TENDENCIAS | Artículos | 17 SEP 2019

DevOps: una filosofía con ganas de revolucionar el Canal

Aunque parece que esta metodología queda lejos del Canal, los especialistas en este campo avanzan a grandes pasos en todos los ámbitos de la industria. ¿Es posible aplicar la filosofía DevOps también al Canal?
devops
Paloma Torres

Si partimos desde la perspectiva de estar centrados en el cliente, establecer la responsabilidad de extremo a extremo y mejorar los procesos ?algunos de sus principales puntos?, los expertos parece que dicen sí. Pues hablamos de una filosofía de trabajo que tuvo su arranque hace diez años en los denominados “DevOps Days” que organizó el entonces consultor independiente Patrick DeBois. 

La palabra viene de unir los vocablos ingleses Dev (Development) y Ops (Operations) en el hastag #DevOps para continuar en Twitter la discusión tras las jornadas que reunieron a desarrolladores, administradores de sistemas y otros especialistas en torno a estos dos factores. Se trata de un conjunto de buenas prácticas que permiten acelerar la entrega de valor al cliente y que se dan desde la creación del diseño de la solución hasta su desarrollo.

De esta forma, se consigue que el ciclo de entrega de principio a fin de valor sea más eficaz, mejore el time to market y se consiga una mayor calidad. La metodología se asienta en un conjunto de herramientas y procesos que facilita la participación y la colaboración, pero como filosofía existen diferentes visiones con respecto a cómo abordarla. Por eso, en una transformación organizativa, por ejemplo, confluyen no solamente DevOps sino otras prácticas como Design thinking, Scrum, Lean Startup y Kanban. Pero eso ya es otro tema.

Devops hace miembros de un único equipo a todas sus partes, por eso existen diferentes modelos de implantación organizativa. Es evidente que los profesionales de desarrollo están más preocupados por la funcionalidad del software, mientras que los profesionales de operaciones lo están por la estabilidad, la disponibilidad y monitorización. No obstante, este es el quid de la filosofía: crear un puente entre ambos mundos.

Según comenta Adolfo Menéndez, presidente de Business Agility Corporation (BAC), “en el mundo de la tecnología, y en particular de las Tecnologías de la Información, el concepto DevOps ha sido confuso, y diría que aún lo sigue siendo. No es fácil hacer confluir estas dos áreas como son el Desarrollo (Dev) y la Producción (Prod). Para unos, DevOps tiene un componente más tecnológico donde productos de integración tienen más peso. Para otros, el factor humano es la clave”.

Esta es, quizás, una de las barreras que los expertos en el tema se están encontrando en cuanto a penetración de DevOps. “Éste es un compendio de elementos que tratan de romper la verticalidad de estas áreas, que con los años se han tornado en áreas diría casi estancas con objetivos particulares que, sumados, no ayudan, y a veces pueden ser contrapuestos. Mientras Dev ha buscado una puesta en producción rápida, Prod ha tratado que sea lo más segura y garantista posible”, asegura Menéndez.

Exportable fuera de TI

Para el presidente de BAC, este panorama se ha complicado con la maximización de la eficiencia que en años pasados se ha buscado en cada área por diferentes vías como externalización, etc. “Y ya se sabe que los máximos locales normalmente no tienen por qué conducir a un máximo global. Y este caso creo que ha sido un ejemplo de ello, que ha derivado en una clara penalización del Time-To-Market”, advierte el presidente de BAC, que prosigue con este planteamiento: “Y en años de crisis, donde la eficiencia y tiempos de entrada en producción no eran importantes, este modelo de relación con tensión y falsa eficiencia ha sido válido. Pero ¿qué pasa con un mundo en el que el cliente empieza a ser el centro, en el que el tiempo de entrega empieza a ser clave, en el que los productos digitales cobran un mayor peso?”.

Para dicho directivo, esa falsa sensación de eficiencia ya no es válida. “El modelo debe cambiar, y como alguien dijo un día, con DevOps regresamos al modelo de trabajo de hace 20 años, caracterizado por el desarrollador que trabajaba con el servidor debajo de la mesa. No es una visión demasiado correcta, pero de ella se puede extrapolar esta máxima: volvemos a confiar y empoderar a las personas que construyen, que habilitan un proceso más horizontal en el que prima el tiempo de entrega, sin olvidarnos de la garantías y seguridad que todo paso a producción requiere”, asegura.

Puede leer aquí el resto del reportaje.



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