TENDENCIAS | Artículos | 19 FEB 2019

2019: un año de transición para el 5G

Un año de transición, pero también un año clave. Lo que será 2019 para el 5G, que está llamada a ser la primera generación de comunicaciones móviles orientada a servicios. Y con mucho que ofrecer.
5g
Redacción

Podríamos imaginarnos a la tecnología 5G como esos toros que hunden cualquiera de sus patas delanteras en el suelo, arañándolo con rabia antes de salir desbocados hacia delante cual furia de la naturaleza, mismamente. Y no nos equivocaríamos ni un ápice.

Y es que estamos al borde de una revolución en lo que a las comunicaciones se refiere. Grande, inmensa. Pues se trata de una tecnología que incidirá en áreas tan diversas como la robótica la movilidad de bienes y el comercio, la reconversión industrial, la logística y el desplazamiento de personas en transporte público y en vehículos autónomos, el sistema monetario, las criptomonedas y el Blockchain, los sistemas de control y la vigilancia ciudadana y personal… Menos en el VAR —y con la falta que hace—, en todo. Y la fecha para su explosión está marcada en el calendario: 2020.

El acabose

Sin ambages. Lo que va a suponer la tecnología 5G. Simplemente, un dato comparativo: mientras su predecesora 4G puede anidar a 2.000 dispositivos en una superficie de un kilómetro cuadrado, 5G podrá alojar a cerca de 80.000 en la misma superficie. Eso, para empezar. Tecnología que, según las previsiones, cubrirá a cerca del 40% de la población mundial para 2024; tecnología llamada, como ya hemos visto, a influir en un amplio sector de la industria según estipula uno de los últimos informes de Ericsson Report.

Sólo su velocidad media ya será de 20 Gbps, lo que asegurará conexiones hasta 100 veces más rápida que la actual, además de proporcionar una notable bajada de la latencia que amparará un nuevo paradigma IoT, descargas y subidas de contenido en ultra calidad HD y vídeos en 3D, o simplemente una cobertura mucho mayor.

Ahora, ¿estamos listos?

Que una cosa es mirar al horizonte y saludar alborozados lo que está por llegar, y otra bien distinta saber si estamos preparados —de verdad de la buena—. Fuentes de Huawei nos insisten que sí, que lo estamos, y exponen estos ejemplos para demostrarlo: “En 2018 marcamos varios hitos junto a los principales operadores españoles para asentar las bases y preparar a España para el despliegue de 5G. En febrero, y junto con Vodafone, realizamos la primera llamada 5G del mundo entre Castelldefels (Barcelona) y Madrid, empleando las especificaciones del estándar comercial NSA (Non Stand Alone). En junio, Vodafone anunció el despliegue pre-comercial de los primeros nodos de red 5G NSA en zonas céntricas de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao y Málaga en colaboración con Huawei. Y de cara a final de año, en noviembre, la compañía colaboró con Telefónica para realizar la primera videollamada internacional en la red real con tecnología 5G entre operadoras del Grupo Telefónica, al establecer una conexión entre Londres y Málaga”.

Al respecto, un experto en la materia como es Ian Hood, jefe de Arquitectura en Red Hat, considera que en la actualidad existen múltiples actores involucrados en el despliegue de esta tecnología, “y la colaboración del ecosistema es muy importante”, insiste. La razón, en su opinión, es sencilla: “Esto se debe a que la última generación de redes está basada en software que se ejecuta en una plataforma de hardware común, en lugar de conectar en equipos patentados en los que cada parte está diseñada para un uso específico. Esto requiere que los proveedores y operadores trabajen juntos, en comunidades abiertas, para desarrollar un software que sea compatible en un entorno de red híbrido y distribuido”.

Y para completar esta explicación tan clarividente, Hood quiere señalar dos factores claves en el desarrollo de 5G: la colaboración abierta y el código abierto. “Pues 5G es una fuerza impulsora clave para la innovación actual en todas las industrias —considera—, y vemos que esta tendencia se acelera en el espacio de las empresas de telecomunicaciones. Vemos que las propias telecomunicaciones están comenzando a liderar proyectos y comunidades de código abierto, a participar en la innovación abierta y a dar forma a las tecnologías de redes emergentes”.

Puede leer aquí el resto del reportaje.



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