| Artículos | 15 ABR 2000

Ordenadores de diseño

Tags: Histórico
Sencillez y estilo a partes iguales
Ramón A. Fernández.
El ordenador como producto de consumo toma un nuevo rumbo, donde el concepto de plataforma versátil y funcional deja paso a la nueva idea de concreción y practicidad. Además, la fascinación de la moda y el diseño y, en general, todo lo que rodea a este mundo mediatizado por proyectar una impactante imagen exterior, influyen en gran medida en la nueva era de la imprescindible modernidad informática.

Nadie pone en duda ya la importancia de los ordenadores en la actual sociedad desarrollada. Su ámbito de aplicación ha ido extendiéndose progresivamente desde los entornos empresariales hasta el hogar, calando profundamente en el modo de trabajo y vida de unos y otros. Lo que en un principio era una herramienta compleja de trabajo únicamente válida para los entendidos en la materia, se ha vuelto progresivamente mucho más fácil de utilizar gracias, entre otros muchos factores, a la utilización de plataformas de hardware y software mucho más amigables. Estas beneficiosas condiciones, y la paulatina bajada de precios en los distintos componentes del hardware, han disparado la popularidad de los ordenadores hasta límites insospechados, convirtiéndose, según el caso, en uno más de la familia, inseparable compañero de viaje o trabajador infatigable. Actualmente, no hay empresa que no cuente con un buen número de equipos informáticos en sus oficinas. Igualmente, cada día son menos los hogares que no tienen un ordenador para cubrir las necesidades propias de los entornos familiares. Asimismo, las capacidades multimedia amplían las posibilidades de los sistemas informáticos, especialmente su faceta más lúdica, introduciendo a los usuarios domésticos en un nuevo mundo de sensaciones virtuales.
Llegados a este punto, la actual configuración y diseño de la inmensa mayoría de los ordenadores poco se ajusta a las verdaderas necesidades de los entornos en los cuales están implantados. Defecto que es mucho más acusado en el entorno doméstico, donde los ordenadores que suelen entrar en el hogar no acostumbran a sufrir variación alguna durante su período de vida útil, salvo la incorporación de periféricos y accesorios auxiliares. Además, los equipos destinados al hogar, tienen generalmente unas prestaciones y capacidades bastante elevadas, muy por encima de las que el usuario medio es capaz de aprovechar y que suelen desperdiciarse si se emplean únicamente las herramientas ofimáticas más habituales. En cambio, aquellos usuarios que contaban con un menor presupuesto inicial, tendrán un equipo más ajustado a sus necesidades pero que seguramente carecerá de las últimas capacidades gráficas y de reproducción de vídeo digital, lo que supone un seria restricción debido a la enorme popularidad de los juegos 3D y el DVD-Vídeo.
Pero, tanto para unos como para otros, uno de los mayores obstáculos que presentan los ordenadores es su laborioso y dificultoso manejo para los no iniciados en el mundillo de la informática, ya que, incluso, las tareas más sencillas requieren demasiados pasos intermedios. Por ejemplo, cuando estamos tumbados en la cama leyendo una apasionante novela mientras se está escuchando de fondo un CD de audio en el ordenador, resulta bastante incómodo, además de tener que levantarse, bajar el volumen de la música por medio de las herramientas de software. El mando a distancia se inventó para algo, ¿no?
Pero el problema principal que ha motivado la aparición de estos nuevos equipos que analizamos en estas páginas, no es la recuperación de espacio o su atractiva apariencia, que dicho sea de paso son también buenas razones. La verdadera idea que ha generado la aparición de esta clase de ordenadores es dar al cliente una máquina con las capacidades, prestaciones y utilidades acordes con la demanda concreta de los usuarios particulares, y que, además, sea mucho más dócil de utilizar y, de paso, que también esté plenamente integrado en el entorno que le rodea.
Es decir, un ordenador hecho a la medida de las necesidades del hogar, con la suficiente potencia y prestaciones como para cubrir, adecuadamente, tanto con los requisitos de software más actuales como las capacidades multimedia de última generación. Pero, al mismo tiempo, presentan una arquitectura que permita la fácil ampliación y conectividad, un diseño sumamente ergonómico, además de compacto y funcional, y una estética más acorde con la futurista imagen de nuevo milenio. En definitiva, un producto cien por cien de consumo, al puro estilo de los electrodomésticos audiovisuales que pueblan nuestros hogares.
Aquí tenemos la ocasión de probar dos soluciones que marcan el punto de partida a un nuevo concepto. No son las únicas, ya que actualmente otros conocidos fabricantes cuentan con soluciones de similares características en su catálogo productos o están anunciando su inmediato lanzamiento al mercado. Por lo cual, y para no extendernos en demasía, este texto es un primer avance ante una futura comparativa más extensa y profunda de esta clase de ordenadores.

Packard Bell Div@
Este ordenador, bajo la denominación Div@, supone un nuevo concepto, y el prototipo a seguir, tanto en diseño como en funcionalidad, dentro del mundo de los ordenadores personales de sobremesa. Básicamente, podemos decir que este revolucionario y original ordenador supone el primer paso en firme para la consecución de una total simbiosis entre el entorno doméstico y los ordenadores personales como un electrodoméstico de consumo más en nuestra casa, como pueda ser el aparato de vídeo o la cadena de música.
Lo primero que llama poderosamente la atención, nada más desembalar el equipo, es la ausencia casi total de cables. Salvo la necesaria alimentación eléctrica que se realiza mediante un pequeño transformador externo, el resto de cables se ha suprimido, algo que sin duda alguna supone un avance significativo en la simplificación del escritorio de trabajo. Por el contrario, los tres dispositivo externos, teclado, ratón y mando a distancia denominado “WebPad”, requieren de pilas para su permanente funcionamiento, por lo cual resulta del todo recomendable tener siempre a mano un buen surtido de ellas para no quedarnos “colgados” en el momento más inoportuno.
Básicamente, esta unidad está compuesta por 4 elementos, los tres mencionados anteriormente y la pantalla plana a color LCD de 15 pulgadas y matriz activa que en su parte posterior integra todos los elementos propios de la CPU de un ordenador clásico. Del diseño de la pantalla cabe significar que presenta una disposición singular a modo de portarretrato, donde una base metálica, totalmente independiente, asegura y fija la pantalla a la mesa, o lugar elegido para tal efecto, en el cual vayamos a colocarla.
Externamente, la pantalla presenta una forma cuadrangular, más propia de los monitores TRC, pero donde se ha aprovechado el espacio al máximo. Frontalmente, además de la propia pantalla, se puede observar una banda plateada que recorre de lado a lado toda la parte inferior donde están integrados los altavoces. En la esquina izquierda, y justamente en el lateral, tenemos las conexiones para altavoces externos, entrada de audio y conexión de micrófono, sin que haya ningún control de volumen, debiendo realizarse éste mediante el mando a distancia o las teclas especiales del teclado.
Por debajo del sistema de altavoces tenemos s
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