muy recomendable no configurar un servidor que cuente con menos de 64 MB de memoria RAM. Si la placa base del sistema lo soporta, deberíamos adquirir memoria de tipo EDO RAM con paridad. También debemos tener en cuenta si la placa base soporta el protocolo ECC de corrección de errores, ya que de esta forma se subsanan automáticamente algunos que se producen al comunicarse el procesador con la memoria RAM. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para que funcione el protocolo ECC, la memoria RAM que instalemos en el sistema debe tener paridad.

Si el servidor que vamos a montar va a estar basado en la arquitectura x86 de Intel es recomendable plantearse la posibilidad de adquirir un equipo con, al menos, dos microprocesadores. En la actualidad existen placas base, tanto para sistemas Pentium como Pentium Pro, que permiten la instalación de dos microprocesadores sin que por ello se dispare el precio de la placa base. En el caso de los sistemas basados en Pentium es posible adquirir una placa base que soporte dos microprocesadores, basada en el chipset 430HX de Intel y con 512 KB de memoria caché externa, o de segundo nivel, por alrededor de 40.000 pesetas. En el caso de los equipos basados en procesadores Pentium Pro el precio sube algo más, si bien las prestaciones que se obtienen también serán mucho mejores.

Actualmente existen en el mercado placas base que utilizan el juego de chips 440FX de Intel que permiten la instalación de dos microprocesadores Pentium Pro a 150, 180 ó 200 MHz. Estas placas base no cuentan con caché externa, ya que el procesador Pentium Pro dispone de 256 ó 512 KB, de memoria caché integrada en el encapsulado del chip dependiendo de la versión del microprocesador.

Hay que tener en cuenta que para montar equipos con más de un procesador basados en micros x86 de Intel, todos los microprocesadores deben ser exactamente iguales, es decir, deben funcionar a la misma velocidad.

En el caso de arquitecturas no Intel, prácticamente todos los fabricantes cuentan con diseños de placas base que integran dos o más microprocesadores. Fabricantes como, por ejemplo, Digital, disponen de ordenadores equipados con cuatro procesadores Alpha sobre los cuales es posible instalar versiones para esta arquitectura de UNIX o Windows NT Server.

Diversos fabricantes de sistemas PowerPC cuentan con modelos que utilizan dos o más microprocesadores PowerPC 603e o 604. Un ejemplo son los equipos de la firma FirePower Systems o algunos fabricantes de ordenadores compatibles con los PowerMac de Apple. En el caso de los ordenadores basados en los procesadores Mips el caso más representativo es la compañía Silicon Graphics, la cual cuenta con una extensa gama de equipos, tanto servidores como estaciones de trabajo, basadas en esta familia de microprocesadores. En un servidor es muy importante que el o los procesadores estén adecuadamente refrigerados, de forma que la temperatura de funcionamiento de estos componentes siempre se encuentre dentro de los límites recomendados por el fabricante del microprocesador. Para conseguir esto, lo más recomendable es colocar sobre el chip un disipador metálico que se encuentre unido al procesador mediante una resina conductora del calor.

Si el modelo de disipador que hemos colocado lo permite podemos colocar sobre este elemento un pequeño ventilador mediante el cual podemos forzar la refrigeración del microprocesador. Actualmente es posible adquirir modelos de disipadores que ya cuentan con un ventilador integrado.

Los modelos de servidores más avanzados cuentan con sistemas de refrigeración basados en potentes ventiladores y en sensores de temperatura para este parámetro del equipo dentro de unos límites seguros. Si en cualquier momento la temperatura de alguno de los microprocesadores o del interior de la carcasa del equipo aumenta de forma peligrosa, uno o más ventiladores se pondrán en funcionamiento hasta que la temperatura vuelva a estar dentro de unos márgenes seguros.

Subsistemas de almacenamiento masivo

Una de las funciones más habituales de los servidores es la de hacer de servidor de ficheros. De esta forma los usuarios de la red pueden almacenar sus datos en unidades de red que, normalmente, son de mayor capacidad que las instaladas en sus estaciones de trabajo y que, además, suelen contar con avanzados mecanismos de backup y de seguridad para evitar la pérdida de datos.

Ya que un servidor debe dar servicio simultáneo a varios usuarios es importante que el ordenador cuente con un buen subsistema de almacenamiento que, además de ser rápido, garantice la integridad de los datos almacenados. En este entorno, sin duda alguna, los dispositivos más recomendables son los que se conectan al bus SCSI.

Si bien en el caso de las estaciones de trabajo que se conectan a la red se pueden instalar sin problema algún dispositivo de tipo IDE, en el caso del servidor, las unidades SCSI proporcionan unos mejores tiempos de acceso y además ofrecen la posibilidad de / /montar sistemas que garantizan la seguridad de los datos mediante el uso de técnicas RAID.

El lector debe tener en cuenta que los dispositivos SCSI son inteligentes, es decir, que el ordenador, mediante la controladora SCSI, envía a los dispositivos los comandos que sean necesarios para, por ejemplo, leer o escribir un sector o una pista, desplazar las cabezas de una determina unidad, etc. Una vez que se han enviado los comandos que sean necesarios a un determinado dispositivo, el bus SCSI queda libre para que sea utilizado por otros dispositivos o para que la controladora envíe comandos a otros periféricos conectados a la cadena SCSI. Cuando el dispositivo al que se la hayan enviado los comandos haya comple

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