TENDENCIAS | Artículos | 21 MAR 2018

Comunicaciones satelitales frente al 4G y 5G

Las comunicaciones son cada vez más importantes en el mundo en que vivimos, y mucho más en el mundo que está llegando. Las zonas donde no haya cobertura estarán condenadas al ostracismo y a la falta de oportunidades. Hay zonas que, por su orografía o falta de población, a los operadores de redes no les compensa implantar infraestructura que alcance esas áreas.
Satélite en el espacio
Isabel Campo

Decir que Internet y las comunicaciones móviles han revolucionado la sociedad en los últimos 10 años es una obviedad. Pero la realidad es que todavía hay muchos lugares, y no hace falta irse al tercer mundo, que no tienen acceso a estas tecnologías por ser zonas rurales, poco pobladas y de difícil acceso. La inversión necesaria para que los operadores de red lleven infraestructura hasta allí es muy alta, y en muchos casos muy difícil de realizar.

Negar el acceso a estas zonas es condenarlas a una economía primaria y socialmente apartadas del mundo. En los próximos años esto se incrementará con la implantación de los dispositivos conectados y el internet de las cosas.

Pero, afortunadamente, la tecnología ofrece otras alternativas viables, de calidad y con costes razonables como la comunicación satelital. Hasta ahora la comunicación por satélite era muy cara y estaba reservada para usos militares o muy profesionales, para trabajos marítimos, petroleras, compañías mineras etc. Sin embargo, el precio de las comunicaciones satelitales y los dispositivos de comunicación han reducido los precios y se presentan como una buena alternativa para acercar comunicaciones de calidad a estas zonas, localidades con acceso nulo o de mala calidad y con la idea de garantizar a todos los ciudadanos el derecho universal de acceso a la Red. Un derecho que todavía no puede ejercer en plenitud el 5% de la población española, lo que supone alrededor de 2,5 millones de usuarios, y que limita su vida personal y profesional. Se trata de un mercado muy amplio y que, además, cuenta con ayudas desde la Administración para generar un nuevo nicho de negocio muy importante.

Ayudas para el usuario final

Recientemente la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y Agenda Digital ha puesto en marcha del Programa de Ayudas para la contratación de Banda Ancha fija a 30 Mbps.

Gracias a ello, las personas o entidades de poblaciones con menos de 5.000 habitantes que no dispongan de servicios de banda ancha fija con una velocidad de bajada de más de 10 megabits por segundo podrán sufragar hasta 400 euros de los gastos del alta en el servicio de banda ancha fija a una velocidad mínima de 30 Mbps, como la adquisición del equipamiento, su instalación y puesta en funcionamiento que ofrecen compañías que ofertan Internet por satélite.

Actualmente en España hay 5 millones de personas —lo que equivale casi a un 10% de la población— ‘desconectadas’. En la actualidad, el satélite es la única solución tecnológica viable para llevar Internet de alta velocidad a todos estos lugares olvidados por las ‘telecos’ donde no existe cobertura de redes fijas o es muy deficiente. Su carácter global o su flexibilidad para ofrecer cobertura en cualquier zona garantizan el derecho de todos los ciudadanos a estar conectados.

De esta manera, el satélite ofrece a estos municipios una alternativa real de vida de negocio y se convierte también en un aliado contra la preocupante despoblación rural, en un contexto donde Internet se ha convertido en un bien de primera necesidad.

Asimismo, hay que recordar que las personas que se beneficien de las ayudas del nuevo Plan Estatal de Vivienda en municipios de menos de 5.000 habitantes aprobado por el Gobierno puedan disfrutar de una conexión a Internet de banda ancha que les garantice una alternativa real de vida y de negocio. Estas ayudas a la vivienda encajan con el programa de subvenciones puesto en marcha por la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y Agenda Digital. El objetivo es luchar contra el fenómeno de la despoblación rural y la concentración urbana, que mantiene a la mitad de los municipios españoles en riesgo de extinción, pues se calcula que de los 8.125 pueblos que existen 4.955 tienen menos de 1.000 habitantes, según datos publicados en el INE.

Puede leer aquí el resto del reportaje.



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