DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 SEP 2008

El canal de distribución sufre los efectos de la situación económica española

Oportunidades en la crisis del sector
Silvia Hernández.
Reducciones en los precios y en los márgenes. Son los primeros efectos de una crisis general que, lógicamente, también ha llegado al segmento informático. La situación no parece buena y, lo que es peor, no parece que vaya a solucionarse en breve. A pesar de todo ello, siempre hay que intentar encontrar las oportunidades que existen para salir a flote y mantenerse en el mercado y, para ello, tanto fabricantes como mayoristas están poniendo su granito de arena para ayudar a los distribuidores.

Crisis, crisis y más crisis. En los últimos meses está palabra se oye más de lo que todos nosotros quisiéramos. Nos encontramos en un momento en el que la economía española no parece avanzar, sino todo lo contrario, y en el que todos los sectores, arrastrados por el inmobiliario, están viendo como se reducen sus ventas. Y el caso del mercado informático no iba a ser diferente. Se ha entrado en una espiral en la que, debido a la disminución de las ventas, se ha optado por reducir el precio, lo que lleva a márgenes más estrechos. Puede que se siga vendiendo mucho, pero la rentabilidad, desde luego, no es la que el canal de distribución quisiera, ya que se ha visto mermado un margen de por sí escaso.
Ante este panorama, todos los integrantes del sector, comenzando por los fabricantes, están poniendo en marcha diferentes medidas destinadas a paliar los efectos negativos de esta situación. Estas medidas se basan, ante todo en los servicios. Si bien llevábamos tiempo oyendo hablar de las bondades de los servicios, parece que se han convertido en la mejor solución posible a los problemas de rentabilidad. Pero no es tan sencillo proporcionar estos servicios. Muchas veces, los distribuidores tienen que acceder a una formación que requiere un desembolso económico que, precisamente ahora, se hace más difícil todavía. Además, por el momento, parece la crisis está afectando en mayor medida al segmento de consumo, pero también le llegará su turno al entorno empresarial, que es quien suele requerir de este tipo de servicios.

Una solución complicada
Como decíamos, el área de consumo es la que primero se ha visto afectada. Algo que parece lógico si tenemos en cuenta la situación macroeconómica y los datos que aseguran que más de la mitad de la población tiene problemas para llegar a fin de mes. En una situación como ésta, comprar un nuevo ordenador se convierte en algo totalmente prescindible. Y la solución no parece sencilla. En el caso del canal de distribución, parece que mayoristas y distribuidores están optando por intentar incrementar la rentabilidad mediante diferentes tipos de medidas que permitan mejorar la situación, pero la competencia es más dura que nunca, ya que tal y como mencionábamos, los precios se están reduciendo de forma drástica. Este descenso de los precios es, si cabe, más flagrante en las grandes superficies, que, aunque también están sufriendo la crisis, tienen mayor “colchón” para poder aguantar la caída. En definitiva, no parece que haya una solución sencilla y, aunque los chinos dicen que crisis es igual a oportunidad, hay que trabajar duro para encontrar dicha oportunidad.


Cómo eludir mencionar la palabra crisis
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Que estamos es crisis es algo que nadie duda. Eso sí, reconocerlo es otra cosa y el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha pasado meses asegurando que dicha crisis no existía. Tal es así que, a principios de año afirmaba que la economía española “iba bien” y que nuestro país iba a registrar, en 2008, crecimientos superiores al 3 por ciento.
Pues bien, en los últimos meses el ingenio se ha agudizado y, para evitar mencionar la tan temida, a la par que impopular palabra, los sinónimos se han multiplicado. Así, por ejemplo, José Luís Rodríguez Zapatero se ha referido a la crisis con palabras como “deterioro”, “empeoramiento”, “tiempos difíciles y complicados”, “serias dificultades creadas por circunstancias externas” o “empeoramiento de la situación”.
Además, gracias a esta situación hemos ampliado nuestro vocabulario con palabras como estanflación. Y, ¿qué es exactamente la estanflación? A pesar de que la Real Academia de la Lengua Española no la admite en su diccionario, cuando el Presidente del Gobierno o el Ministro de Economía, Pedro Solbes, hablan de estanflación se refieren a que España va a camino de entrar en una situación en la que “una alta inflación conviva con un estancamiento del crecimiento y la destrucción de empleo”.
Ni Miguel Sebastián, Ministro de Industria, Comercio y Turismo, menciona la palabra y, para referirse a la crisis utiliza las palabras “difícil situación económica que estamos atravesando”.

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