| Artículos | 15 SEP 2005

AMD lleva a Intel a los tribunales acusándoles de conductas monopolísticas

Tags: Histórico
El fabricante de los Pentium acusa al de los Athlon de no querer competir en el mercado
Arantxa Herranz.
AMD e Intel llegan a los juzgados tras denunciar ante la justicia la primera de ellas a la segunda de llevar a cabo conductas monopolísticas perjudiciales para los intereses de AMD. Una corte federal de distrito de Delaware (Estados Unidos) posee una demanda antimonopolio en contra de Intel formulada por AMD así como la réplica de la acusada, quien cree que lo único que persigue AMD es poder subir los precios y protegerse de la libre competencia del mercado.

La demanda judicial presentada el pasado mes de junio por AMD se ampara en la Sección 2 del Sherman Antitrust Act, las secciones 4 y 16 del Clayton Act, y el Código de Negocios y Profesiones de California. En el texto presentado, AMD pretende demostrar que Intel ha mantenido, presuntamente, de manera ilegal su monopolio dentro del mercado de microprocesadores x86, a través de la “implementación de una estrategia de coacción con sus clientes, a fin de disuadirlos de realizar cualquier tipo de negocio con AMD”.
Según la información facilitada por AMD, en esta querella se identifica a 38 compañías que han sido “víctimas de coacción por parte de Intel”, entre las que se encontrarían grandes nombres de fabricantes de ordenadores, pequeños integradores, mayoristas y minoristas de tres continentes diferentes.
Cabe recordar que esta denuncia se produce después de una sentencia favorable a AMD emitida en Japón, cuya Comisión de Prácticas de Comercio Justo de Japón (Fair Trade Commission of Japan –JTFC-) aseguró que Intel “abusaba de su poder de monopolio a fin de excluir la competencia leal y abierta, violando con ello la sección 3 del Japan’s Antimonopoly Act”.
Además, la Comisión Europea también está llevando a cabo una investigación para determinar si Intel pudiera haber incurrido en presuntas violaciones antimonopolio.
Ha sido el consejero legal de AMD, Charles P. Diamond de O’Melveny & Myers LLP, quien ha llevado a cabo la “exhaustiva investigación” presentada ante la Corte Federal y en los que se pretende ofrecer “numerosos ejemplos” de lo que el propio Diamond describe como “un esquema global y difundido que tiene como finalidad disuadir a los clientes de Intel de negociar libremente con AMD en detrimento de clientes y consumidores alrededor del mundo”.
Así, según la denuncia de AMD, Intel habría presuntamente forzado a clientes del tamaño de Dell, Sony, Toshiba, Gateway e Hitachi a formalizar “contratos de exclusividad con Intel a cambio de pagos de dinero, fijación discriminatoria de precios, o bien, subsidios de marketing condicionados a la exclusión de AMD”.
Otros fabricantes, como NEC, Acer y Fujitsu, habrían sido, supuestamente, obligados a firmar acuerdos parciales de exclusividad “condicionando reembolsos, concesiones y fondos de desarrollo de mercado (MDF por sus siglas en inglés) al acuerdo de los clientes a limitar seriamente o eliminar las compras de productos AMD”.
Asimismo, AMD denuncia haber sido “literalmente dejado fuera de Media Markt, el minorista de ordenadores más importante de Europa, que cuenta con el 35 por ciento de las ventas totales minoristas en Alemania”.

Intel mantendrá intacta su política comercial
En un primer momento, y nada más conocerse la demanda, Intel contestaba a las acusaciones formuladas anunciando que no piensa renunciar a su política comercial. “Intel siempre ha respetado las leyes de los diferentes países en los que trabajamos”, señala el presidente y CEO de la compañía, Paul Ottellini, en un comunicado, en el que añade que esta empresa “siempre ha competido de manera con agresividad y justicia… Y esto no va a cambiar”.
Además, Intel recuerda que con anterioridad se ha visto envuelta en denuncias judiciales similares, por lo que prevé que será capaz de resolver esta denuncia de AMD de manera “favorable”.
Según los últimos datos de mercado ofrecidos por la consultora, Mercury Research, durante los tres primeros meses de 2005, Intel ha vendido el 81,7 por ciento de los procesadores de los ordenadores de sobremesa, portátiles y servidores x86. AMD intenta, en la denuncia efectuada, demostrar que Intel emplea técnicas ilegales para mantener esta posición dominante en el mercado, llegando, según AMD, a amenazar a algunos fabricantes de ordenadores con “severas consecuencias” si optan por los procesadores de la competencia.
Según los analistas, AMD necesita, si quiere ganar el litigio, demostrar que Intel está en posesión de un poder monopolístico en el mercado y que la compañía es culpable de abusar de su posición en el mercado para mantener su liderazgo, dañando incluso los intereses de los usuarios.

Intel replica a AMD acusándole de querer subir los precios
Tiempo después, Intel respondía ya de manera oficial a la demanda judicial que le interpuso AMD negando cualquier violación de las leyes y acusando a AMD de querer protegerse a sí misma de la competencia.
“La innovación, la inversión, el enfoque en clientes y los grandes productos han sido los factores que han permitido a Intel tener éxito durante todos estos años”, ha declarado Bruce Sewell, abogado principal de Intel, en un comunicado. “Bajo el amparo de las leyes de libre competencia, AMD intenta protegerse a sí misma de otros competidores. AMD quiere impedir la capacidad de Intel de reducir los precios y, más aún, que se le permita subir los suyos”, se añade en este comunicado.
Se trata de un documento de 63 páginas en el que Intel desgrana su estrategia legal por un caso que espera que se prolongue durante unos meses o, incluso, años. El mayor fabricante de procesadores intenta argumentar que las decisiones empresariales de AMD, y no la conducta de Intel, son las responsables de su cuota de mercado en esta industria.
Aunque Intel admite que emplea lo que ella llama “fondos para el desarrollo del mercado”, o rebates, para ayudar a los fabricantes de PC con sus productos, y que ofrece descuentos a nombres como Dell para estimular la demanda, niega que haya efectuado pago alguno a los OEM en función de su nivel de compra. “La decisión de cuántos productos compran de AMD, y en qué cantidad, es algo que compete a los clientes sin que exista coacción o condiciones anticompetitivas”, señala Intel como respuesta a las acusaciones de AMD.
De manera más detallada, Intel niega haber pagado a compañías como Gateway, Sony o NEC como también ha rechazado las acusaciones de AMD de que los ejecutivos de Intel han amenazado a fabricantes de PC, mayoristas y retailers por su empleo de chips AMD. “El colorido lenguaje de AMD y sus extravagantes reivindicaciones no pueden oscurecer el objetivo de AMD de tener un escudo que le proteja de la competencia en precios”, llega a asegurar Intel.
Según Intel, los fabricantes de PC eligen procesadores Intel por su liderazgo tecnológico y de fabricación, por el precio y por tener un calendario de lanzamientos más fuerte.
Thomas McCoy, vicepresidente ejecutivo de AMD, ha declarado que la respuesta formulada por Intel “no nos sorprende teniendo encuentra que están intentando esconderse, pero su abuso de posición dominante se demuestra con hechos claros e innegables”. Por eso, y en un comunicado hecho público, AMD añade que sigue trabajando “para presentar

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