PYMES | Artículos | 01 ENE 2003

La tecnología inalámbrica al servicio de la PYME (yII)

Ramón A. Fernández.
Como les adelantamos en el número de Dealer World correspondiente a este mes de diciembre, queremos ofrecerles un reportaje teórico/práctico sobre cómo llevar a cabo la instalación de una red inalámbrica en una hipotética PYME, una representación de lo que podríamos denominar un cliente típico para cualquier dealer español. Así, contando con la colaboración de Toshiba, que nos ha permitido contar con los equipos necesarios, les ofreceremos los pasos necesarios para dotar a cualquier PYME de flexibles conexiones sin hilos.

Soluciones inalámbricas
Sin duda alguna, los constantes cantos de sirena que se dan en el seno de las TI han provocado cierto recelo en todo tipo de clientes a la hora de adoptar una nueva tecnología o solución. Temor que resulta del todo infundado cuando se trata de soluciones concernientes al mundo de las redes inalámbricas y, más concretamente, las amparadas en la norma IEEE 802.11b y en el proceso de certificación Wi-Fi. Hoy en día, las redes inalámbricas son una realidad palpable en multitud de corporaciones y entornos, y su expansión comercial no hace sino crecer día tras día. No es de extrañar, por tanto, que más tarde o más temprano algún cliente recurra a su fiel distribuidor para comprobar la veracidad de las virtudes de las redes sin hilos, y cómo dicha tecnología puede solventar ciertos problemas de comunicación en su empresa. Es entonces cuando del dealer debe demostrar su valía, así como sus conocimientos técnicos y de mercado, para ofrecer a dicho cliente la solución más adecuada a sus necesidades reales.
Inicialmente, la primera incógnita a despejar por el experimentado distribuidor debería consistir en determinar con la máxima exactitud posible el problema al que se enfrenta, y si dicho problema puede remediarse con la adopción de las distintas soluciones inalámbricas existentes en el mercado.
Pudiera darse el caso de que nuestro hipotético cliente tan sólo precisara conectar sin hilos uno o varios equipos sin que entre ellos exista ningún tipo de jerarquía (red de igual a igual), o que esos mismos equipos, a la vez que gozan de una conexión inalámbrica, debieran también aprovecharse de los recursos existentes en la red corporativa cableada. Bajo estos condicionantes, la solución más coherente debería pasar por la adquisición de adaptadores de red inalámbricos en sus distintas implementaciones (PCI, PC Card o USB) por cada uno de los equipos a conectar sin hilos. Asimismo, en el caso de tener que constituir una red híbrida, será necesario incorporar uno o más puntos de acceso como elementos aglutinadores y coordinadores de los enlaces inalámbricos existentes (red de infraestructura).
Afortunadamente, el mercado está repleto de productos que satisfacen de sobra estas necesidades, siendo ya sólo cuestión de prestaciones, costes o gustos el inclinarse por uno u otro fabricante.
Sin embargo, cuando un determinado cliente quiere ir algo más lejos en la explotación de las conexiones inalámbricas, a la vez que precisa una elevada movilidad y portabilidad en su infraestructura, tanto de red como la de los propios equipos informáticos incluidos los posibles servidores, la cosa ya no parece tan sencilla a simple vista.
Si como distribuidor dicho reto se le asemeja más a una misión imposible que a una posible y sustanciosa venta de equipamiento, lo más probable es que desconozca las últimas novedades que en este sentido están ya disponibles en el mercado. Es decir, ya podemos adquirir ordenadores de sobremesa, portátiles, PDA y pequeños servidores corporativos, caracterizados todos ellos por integrar capacidades inalámbricas, al tiempo que gozan de una elevada movilidad. De este modo, aquellos clientes que demanden una solución integral en materia de WLAN dotada, además, de una gran portabilidad, encontrarán en este conjunto de productos una respuesta adecuada a sus necesidades.

En todos los frentes de batalla
No resulta nada extraño que un determinado departamento de la hipotética empresa, dotado de una identidad propia y autónoma en la gestión de sus propios recursos, precise estar conectado mediante el uso de medios físicos (cable o fibra óptica) a los recursos corporativos, al tiempo que un significativo número de los equipos de dicho grupo de trabajo necesita una elevada movilidad y, por tanto, contar con conexiones inalámbricas en el enlace con el servidor departamental. Cuando se dan estas circunstancias, la plataforma más apropiada es, sin lugar a dudas, una propuesta como la de Toshiba con su servidor Magnia Z310. A grandes rasgos, el Magnia Z310 es un compacto servidor departamental dotado de unas adecuadas capacidades de ampliación, y que, como principal elemento diferenciador, puede actuar como punto de acceso inalámbrico con sólo incorporar opcionalmente una tarjeta inalámbrica PC Card.
Por otra parte, puede darse el caso de que lo que nuestro cliente demande sea una solución global en la que prime la movilidad y portabilidad de todos los equipos sobre otros aspectos importantes, como las capacidades de gestión, posibilidades de ampliación o utilización de otras redes cableadas, aunque tampoco sin querer renunciar a ellas. Es decir, nuestro supuesto cliente necesita una serie de herramientas informáticas que permitan el establecimiento de un grupo de trabajo en cualquier lugar dotado de corriente eléctrica en tan sólo unos pocos minutos. Bajo estas pautas de actuación, el servidor Magnia SG20 se presenta como una opción hecha a la medida de tales necesidades. Concretamente, este dispositivo de reducidas dimensiones, que puede transportase fácilmente en un típico maletín, es un sencillo servidor que corre bajo el sistema operativo Linux y que cuenta con numerosas aplicaciones de software preconfiguradas tanto para su gestión remota como para la explotación de las típicas herramientas corporativas tales como acceso a Internet, correo electrónico, impresora de red, o carpetas compartidas. Además, integra un concentrador con 7 puertos para la conexión mediante cable de los ordenadores clientes, así como un punto de acceso inalámbrico opcional (adaptador WLAN PC Card) con el que conectar los clientes inalámbricos.
En cuanto a los equipos clientes, nada mejor que poder utilizar productos como los que ofrece este mismo fabricante, los cuales, independientemente de sus prestaciones, destacan por integrar capacidades de conexión inalámbricas 802.11b, así como por ofrecer una elevada potabilidad y sencilla configuración inicial. Nos estamos refiriendo al potente y versátil ordenador portátil Satellite Pro 6100 y al novedoso PDA Pocket PC e740.

Manos a la obra
Entrando con mayor profundidad en la descripción de las posibles configuraciones y aplicaciones prácticas de dichos productos, así como de las especificaciones técnicas que caracterizan a los distintos componentes que integran esta variada familia de soluciones inalámbricas, cabe significar que, aunque existen múltiples configuraciones posibles, tanto por extensión como por idoneidad de los productos analizados, nos centraremos en los dos supuestos que, a nuestro particular criterio, son los mejor se ajustan a las capacidades presentes en estos equipos y, al mismo tiempo, a un buen número de entornos de aplicación.

Una plataforma flexible y altamente configurable
Así, en primer lugar, y teni
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