Mercado en cifras | Artículos | 15 DIC 2002

El mercado de consumibles

Un negocio en constante crecimiento
Ramón A. Fernández.
Los cartuchos de tinta, el uso de determinados tipos de papeles especiales, los cartuchos tóner o los soportes de almacenamiento, son algunos de los elementos más representativos e imprescindibles en la realización de las tareas más típicas y habituales en cualquier oficina medianamente informatizada. Debido a su obligada presencia y masivo consumo en todo tipo de entornos, el mercado de los consumibles goza de una envidiable salud. Un próspero negocio con una presencia más que destacada en nuestro canal de distribución.

Bajo la genérica denominación de consumibles existe actualmente una gran variedad de componentes de frecuente consumo en el sector de las TI, que se caracterizan por tener un relativo escaso valor individual pero que globalmente, debido a su consumo en grandes cantidades, conforman un voluminoso negocio, realmente importante y atractivo para el mundo de la distribución.
Así, por ejemplo, desde el papel que utilizamos en todo tipo de impresoras, pasando por los clásicos disquetes o soportes ópticos en los que almacenamos todo tipo de información, hasta llegar a los cartuchos de tinta y tóner que se utilizan en las fotocopiadoras e impresoras, son componentes, catalogados como consumibles, encargados de dar cuerpo a todas las tecnologías y herramientas involucradas en las labores más elementales y frecuentes que diariamente se llevan a cabo en todo tipo de áreas ofimáticas.
Erróneamente, esta clase de productos reciben una ínfima importancia si se compara con el protagonismo que generalmente presentan los dispositivos y equipos que los integran o consumen. Sin embargo, no tardan en recuperar una elevada notoriedad cuando su ausencia o falta, en el momento más crítico e inoportuno, impiden la impresión de un documento o la copia de un determinado archivo, por poner dos de los ejemplos más típicos. Asimismo, la calidad de los consumibles es otro factor que debe cuidarse convenientemente si no queremos sufrir en nuestras propias carnes desagradables imprevistos. A este respecto, el ahorro que se obtiene en la adquisición de consumibles de dudosa procedencia se puede tonar en cuantiosas pérdidas cuando estos no reúnen los requisitos técnicos adecuados o no ofrecen las debidas garantías de funcionabilidad y fiabilidad.
En resumidas cuentas, aunque a primera vista su reducido peso específico y protagonismo en el sector no permitan pronosticar unos resultados excesivamente suculentos, debido a lo limitado del margen asociado a su venta, lo cierto es que el segmento de los consumibles se presenta, dentro del área de la informática, como uno de los de mayores incrementos presentes y futuros.

La oficina doméstica, un filón inagotable
Hasta hace tan sólo unos pocos años, el usuario doméstico no pasaba de utilizar su ordenador exclusivamente para jugar o realizar pequeños trabajos, que rara vez debía presentar en un formato físico como el tangible papel. Afortunadamente, este panorama ha cambiado sustancialmente, gracias a la incorporación de multitud avances tecnológicos en las numerosas áreas que abarca el mundo de la informática. Actualmente, no resulta nada extraño ver como muchos hogares disponen de una auténtica oficina digital equipada con todo lujo de medios, que poco tienen que envidiar al equipamiento presente en el ámbito laboral. Así, además de potentes ordenadores, en la mayoría de las oficinas domésticas no falta una buena impresora, ya sea de inyección de tinta o láser, un práctico escáner y un funcional dispositivo de fax, o, mejor aún, un equipo multifunción que englobe todas estas capacidades.
De entre todas estas herramientas, las necesidades de impresión son las que experimentan una continua explotación bajo todo tipo de modalidades y formatos. Concretamente, son las impresoras de inyección de tinta las tienen mayor presencia en este segmento, donde actualmente no pueden faltar capacidades a todo color y elevadas cotas de calidad, impulsadas, en gran medida, por las posibilidades que ofrecen las aplicaciones relativas a la fotografía digital. Asimismo, la creación y personalización de etiquetas, tarjetas y todo tipo de material de identificación personal genera una mayor demanda de todo tipo y colores de soportes de papel, en busca de efectos vistosos que se acercan cada vez más a la oferta profesional.
Por otra parte, la eclosión de las capacidades multimedia de los sistemas informáticos puestos a disposición de los usuarios domésticos, ha generado la masiva demanda de nuevos formatos de almacenamiento con capacidades y prestaciones muy superiores al vetusto disquete magnético de 3,5 pulgadas. En este sentido, el soporte óptico (en su versiones CD-R y CD-RW) es, hoy por hoy, el producto que centra la mayor parte de la atención del mercado. Obviamente, la práctica inexistencia de obstáculos para la copia de todo tipo de contenidos, legales o ilegales, ha sido un factor decisivo que ha popularizado su uso hasta en los rincones más insospechados.
En definitiva, el usuario doméstico representa otra importante fuente de ingresos en el negocio de los consumibles que crece, día a día, con la progresiva informatización del hogar, cuestión que no debe pasar desapercibida para quienes deseen obtener significativos beneficios en la venta y distribución de esta clase de productos.

La tecnología aplicada a los consumibles de impresión
Que duda cabe de que los consumibles relacionados con los distintos tipos y tecnologías de impresoras existentes, son los tienen un mayor peso específico en el negocio de los consumibles. Además, no hay que olvidar que son precisamente estos consumibles los que finalmente dan cuerpo y consistencia a todas las tecnologías involucradas en un determinado sistema de impresión. Tanto es así, que la calidad obtenida en la impresión de un documento, sobre todo si éste incluye color, no depende únicamente de la impresora utilizada. Por el contrario, los elementos de consumo utilizados en la impresión constituyen un factor muy relevante para la consecución de unos buenos resultados.
En este sentido, la consistencia, textura y brillo del papel en el que se asentará el documento y las distintas calidades y componentes químicos de las tintas y tóneres que conformarán la imagen, son también elementos determinantes de la calidad de los documentos generados. Por este motivo, estos consumibles son también objeto de un constante estudio y en su fabricación se aplican numerosas tecnologías.
En principio, la elección de la tinta/tóner adecuada a los intereses de cada usuario cabría limitarse únicamente a utilizar aquellos que recomienda el fabricante para cada uno de sus modelos. No obstante, en determinados equipos, y según que fabricantes, se puede utilizar cartuchos “compatibles” o “rellenados”.
Se opte por una u otra alternativa, las tintas actuales cuentan con técnicas de alta penetración y secado rápido que impiden que los colores se mezclen una vez se han depositado sobre el papel logrando, de este modo, una fiel representación de los documentos gráficos. Al mismo tiempo, cuentan con un colorido más vivo debido a una más elevada concentración de los pigmentos que las componen, por lo que consiguen además una mayor resistencia contra la luz. Por su parte, la calidad del tóner está en función del tamaño de las finísimas partículas

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