| Artículos | 15 SEP 2001

Tecnologías de futuro

Tags: Histórico
El entorno profesional y SoHo
Ramón A. Fernández.
La informática del nuevo siglo se caracteriza por ser un enorme compendio de tecnologías interrelacionadas entre sí para poder ampliar y extender las capacidades intrínsecas de los ordenadores mucho más allá de sus propios límites físicos. Asimismo, los beneficios de poder trabajar en entornos en los que se pueda compartir todo tipo de recursos e información son innumerables y de incalculable valor. En este sentido, la constante aparición de nuevas tecnologías proporcionan las capacidades necesarias a las nuevas necesidades y exigencias de los usuarios y clientes, los cuales centran su atención en todo lo relacionado con las nuevas vías de comunicación y tratamiento de la información digital.

Sin duda alguna, los nuevos sistemas inalámbricos de comunicación empleados en el enlace de redes locales, así como la conexión a Internet con un ancho de banda respetable, son dos de las posibilidades más atractivas y con mayor proyección de futuro que actualmente ya están disponibles en el mercado. Asimismo, la era digital en la que vivimos ha revolucionado todos los procesos relacionados con el tratamiento del vídeo. De este modo, las imágenes y el sonido presentan ahora un formato digital con el cual poder trabajar de una forma rápida, cómoda y mucho más eficaz, factores que se traducen en una mayor productividad, pero sin que haya que renunciar a la calidad que proporcionan los sistema analógicos tradicionales de ámbito semiprofesional, incluso lindando con la frontera en la que se desenvuelve el mundo profesional.

Redes WLAN y dispositivos inalámbricos Bluetooth, libertad sin hilos
Cuando ya se han alcanzado grandes metas y se han establecido estándares comunes e internacionales en buena parte de los ámbitos de aplicación de la informática, uno de los campos en los que no se había avanzado significativamente era en el de las comunicaciones entre ordenadores y dispositivos remotos sin necesidad de utilizar necesariamente un medio físico entre ellos, es decir, sin tener que emplear cables.
Asimismo, depender de un cable para mantener la conexión con otros dispositivos puede suponer una seria restricción cuando se precisa una elevada movilidad y flexibilidad en las conexiones. Máxime en los entornos empresariales donde el éxito de un negocio no puede estar supeditado a los obstáculos físicos ni disponibilidad de ciertos condicionantes de movilidad en determinados puntos o áreas de trabajo. Por estos y otros motivos, dentro del enorme panorama de las comunicaciones inalámbricas y la informática móvil, las redes locales inalámbricas se vislumbran como una interesante alternativa que permite resolver varias de las restricciones derivadas de la utilización de medios físicos en la interconexión de los distintos elementos que conforman las redes locales convencionales.
Por otra parte, si tomamos como punto de referencia el éxito y funcionalidad de los teléfonos móviles, y la obligada convergencia tecnológica entre la telefonía móvil y la informática, móvil o fija, todo avance en este sentido será bienvenido en el seno de la comunidad informática.
Así, recientemente, dentro del panorama de las comunicaciones informáticas han surgido con inusitada fuerza dos tecnologías destinadas a solventar buena parte de los problemas que actualmente limitan la capacidad operativa de ciertos negocios o usuarios profesionales.
En primer lugar, el año 2000 y lo que llevamos de 2001 han supuesto el asentamiento y consolidación definitiva de las redes locales inalámbricas, WLAN (Wireless Local Area Networks). Gran parte de culpa de su espectacular éxito radica en la adopción por buena parte de los principales fabricantes mundiales de un único estándar para la construcción de los distintos dispositivos que ofrecen las deseadas capacidades de comunicación inalámbrica.
De este modo, muchas de las actuales redes inalámbricas se encuentran basadas en el estándar IEEE 802.11, y más concretamente en la nueva especificación IEEE 802.11b. Un consorcio, el Wireless Ethernet Compatibility Alliance (WECA), formado por un nutrido grupo de relevantes empresas, ha creado una nueva línea de productos de mayores prestaciones y de plena compatibilidad. Además, los productos acogidos a la normativa IEEE 802.11b tienen garantizada la interoperatividad entre fabricantes, consiguiendo al mismo tiempo una significativa reducción de los costes y abaratamiento de los dispositivos para el usuario final. Es más, este mismo consorcio ha establecido un estándar, llamado Wi-Fi, que permite la certificación de los productos acogidos a esta normativa para lograr que entre ellos exista una obligada compatibilidad y otros aspectos comunes de actuación como la facilidad de configuración, unanimidad de protocolos, modos de funcionamiento, entre otros muchos. En definitiva, guardar las más elementales normas de comportamiento (www.wirelessethernet.com).
Pero, independientemente del esperanzador futuro de las WLAN acogidas a la certificación Wi-Fi, dentro de este particular sector de las redes inalámbricas hay otras tecnologías que también aprovechan parte de la infraestructura de la cual hacen uso casi todos los dispositivos WLAN.
Por estos y otros motivos, las WLAN, aunque son la base de la expansión y flexibilidad de muchas de las actuales redes LAN, pecan quizá de ser una solución más bien general y dirigida a entornos de trabajo en grupo y empresas que puedan sacar el máximo partido a sus capacidades. Precisamente, esta generalidad ha dado pie a que nuevas tecnologías, como Bluetooth o HomeRF, surjan en torno al protocolo 802.11. De este modo, aprovechando el rango de frecuencias de 2,4 GHz, estas nuevas tecnologías han optado por especializarse en ofrecer una conectividad inalámbrica, pero enfocada a unos usos mucho más particulares y en relación directa con los futuros hábitos de vida de los componentes de la moderna, activa y tecnológicamente sofisticada sociedad de comienzos del siglo XXI.
De estas dos tecnologías, la que actualmente despierta un mayor interés de fabricantes y clientes por su estrecha relación con la telefonía móvil es la enigmática Bluetooth. A grandes rasgos, Bluetooth es una especificación para la industria informática y de las telecomunicaciones que describe un método de conectividad móvil universal con el cual se pueden interconectar dispositivos como teléfonos móviles, Asistentes Personales Digitales (PDA), ordenadores y muchos otros dispositivos, ya sea en el hogar, en la oficina o, incluso, en el automóvil, utilizando una conexión inalámbrica de corto alcance.
Es decir, un estándar que describe la manera en la que una enorme variedad de dispositivos pueden conectarse entre sí, de una forma sencilla y sincronizada, con cualquier otro equipo que soporte dicha tecnología, utilizando las ondas de radio como medio de transporte de la información.
Por otra parte, la implementación de esta novedosa tecnología no entraña ninguna complicación técnica especialmente problemática ni sofisticada. Tampoco supone que los nuevos dispositivos equipados con esta tecnología deban sufrir profundas revisiones o modificaciones, todo lo contrario. En sí, cada dispositivo deberá estar equipado con un pequeño chip que transmite y recibe información a una velocidad de 1 Mbps en la banda de frecuencias de 2,4 GHz que es
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