SEGURIDAD | Artículos | 15 ABR 2004

Almacenamiento empresarial

Cuestión de supervivencia
Ramón A. Fernández.
El valor clave de toda empresa son sus datos, y eso es precisamente lo que hay que salvaguardar a toda costa, y no sólo de pérdidas accidentales. Vivimos en la era de Internet, y esta época trae consigo nuevas y diversificadas amenazas. El almacenamiento es el punto de partida de la seguridad que garantiza el éxito de todo negocio.

La callada y rutinaria labor de los dispositivos encargados del almacenamiento masivo, casi siempre en la sombra y en un segundo plano, pocas veces es debidamente valorada, y menos aún convenientemente dimensionada a las exigencias requeridas. Cual soldado al que sólo le queda el consuelo de la satisfacción por el deber cumplido, la ingrata labor del almacenamiento es una de esas molestas obligaciones que lleva aparejada la utilización de la informática y a la que nunca se dedican los recursos y medios necesarios para su óptimo funcionamiento y rendimiento.
Paradójicamente, el sector del almacenamiento, siempre relegado a un segundo plano, no ha cesado en estos últimos años de afianzar su creciente protagonismo en el seno de las nuevas tecnologías. Frente a las espectaculares prestaciones de buena parte de los actuales componentes y periféricos informáticos, los sistemas encargados de albergar y cobijar la preciada información digital no suelen acaparar la atención de los comunes de los mortales. Sin embargo, la funcionalidad, eficacia y fiabilidad de los distintos dispositivos y sistema empelados en las cotidianas tareas de almacenamiento resulta, cuando menos, vital e imprescindible para la buena marcha de cualquier empresa o propósito. Ya es hora entonces de hacer algo de justicia.
Por estos motivos, la redacción de esta publicación ha estimado conveniente dedicar las páginas centrales de este número a poner en el candelero las cuestiones más relevantes concernientes al mundo del almacenamiento. No obstante, cuando en el amplio mundo de la informática se aborda un tema tan extenso y complejo como es el relativo al almacenamiento de los datos digitales, hay que intentar delimitar con precisión el ámbito o sector hacia el cual nos queremos dirigir para poder entrar con cierta profundidad en los pormenores, tanto tecnológicos como de mercado, relativos al mismo.
El caso que hoy nos ocupa resulta un tanto atípico, dado que la intención del presente artículo no es la de analizar ni comparar un determinado tipo de soluciones, sino que más bien se trata de realizar un repaso por buena parte de los actores que intervienen en el del almacenamiento masivo, ya sean soluciones de hardware o software, encuadrándolas en sus respectivas áreas de explotación. De este modo, el Tema de Portada de este mes se aleja un tanto de su formato habitual, para abordar de forma genérica las cuestiones del almacenamiento. Así, y para no caer en el error de sintetizar en exceso por querer abarcar todos los campos del almacenamiento o resultar excesivamente aburrido en tediosas explicaciones técnicas, las siguientes páginas, lejos de adentrarse en farragosas tecnologías e intrincados tecnicismos, muestran una panorámica real y actual de los aspectos más representativos del almacenamiento.

El almacenamiento de datos, una necesidad de primer orden
Queramos o no, el almacenamiento de los datos digitales es una cuestión que afecta a todos los que, de una manera u otra, trabajamos con herramientas informáticas. Sin embargo, el valor que tiene la información no afecta a todos por igual.
Ni que decir tiene que los datos que almacenan las empresas tienen un valor capital para su buena marcha. No es de extrañar, por tanto, que en estos sectores se tengan que dedicar grandes esfuerzos e inversiones para lograr que la información que manejan esté disponible en todo momento y lugar y, al mismo tiempo, garantizar que ningún percance pueda destruirla o volverla inaccesible. En cambio, la prioridad de esta obligación desciende progresivamente enteros según abandonamos los sectores más productivos y nos adentramos en el segmento doméstico. A pesar de ello, la necesidad de salvaguardar los datos digitales, tanto de las PYMES como los de los profesionales, como también los de muchos usuarios domésticos, resulta del todo necesaria y conveniente. Aunque hay quienes osan desafiar a las leyes de la informática al considerar superflua la obligación de mantener a buen recaudo sus archivos digitales.
De todos es sabido el poco aprecio que muchos usuarios tienen por sus datos, visto que no son demasiados los que se preocupan por disponer de un sistema alternativo al disco duro donde guarecer sus archivos más preciados. Es más, hay quienes ni siquiera lo hacen en realizar una copia de seguridad del documento sobre el que trabajan en un vetusto pero funcional disquete. Peor para ellos, tarde o temprano pagarán cara tanta arrogancia y temeridad, arrepintiéndose una y mil veces por no tener una simple copia de tal o cual archivo. Además, ya no hay excusa que valga, dado que actualmente disponen de un gran repertorio de medios y tecnologías con las que cubrir sobradamente esta clase de necesidades elementales.
Por el contrario, los profesionales y entornos SoHo van adquiriendo, poco a poco, una mayor conciencia y preocupación por el almacenamiento. Bien es cierto que todavía queda mucho camino por recorrer, pero cada vez son menos los que no tienen implantado algún sistema para la realización de copias de seguridad. Desde la simple copia en soportes ópticos (CD o DVD), pasando por la configuración de sistemas RAID de bajo coste, hasta la utilización de unidades de cinta para backup, la oferta es de lo más diversificada y variopinta, amoldándose a toda clase presupuestos y requisitos.
Por lo que concierne al mundo empresarial, nadie pone en tela de juicio la definitiva consolidación de los sistemas y soluciones de almacenamiento en las grandes compañías y multinacionales. Es más, durante los últimos años hemos sido testigos de un renovado impulso en este sector, con la proliferación de tecnologías y arquitecturas especialmente indicadas para su implantación en estos exigentes entornos de explotación. Ni que decir tiene que es, precisamente, en este terreno donde el almacenamiento adquiere su mayor dimensión y funcionalidad, aportando un sinfín de ventajas que hacen posible la elevada productividad que caracteriza a las infraestructuras informáticas de las multinacionales, así como la realización de cualquier tipo de negocio o transacción comercial desde cualquier punto del planeta en un tiempo récord. Por descontado, los motivos que concurren en este sector propician la implantación de grandes soluciones de almacenamiento, ya que aumenta la eficiencia, disminuye la redundancia y simplifica la administración.

El almacenamiento, una cuestión de vida o muerte
Un pilar importante en el desarrollo del conocimiento humano se debe a la posibilidad de almacenar y conservar la información para su posterior utilización en cualquier otro tiempo y lugar. El almacenamiento de los datos es una cuestión de crucial importancia para la empresa, y, por ello, cualquier moderna organización que se precie de dicha condición, y quiera prosperar, tiene diseñada e implementada una estructura de almacenamiento de la información lo suficientemente sólida como para soportar un intenso uso, y lo suficientemente fiable para poder contrarrestar los innumerables avatares que rodean a las nuevas tecnologías.
Por desgracia, la mayoría de clientes, sin embargo, n

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