SEGURIDAD | Noticias | 05 MAY 2005

El virus I Love You cumple cinco años

Hace cinco años, millones de ordenadores personales se vieron infectados por un virus, el I Love You, que se transmitía simulando ser una carta de amor. El I-Worm.Loveletter supuso un antes y un después en el mundo de los virus y sigue suponiendo, a día de hoy, una de las mayores infecciones víricas a las que ha tenido que enfrentarse, a nivel mundial, la industria de las TI.
Arantxa Herranz
Este virus se propagaba a través de mensajes de correo electrónico. Algunos remitentes eran conocidos por los destinatarios, pero muchos otros no. Todos ellos, sin embargo, tenían algo en común: llevaban adjunto un archivo que, bajo el nombre de "LOVE-LETTER-FOR-YOU.TXT.VBS", escondía un poderoso virus.

La curiosidad de los destinatarios de estos mensajes y el deseo de hacer doble clic en la carta de amor fue lo que permitió la propagación, rápida y masiva, de este gusano. Esto, junto a la poca protección y concienciación que hace cinco años había en las empresas y en los usuarios domésticos, fue lo que permitió que el I-Worm.Loveletter se convirtiera en el virus más dañino conocido hasta entonces, con el resultado de importantes pérdidas económicas.

Transcurrido un lustro desde aquella irrupción del virus del amor, merece la pena preguntarse qué hemos aprendido y qué ha cambiado.

Así, según la compañía de seguridad Central Command, la sofisticación, en términos generales, de algunos gusanos ha crecido, aunque la motivación de sus creadores ha cambiado. Eso sí, siguen empleando la ingeniería social, bautizando a sus gusanos de una manera “atractiva” para engañar a los usuarios. Éste es el caso del último de los virus que con más intensidad están atacando la Red en estos días: el Sober.O, cuyo gancho es el próximo mundial de fútbol.

Y, como hace cinco años, los mensajes de correo electrónico siguen siendo la principal vía de propagación de estos gusanos, tanto en las empresas como en los usuarios domésticos.

Sin embargo, lo que no ha cambiado en absoluto es el hecho de que, pese a todo, y pese a la multitud de virus parecidos que se han padecido, los usuarios siguen abriendo los documentos adjuntos que llegan a su buzón de correo electrónico. “Lo triste es que la mayoría de estos grandes gusanos necesitan de la colaboración humana para hacer sus fechorías y lo consiguen”, señala Central Command.


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