TENDENCIAS | Artículos | 19 JUN 2018

Bienvenidos a la ultramovilidad

A ninguno se nos escapa la cantidad de ventajas que nos han dado los teléfonos inteligentes, las tabletas o los portátiles en cuanto a la libertad para trabajar y poder acceder a nuestro correo e información desde cualquier lugar. Ahora, la ultramovilidad se presenta como una herramienta de ayuda a las empresas para mejorar la productividad y alcanzar nuevas metas, lo que supone una oportunidad de negocio para el Canal a la hora de apoyar a las empresas en dicho proceso.
tableta movilidad
Isabel Campo

El acceso generalizado a la información y el aumento de la colaboración son algunos de los motivos de por qué la llamada ultramovilidad empieza a ocupar un lugar importante en las estrategias de las compañías.

En la economía digital en la que estamos inmersos, la agilidad y la flexibilidad son ventajas competitivas claves para las empresas. Por ello, la ultramovilidad se convierte en una nueva forma de entender el puesto de trabajo donde cada trabajador cuenta con un único dispositivo móvil con el que dispone de un escritorio virtual. Así es cómo la consultora IDC ha definido la ultramovilidad, una tendencia que será creciente en las empresas españolas en este año y que, se espera, sea asumida por el 70% de las organizaciones.

Entre los beneficios que propicia la ultramovilidad en el entorno empresarial encontramos la versatilidad, simplicidad en la gestión, eficiencia, optimización del uso de los recursos y seguridad. La ultramovilidad forma parte ya de la denominada Tercera Plataforma, que sentó las bases de la Cuarta Revolución Industrial, donde datos, movilidad, nube y redes sociales son los principales ejes de los procesos de cambio en las compañías para su supervivencia en el contexto digital actual. 

El futuro pasa por combinar entornos de trabajo tradicionales y móviles para la mejora de la productividad, pero también por la optimización de los procesos y la experiencia del usuario, logrando así entornos de trabajo más eficientes.

Teléfonos inteligentes

Posiblemente hubiera sido imposible llegar hasta aquí sin ellos. Todos somos conscientes del potencial que cada uno tenemos en nuestro teléfono: contactos, documentos, correo electrónico, hojas de cálculo, procesadores de texto, etcétera, a los que se suman asuntos personales como fotos o redes sociales personales. El hecho de que un teléfono inteligente sea, en muchos casos, más caro que un PC no es casual, pero cuenta con ciertas desventajas, frente a un montón de virtudes: las pantallas no son siempre del tamaño que necesitamos, el teclado no es el apropiado para escribir textos largos, necesitamos de wifi o una buena cantidad de datos en el teléfono, la capacidad de almacenamiento está más limitada, etc.

Hace años, Motorola lanzó un modelo con una base que permitía conectar teclado, pantalla y ratón. Sin embargo, debió de llegar demasiado pronto, porque no tuvo éxito, según explica Juan Delgado. Posteriormente, en 2015, Microsoft presentó Continuum, una funcionalidad incluida en Windows 10 que apuesta por aplicaciones universales que funcionan de la misma manera en cualquier dispositivo equipado con dicho sistema operativo, que pueden funcionar en el teléfono inteligente y se adaptan al monitor cuando se conectan a la base de Continuum. Sin embargo, tampoco triunfó. Posteriormente, Samsung anunció el S8 y su solución DeX, que permite utilizar un único sistema operativo, Android, y adapta las aplicaciones más habituales a una pantalla grande al conectarlo a la base automáticamente.

Seguridad: blindar el trabajo remoto y flexible

Tres cuartas partes de la fuerza de trabajo en Europa Occidental serán móviles a finales de 2018, según las previsiones de la consultora IDC. En todo el continente, la tecnología está impulsando una transición, imposible de parar, hacia el trabajo móvil y remoto, explica Emilio Dumas, director general de Toshiba Iberia.

Estas cifras hacen necesaria una estrategia de seguridad en las empresas “para garantizar que la tecnología en manos de los empleados esté a la altura tanto de sus demandas de movilidad y flexibilidad, como de las necesidades del negocio. El hardware debe ser fácil de usar, suficientemente potente y portátil para ejecutar múltiples aplicaciones empresariales y, al mismo tiempo, robusto como primera defensa contra ataques cibernéticos, para lo que habrán de incluir características que protejan los datos de múltiples maneras”, explica Dumas, y añade: “En este sentido, resultan irrenunciables soluciones de acceso seguras, en varios niveles y pasos, que incluyen soluciones biométricas tales como lectores de huella dactilar y cámaras de reconocimiento facial; también tecnologías para encriptar la información del disco duro y las comunicaciones mediante chips TPM. Incluso, hoy en día, es posible ir un paso más allá a través de equipos que aportan soluciones de infraestructuras de escritorio virtual (VDI), que no incluyen sistema operativo ni disco duro y no almacenan ningún dato. Si, además, el fabricante del portátil ha desarrollado y fabricado la BIOS, ese dispositivo dispondrá de una capa adicional de seguridad, que cierra la puerta a posibles entradas no seguras a los datos críticos”.

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