| Artículos | 15 ENE 1998

La cercanía del año 2000 dispara la actividad de fabricantes de hardware y software

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El advenimiento del año 2000, que tantos quebraderos de cabeza está provocando en el mundo empresarial, afectará no sólo a las aplicaciones de gestión sino también a otros elementos de infraestructura de sobremesa, pues tanto los ordenadores personales como los servidores, el equipamiento de red, o el software se verán afectados.

Para comprobar en qué grado pueden resultar dañinos todos estos cambios se han llevado a cabo pruebas en diversos equipos, tal como un antiguo HP Vectra 486/66, un Compaq Deskpro 4000 o un Power Macintosh 9500. En todos los basados en Intel se instaló MS-DOS 6.22 para comprobar cómo realizan la transición desde 1999 al año 2000. Asimismo, para comprobar si las máquinas eran capaces de averiguar que el año 2000 era bisiesto, se puso su reloj en el día 28 de febrero del 2000. Esta misma operación se realizó en la máquina basada en Mac OS.

Tanto el HP como el Compaq mencionados fallaron en ambas pruebas, al señalar que el día siguiente al 31 de diciembre de 1999 era el 1 de enero de 1980. Sin embargo, tanto la máquina de Apple como otras de Dell y Compaq, más modernas, acertaron a indicar el día.

Se analizaron también los sistemas operativos. MS-DOS realiza la transición bien, asumiendo que el hardware también la realiza, pero si éste no lo hace así tampoco lo hará el sistema operativo, pues su reloj se basa en la BIOS. En los casos en los que el PC no realice la transición de forma correcta, DOS funcionará bien hasta que aparezca en sus cálculos fechas posteriores a 1999. Esto mismo sucede con Windows 3.1 y Windows 95.

Sin embargo, con Windows NT 4.0 el sistema comprueba si la máquina ha acertado a realizar la transición al año 2000 correctamente y, en caso negativo, ajusta automáticamente el reloj y comienza a funcionar con la hora y la fecha adecuadas.

El siguiente punto a examinar fueron las aplicaciones de sobremesa, específicamente los programas de hojas de cálculo. Así, por ejemplo, Microsoft Excel para Office 97 utiliza el número 30 como referencia, con lo que un número de dos dígitos menor que 30 se situará en el siglo XXI, mientras que otro mayor o igual se encontrará en el XX. De esta forma, el 20 se referirá al 2020 pero el 30 al 1930, pues esta es la forma que tiene el programa de evitar la ambigüedad acerca de los siglos, y es lo que deberán conocer los usuarios cuando importen datos de otras fuentes o los intercambien con aplicaciones que tengan otras cifras de referencia.

En el apartado de las comunicaciones se analizaron también productos de Cisco y Ascend que, en su mayoría, respondieron positivamente al cambio de milenio.

Paso uno: definir el problema

Pero la principal preocupación derivada del problema del año 2000 en los PC se refiere a que, a diferencia de lo que ocurre con otra serie de aplicaciones, no es posible fijar el código fuente. Existen, por supuesto, parches y actualizaciones que solucionan problemas en BIOS, sistemas operativos y aplicaciones, pero no es posible, por ejemplo, conseguir el código fuente de Excel y modificarlo para que se adecúe a la forma de trabajo del departamento en cuestión, sino que esta operación se debe realizar máquina por máquina y usuario por usuario.

Los problemas del sobremesa se solucionan con las mismas metodologías que se aplican a las aplicaciones de gestión: buscar el problema, darle una solución, probarla e implementarla. En realidad, el problema sería más fácil de solucionar si se utilizara hardware y software estándar, herramientas de gestión de red y del sistema que catalogaran hardware y software, así como usuarios conscientes del problema. Sin embargo, existen una serie de técnicas que pueden ayudar a encontrar soluciones de la forma más sencilla.

En primer lugar se encuentra la fase de búsqueda, en la que se distinguen dos pasos, el primero es el inventario, en el que se localizan todos los recursos, tanto hardware como software y toda la información relativa. Para ayudar en este proceso de inventario, existen distintas herramientas como el Check 2000 de Greenwich Mean Time, Microsoft Systems Management Server o Intel LANDesk Manager, además de otras herramientas de gestión de red como HP OpenView o Bay Networks Optivity.

Una vez que se ha realizado la fase de inventario, viene el momento del análisis para comprobar lo que es compatible y lo que no.

En este punto el trabajo conjunto con los fabricantes también resulta de utilidad, pues en sus Web es posible encontrar pistas importantes y ayudas concretas.

La clave está en probar, probar y volver a probar, pues para solucionar el problema primero deberá estar claro cómo afecta al sistema el año 2000, por lo que la realización de pruebas en este sentido es crucial.

Paso dos: plan de ataque

Una vez finalizada esta fase, viene la de resolución de problemas, en la que basándose en la información proveniente de la anterior se desarrollará un plan para actualizar o parchear el hardware y software, solucionar problemas en los datos de usuarios y formar a estos para los asuntos derivados del año 2000.

La organización es esencial para comenzar a ofrecer soluciones a aquellos asuntos más urgentes. Así, por ejemplo, la fecha tope para actualizar hojas de cálculo de usuarios que vayan a hacer cálculos que alcancen el próximo siglo se fijará acorde a ellos, mientras que para un problema de BIOS el límite es el 1 de enero del 2000.

Una vez finalizado el plan de implementación se deberán realizar nuevas pruebas sobre el mismo y, una vez confiado en que la solución sea la correcta, llevarla a la práctica.

La fase de implementación será también la de educación de usuarios, pues su actuación resultará crítica para el éxito.

No sólo es el 2000

El problema del año 2000 no es el único que afecta a los sistemas informáticos, existen también otras fechas que pueden causar alteraciones. En este sentido se puede señalar, por ejemplo, el problema del 2038. Este se refiere a que diversos sistemas operativos almacenan las fechas internamente como el número de segundos transcurridos desde el 1 de enero de 1970, en 2038 este número llegará al límite.

El mismo problema se puede encontrar en aplicaciones como el JavaScript de Netscape, en el que los programas no son capaces de reconocer fechas anteriores a 1970 y detenerse en fechas arbitrarias en el futuro.

Otro ejemplo de cómo pueden afectar las fechas al software es el de los programas de Microsoft, pues cada uno de ellos tiene una fecha de referencia distinta, lo que complica la interacción entre ellos. Ello es debido a que, con frecuencia, la industria ha subestimado el marco de vida de la mayoría de las aplicaciones, así como su posibilidad de interactuar con otras.

Por otro lado, las fechas están también relacionadas con la arquitectura hardware y software, pues las limitaciones de una arquitectura de 16 bits son mayores que las de una de 64.

¿Compatible o preparado para el año 2000?

Visto lo anterior parece predecible señalar que la identificación de compatible con el año 2000 es un punto a tener en cuenta pero, sin embargo, habría que decidir primero qué se entiende por esta definición.

Según los expertos, un sistema es compatible si sus componentes pueden procesar sin problemas las fechas anteriores y posteriores al 1 de enero del año 2000. Además, el reloj del sistema debe ser capaz de realizar la transición del año 1999 al 2000 y reconocer éste como bisiesto.

Resulta curioso, por otra parte, ver cómo se afanan los fabricantes por este asunto. No cabe duda de que los usuarios tienen su parte de responsabilidad para entender cómo funciona la información en sus sistemas, pero al mismo tiempo los vendedores no pueden utilizarlo como excusa para evitar su responsabilidad. A ello se suma el miedo a definir sus productos

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