| Artículos | 01 ABR 2006

Técnica y tecnología en perfecta armonía

Tags: Histórico
Cámaras fotográficas con superzoom
Ramón A. Fernández.
Tras la notoria rebaja de precios de las cámaras digitales de gama media/alta con modelos para todos los gustos y casi para todos los bolsillos, la atención de muchos aficionados se empieza a centrar en estos productos de mayor tamaño pero también con muchas más prestaciones. Sin embargo, todavía hay un gran número de usuarios que únicamente se plantean adquirir una máquina en función del número de megapíxeles con los que cuenta el sensor que integra. Craso error.

Gracias a los constantes y numerosos avances tecnológicos en el terreno del ocio digital, muchos particulares han sido arrastrados materialmente por la corriente de las nuevas tecnologías. Uno de los principales exponentes de la revolución tecnológica en la que estamos envueltos se centra en la fotografía digital, la cual ha cautivado a muchos usuarios domésticos y que, tras experimentar con su primera cámara digital, se han convertido en auténticos aficionados de este fascinante mundo. Sin embargo, en muchas ocasiones los resultados que finalmente obtenemos en nuestro ordenador distan mucho de nuestras optimistas expectativas iniciales. Bien porque se desconocen los principios básicos, métodos y técnicas que determinan un óptimo comportamiento de nuestra cámara fotográfica o bien porque nuestro nivel de exigencia es superior a las posibilidades y capacidades del modelo digital que hemos adquirido.
Evidentemente, antes de renegar de las ventajas y capacidades que ofrece actualmente de la tecnología digital, debemos conocer, lo mejor posible, todos los detalles técnicos y modos de funcionamiento que ofrece la cámara con la vamos a realizar nuestros trabajos fotográficos. Difícilmente lograremos unos buenos resultados si no sabemos ajustar los parámetros más básicos de la cámara. Si aún así, no conseguimos alcanzar el grado de perfección deseado en nuestras instantáneas más delicadas, seguramente deberemos arrinconar nuestro modelo compacto y básico de cámara para adquirir otro de gama superior cuyas prestaciones y posibilidades nos permitan un óptimo comportamiento en situaciones menos favorables y condiciones de luz poco propicias.
Y lo cierto es que un sector importante de los poseedores de compactas digitales ante la significativa rebaja de precios sufrida en los últimos meses se ha decidido a dar un salto evolutivo, acompañados también por un número no menos importante de usuarios propietarios de vetustos modelos de carrete que también han resuelto iniciarse en el terreno digital con una máquina de cierta entidad y categoría.
A la hora de elegir alguno de estos modelos de gama media, unos y otros valoran el precio, el prestigio de la marca, los megapíxeles, una buena portabilidad, el tamaño y la calidad de la pantalla… y muchos, hasta el color. No son tantos, sin embargo, los que se plantean comprar una cámara en función de las capacidades de su objetivo, posibilidades de funcionamiento manual o los accesorios que puede montar.
Presuponiendo de antemano unos conocimientos técnicos básicos, en las siguientes líneas esbozamos una serie de puntos y consejos que hay que tener muy presentes a la hora de elegir nuestra nueva cámara fotográfica digital para aquellos usuarios interesados en mejorar la calidad gráfica de sus fotografías.

Aprendizaje y estética, fuentes de buenos resultados
Como otras muchas facetas de la vida, la fotografía no es una ciencia exacta y, por tanto, no siempre podemos aplicar unas determinadas y concretas reglas para resolver una misma situación. Es decir, la fotografía es mucho más que una simple técnica y, por ello, las características estéticas de una imagen también determinan su calidad. Para que una fotografía consiga atraer la atención del espectador, ésta debe producirle un impacto visual. Por lo general, esto se consigue mediante la acertada combinación de tres factores que están íntimamente relacionados entre sí y que de ningún modo pueden actuar por sí solos: la técnica empleada, la selección del contenido y la composición de escena. En síntesis, aunque el conocimiento de algunas técnicas fotográficas es imprescindible para conseguir resultados de calidad, este conocimiento debe ir acompañado forzosamente de cierta dosis de estética. A pesar de que el gusto es una cualidad totalmente subjetiva, existen ciertas reglas básicas de composición que se han utilizado eficazmente durante muchos años y que conviene seguir siempre que se pueda.
Por otra parte, hay que tener muy presente que de poco sirve contar con la mejor cámara digital del momento, si uno no se molesta en conocer todas las posibilidades de la cámara que acaba de adquirir. La mayoría de los usuarios domésticos e incluso muchos aficionados, comenten el grave error de hacer la totalidad de sus fotografías bajo el típico modo de funcionamiento automático, confiados en que el fuerte desembolso efectuado para la adquisición de su modelo de última generación proporciona a nuestro dispositivo cierto nivel de inteligencia.
Por el momento, la inteligencia es una cualidad exclusiva del ser humano, aunque el irracional comportamiento muchas personas demuestren todo lo contrario. Por consiguiente, es del todo aconsejable realizar una pausada y detallada lectura de manual de instrucciones que acompaña a nuestra cámara para tener una idea exacta de las posibilidades reales de nuestra máquina. De este modo, cuando toquemos los diferentes botones o modifiquemos tal o cual ajuste tendremos una idea aproximada de su comportamiento y de los resultados que vamos a obtener.
Finalmente, son muchos los que hoy en día, debido a las posibilidades de la tecnología digital, a la hora de hacer una foto, disparan y luego miran el resultado, sin revisar previamente los valores que la cámara tiene fijados. Si el motivo principal de nuestra fotografía es un paisaje o un monumento artístico o arquitectónico, no hay mayores problemas en corregir los defectos de la primera toma realizando los ajustes oportunos en la cámara. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en más de una ocasión las condiciones de una foto puede no volver a repetirse o copiarse, por lo que, si no estamos habituados a revisar la configuración de la cámara antes de disparar, seguramente perderemos una instantánea única e irrepetible.

Comprender la óptica
Nadie puede negar la extrema la importancia del sensor CCD en una cámara digital y su decisivo protagonismo en la calidad del dispositivo en cuestión. No obstante, también resulta primordial el concurso de una buena óptica para lograr unos resultados medianamente satisfactorios. Básicamente, cuanto mejor sea ésta, más buena será la calibración de la luz y mayor fidelidad mantendrán los colores respecto a la escena original.
En cualquier caso, el equipo ideal tendría que contar con un CCD y una óptica lo más acordes posible. A la hora de juzgar este último apartado, los valores más importantes son la abertura relativa del diafragma (que viene representada por la letra f) y la distancia focal, que se mide en milímetros.
Para obtener una medida numérica del primer parámetro hemos de centrar nuestra atención en el diafragma incorporado en el interior de cada objetivo. Éste se compone de una serie de láminas superpuestas cuyo desplazamiento da lugar a un orificio central de tama

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