TENDENCIAS | Artículos | 22 MAY 2018

Máximo rendimiento sin renunciar a la movilidad

El Yoga 920 de Lenovo cobra mayor relevancia en el mundo de la movilidad al incluir los nuevos procesadores Intel Core de 8ª generación, así como la pantalla táctil UHD IPS de resolución 4K.
Lenovo Yoga 920
Alfonso Casas

La actualización del Yoga 920 llevada a cabo por Lenovo es otro claro ejemplo del rendimiento que es posible alcanzar con los portátiles actuales que incluyen la última generación de procesadores Intel Core. Recién llegados al mercado, ya van por la octava.

Este ultraligero y delgado portátil convertible, basado en el sistema operativo Windows 10 Home, garantiza rendimiento para infinidad de entornos de trabajo, con el aliciente de tratarse de un equipo convertible 2 en 1 del que se podrá sacar partido de su uso en modo tableta acompañado del lápiz digital. Quizá el único aspecto en su contra sea que entre la configuración no es posible optar por la elección de una tarjeta gráfica dedicada para entornos de gaming. Salvo ese detalle, la mayoría de los usuarios tendrá a su alcance un completo equipo con una configuración tremendamente equilibrada, que hace que su precio también sea contenido.

A efectos de diseño, la familia Yoga de Lenovo es todo un alarde de estilo y ligereza sin abandonar la robustez y el paso del tiempo. Con acabados en aluminio pulido CNC, presenta la lujosa bisagra en forma de cadena de reloj, con la que Lenovo garantiza la resistencia y estabilidad para cada modo de uso, girando sobre sí misma hasta 360 grados y manteniéndose firmemente ante la posición elegida para cada caso por el usuario. Su pantalla también aprovecha el marco para sacar el máximo partido al área útil de visualización, que escala hasta las 13,9 pulgadas en un acabado UHD o FHD. En nuestro caso, el primero de los mencionados para garantizar una resolución de 3.840 x 2.160 píxeles —equiparable a 4K con amplios ángulos de visualización—. Todo ello bajo un grosor que, en la parte más gruesa del portátil, no llega a superar los 13,9 milímetros.

Frente a su predecesor Yoga 910, Lenovo ha movido la cámara web frontal 720p a su parte superior, un lugar más natural para todos aquellos que llevan a cabo prácticas de videoconferencia con Skype. Su teclado tipo chiclet es bastante amplio y espacioso, además de mostrar una gran respuesta a su uso, con la típica retroiluminación de las teclas que favorece su uso en situaciones de baja luminosidad; igual sucede con su amplia zona touchpad, también generosa en dimensiones para facilitar su manejo. Acompaña al equipo el lápiz digital Lenovo Active Pen 2, con hasta 4.096 distintos niveles de sensibilidad. Se trata de otro elemento adicional e imprescindible que permite sacar el máximo partido a Windows Ink y todo el ecosistema de aplicaciones compatibles que hacen posible que la creación de notas se realice de una forma mucho más natural. Frente al Yoga 910, existe otro factor diferenciador, como es el panel trasero de la pantalla, que ahora se presenta en tonos verdes y con un acabado con hologramas que lo hacen destacar, con el logo característico de la familia Yoga.

Ya hemos destacado la calidad de visualización de su pantalla. No obstante, el audio no se queda atrás, al proporcionar unos altavoces de la marca JBL que reproducen el sonido gestionado compatible con la tecnología Dolby Atmos. Son especialmente destacables al utilizar unos auriculares de calidad, característica que puede manejarse a través de la aplicación Lenovo Vantage que proporciona el fabricante. Dispone este modelo de 4 altavoces distribuidos por el equipo, con los que se optimiza el uso del asistente de voz Cortana, que funciona a una distancia más generosa de hasta 8 metros cuando el usuario se encuentra en un lugar silencioso. No en vano, la mejora de la experiencia de usuario al interactuar mediante voz es otra área que Lenovo está potenciando.

A efectos de conectividad, el Yoga 920 dispone de dos puertos Thunderbolt 3 en su lateral izquierdo ubicados junto al conector de auriculares. Uno de ellos permite cargar el móvil o tableta incluso cuando el portátil se encuentra totalmente apagado. Ya en el otro lateral, dispone de un puerto USB 3.0. El diseño del equipo hace que perdamos ciertos aspectos, tales como la posibilidad de incluir un lector de tarjetas microSD o alguna salida de vídeo adicional del tipo HDMI. Algo para lo que tendremos que utilizar los de tipo Thunderbolt.

Rendimiento

Utilizando como medida la herramienta PCMark 8, de FutureMark, conseguimos obtener una puntuación media de 2.000, lo que garantiza un rendimiento sobrado para entornos de aplicaciones ofimáticas y multitarea. También en la prueba de CineBench, que mide el renderizado de imágenes 3D, se mantuvo en los niveles esperados, con una puntuación de 569, superando el rendimiento del HP Spectre x360 y ligeramente por debajo de lo obtenido por el Dell XPS 13 9360 también con gráficos integrados Intel UHD 620.

La prueba de batería nos sirvió para comprobar la autonomía del equipo mientras reproduce en bucle vídeo en calidad 4K utilizando la aplicación propia de Windows 10, con el sonido activado y el brillo de la pantalla a 250 nits. Su cifra logró superar ligeramente las 10 horas de uso, demostrando el buen hacer de la nueva generación de estos procesadores Intel Core. Sus competidores se mantienen en este rango, aunque con una batería de menos capacidad que se corresponde con las 60W hora (70W hora tiene el evaluado).

Puede leer aquí el resto del reportaje.

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