PYMES | Artículos | 15 MAR 2001

La PYME al asalto del siglo XXI

Ramón A. Fernández.
Cuando ya está a punto de cubrirse el primer trimestre del año 2001, lejos de hablar de odiseas espaciales, seguimos haciendo correr ríos de tinta sobre las PYMES. Muchos conceptos se amontonan, algunos reales y otros no tanto, alrededor de este tipo de compañías, pero lo cierto es que, pese a que siempre ha sido así, de un tiempo a esta parte todos los fabricantes han orientado sus productos y campañas, al menos de forma nominal, a este tipo de cliente sin olvidar que, como todos los que se sitúan por encima y por debajo de él, tiene unas necesidades concretas y una realidad específica. No es nuestra intención escribir un tratado sobre la PYME, pero en las próximas páginas pretendemos desvelar, con cifras y datos en la mano, qué representa este mercado, qué necesita y, lo más importante, cómo llegar hasta él.

Para empezar nuestro repaso sobre este tipo de empresas, nada mejor que abrir el objetivo de nuestra cámara, de ésta con la que intentamos retratar la realidad. Así, podemos partir de las cifras que a principios del año 2000, las últimas publicadas en este sentido, ofrecía el Directorio Central de Empresas (DIRCE) del Instituto Nacional de Estadística sobre las empresas activas. Siguiendo esta fuente, el número de empresas en España, independientemente de su sector de actividad, se elevaba hasta la nada despreciable cifra de 2.595.392, frente a los 2.402.000 de 1996, cuando en la Unión Europea se contabilizaban un total de casi 18,5 millones.

Más de dos millones de posibles clientes
Por tanto, es fácil darse cuenta de que contar con casi 2,6 millones de potenciales clientes es un buen argumento para dirigir los pasos de nuestra empresa hacia un público profesional. Pero en este punto nos surge una duda, y ésta versa sobre el número de empresas que cabrían en la definición de PYME.
Esto no es sencillo establecerlo, si bien algunas informaciones hablan de porcentajes cercanos al 98 por ciento, pero lo que parece seguro es que se supera con creces el 95 por ciento cuando se pretende averiguar el número de compañías que en nuestro país se adecuan al concepto de PYME.
Según la estadística generada por el DIRCE, de los casi 2,6 millones de empresas existentes en nuestro país, más de 1,4 millones, en concreto 1.417.221 empresas, pertenecen a una categoría que la institución define como “sin asalariados”. Se trata, por tanto, de empresas unipersonales. Siguiendo su clasificación, con 1 ó 2 empleados, encontramos 666.054 empresas; entre 3 y 5 empleados, 246.660; de 6 a 9 empleados, 108.534; de 10 a 19 empleados, 85.259; mientras que por encima de 20 empleados sólo se contabilizan 71.664 empresas, lo que representa poco más del 2,7 por ciento.
En esta última categoría no se establecen más distinciones, pero si tenemos en cuenta que el 97,3 por ciento de las empresas españolas cuenta con menos de 20 empleados, es fácil hacerse una idea real de lo que la PYME representa para el mercado español, independientemente del concepto de PYME que queramos aplicar, puesto que, dependiendo de la fuente elegida, se puede entender por pequeña y mediana empresa aquella que esté por debajo de los 100 o, incluso, por debajo del medio mi-llar de trabajadores.

Amplia movilidad y diferente reparto zonal
Evidentemente, no todos los distribuidores de informática pueden tener acceso a los más de dos millones y medio de empresas de nuestro país, por lo que no está demás ofrecer una pincelada sobre su distribución geográfica en nuestro país.
Pero antes de pasar a esto, conviene saber si este número de empresas es muy variable o si, por el contrario, es constante. En este sentido, el DIRCE nos sorprende con una información según la cual se crearon en un año 344.432 empresas a la vez que habían desaparecido 269.070. Es decir, el número global creció por encima de las 75.000 empresas, de lo que se desprende que las PYMES crecieron en torno a este número, porque es fácil intuir que pocas de las empresas de reciente creación pueden superar los 100 empleados en el momento de su constitución.
Volviendo al tema del reparto geográfico, entre las 492.546 empresas de Cataluña y las 6.826 de Ceuta y Melilla, se encuentran el resto de las comunidades españolas encabezadas por Andalucía, con 376.646; Madrid, con 365.083; Comunidad Valenciana, con 276.032; Galicia, con 166.072; País Vasco, con 150.163; Castilla y León, con 148.440; y Canarias, con 105.232, todas ellas por encima de las 100.000 empresas.
Por debajo de esta barrera se encuentra el resto, una lista que se inicia con Castilla-La Mancha, 99.423; Aragón, 75.803; Baleares, 69.574; Murcia, 68.131; Asturias, 63.133; Extremadura, 48.305; Navarra, 32.818; Cantabria, 32.449; La Rioja, 18.716; y las ya comentadas 6.826 de Ceuta y Melilla.

Inversión en tecnología de las empresas
Una vez que hemos acotado el campo de actuación, hay que pasar a preguntarse qué se puede sacar de estos datos. Pues bien, partiendo de cifras ofrecidas nuevamente por el Instituto Nacional de Estadística, mientras que la media de inversión tecmológica de las empresas en la Europa de los 15 se sitúa en un 1,81 por ciento, en nuestro país este dato se divide por dos, quedando en 0,9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Este dato no permite ser muy optimistas, pero el reparto territorial de estas inversiones deja a la luz unos datos más preocupantes. Según las estadísticas sobre este particular aparecidas en el informe sobre Actividades en Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, Madrid es la única comunidad autónoma española donde la media de inversión en I+D, con respecto al PIB, supera el 1,5 por ciento. Siguiendo su estela se sitúan Cataluña y País Vasco, donde las inversiones superan el 1 por ciento. El resto, salvo Extremadura y Castilla-La Mancha, que quedan por debajo del 0,5 por ciento, se sitúan en una orquilla entre el 0,5 y el 1 por ciento del PIB.
A nivel europeo, sólo Portugal (0,63) y Grecia (0,49) están por debajo del techo marcado por casi todas las comunidades autónomas españolas.
Las cifras son, por tanto, malas, pero el mensaje que hay que extraer es bueno: queda mucho por hacer; el negocio está delante de nosotros, sólo hay que aprovecharlo.

Innovación tecnológica en las empresas
Pasado el primer mal trago, conviene seguir dando un repaso por las cifras que nos ofrece el INE. Así, la cifra media de gastos en innovación respecto a la cifra de negocios se sitúa en 1,64. Nuevamente, Madrid se sitúa por encima de la media, en concreto por encima del 2 por ciento, pero esta vez acompañada por Aragón, Baleares, y País Vasco. Entre 1,5 y 2 por ciento podemos encontrar a Cataluña, Galicia y Asturias, mientras que el resto está por debajo de este límite, siendo Navarra, Asturias y Canarias quienes ostentan los peores datos, dejando esta variable por debajo del 1 por ciento. Pero el gasto en I+D de las empresas supone alrededor del 50 por ciento del gasto total, en concreto un 52,1 por ciento, quedando el resto repartido entre la Administración, que representa el 16,2 por ciento; enseñanza superior, que alcanza el 30,5 por ciento; e instituciones privadas sin fines lucrativos, que sólo se reservan un 1,1 por ciento.

Observatorio Europeo de la PYME
A la vista de los datos del Observatorio Europeo de la PYME, que sirva co

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