DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 OCT 1996

Normalización y certificación: un reto para el canal

Ante la mayor exigencia del consumidor y de las normativas europeas
Beatriz Romanos.

La calidad se está imponiendo como el medio más eficaz y, sobre todo, estable de lograr una posición en el mercado y diferenciarse del resto mediante una variable distinta del precio.

El consumidor actual tiene una formación cada vez más amplia y, sobre todo, una conciencia mayor de que los productos que desea comprar y que, además de ofrecer unas prestaciones determinadas, lo deben hacer en condiciones de seguridad suficientes. El usuario no se conforma ya con cualquier cosa, sino que busca en sus equipos cualidades añadidas como la inmunidad o la ergonomía, y exige que estas especificaciones estén garantizadas de alguna forma. Desde hace tiempo venimos insistiendo en la necesidad de que el dealer proyecte su actividad hacia la especialización con el objeto de diferenciarse dentro de un mercado cada vez más competitivo. Una opción para especializarse es, precisamente, dirigir la atención hacia este sector cualificado de la demanda. Un cliente que está dispuesto a pagar un poco más por la garantía de que el equipo que va a comprar cumple con todas las normas legales y alcanza los máximos estándares de calidad. La normalización y la certificación son los procesos a seguir para lograr que un organismo independiente dé fe de esta calidad. En España, AENOR es la entidad reconocida por el Ministerio de Industria y Energía para desarrollar estas tareas.

Además, la Unión Europea había marcado la fecha del 1 de enero de 1996 para que todas los productos que circulen por su territorio lleven el marcado "CE". Esta marca indica la conformidad con la legislación europea sobre el diseño, la fabricación, el marketing, la puesta en servicio y la utilización de los productos industriales. El plazo se ha ampliado hasta el 1 de enero de 1997 pero, inevitablemente, cuando acabe este año, las fronteras se cerrarán para todos aquellos productos que no lleven este marcado. El dealer tiene ante si el reto no sólo de apostar por los productos y las empresas certificados, sino de convencer al consumidor de que debe exigir estas garantías, porque ésta es la apuesta segura.

Normalización

Según la definición aceptada por la Organización Internacional de Normalización (International Organization for Standarization, ISO) y por la comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, la norma es "aquella especificación técnica u otro documento accesible al público, elaborado en cooperación y con el consenso o la aprobación general de todas las partes interesadas, basado en la combinación de los resultados de la ciencia, la tecnología y la experiencia, cuyo objeto es beneficiar al máximo a toda la comunidad y que ha sido aprobado por un organismo habilitado, nacional, regional o internacional". Su cumplimiento, en principio es voluntario, aunque, como veremos, los legisladores recurren en muchas ocasiones a estas normas ya elaboradas, y lo que es más importante, que cuentan con el consenso de todas las partes implicadas.

En España se traducen todas las normas internacionales relacionadas con la ingeniería del software, ya que en nuestro país funcionan numerosas empresas dedicadas a ello. En definitiva, esta actividad está dirigida especialmente a la pequeña y mediana empresa, ya que las grandes multinacionales se rigen por las normas elaboradas en sus países de origen.

En hardware existen normas como la de compatibilidad electromagnética, que está incluida en el reglamento elaborado por el Ministerio de Industria y que, por tanto, es de obligado cumplimiento. También se ha impuesto la normativa de baja tensión, y la necesidad de estar homologado por la Dirección General de Telecomunicaciones, en el caso de que se trate de sistemas que vayan a utilizar la línea telefónica.

Los beneficios de la normalización

El objetivo de estas normas es la seguridad y el establecimiento de unos requisitos mínimos de calidad. Pero también es importante el papel coordinador que conlleva la normalización. En palabras de Julián Caballero, responsable del normalización del Area de Energía y Tecnología de la Información y Telecomunicaciones de AENOR, "no se pretende hacer normas perfectas, sino buenas para todos".

Todo este esfuerzo de investigación y coordinación busca unos beneficios que, según AENOR, podrían resumirse en los siguientes puntos:

- Potenciar la calidad de los productos y su aptitud para satisfacer unas necesidades dadas.

- Fomentar la economía de esfuerzo humano, energía y materiales en la producción e intercambio de productos.

- Facilitar una comunicación clara e inequívoca entre todas la partes interesadas, según un método que pueda ser utilizado como referencia.

- Fomentar el comercio internacional merced a la supresión de los obstáculos debidos a las diferencias prácticas nacionales.

- Aumentar la eficacia industrial gracias al control de la variedad.

En definitiva, las normas son un medio de presunción de que un producto es seguro y cumple unos requisitos mínimos de calidad, y también de que la empresa que los fabrica, tiende a documentar y asegurar todo lo que sale de sus factorías. Esto significa que empresas que quieran acceder a cuotas cada vez mayores de mercado, que quieran internacionalizar su producto, tengan que seguir esta vía.

En el campo de la tecnología de la información, el asunto de la normalización ha comenzado más tarde, pero al tratarse de uno de los sectores que más desarrollo está teniendo y va a tener en el futuro más próximo, la tendencia que se observa a nivel internacional es que las normas van a jugar un papel cada vez más determinante. Una de las iniciativas más importantes a nivel europeo en este sentido es el programa EPHOS (Manual Europeo para las Compras Públicas de Sistemas Abiertos). Su objetivo es crear una trasparecia y coordinación en las compras públicas, es decir, todos los Estados miembros de la UE, deberán exigir las mismas condiciones y requisitos a sus equipos, independientemente del país en el que se trate. Esto significa que desde un gran ministerio hasta el más pequeño de los ayuntamientos va a elegir para proveer a todos sus departamentos, exclusivamente a aquellas empresas que cumplan con las normas de los organismos internacionales.

Un ejemplo de la importancia que puede tener la normalización en el campo de la tecnología de la información y de la comunicación es el de la telefonía móvil GSM, tal y como comenta Julián Caballero:"las normas europeas llevan seis años elaborándose. Se ha comenzado a trabajar en ellas prácticamente antes de que aparecieran. Hay en este sector una necesidad de hacer las cosas bien desde el principio. Todo ha de ser compatible, cuanto más compatible e interconectable sea todo, más accesible para el consumidor final será y abaratará precios y costes. De hecho, en la actualidad se trabaja en varios sistemas nuevos, que nadie se atreve a fabricar hasta que exista un sistema único normalizado".

Certificación

Existen tres tipos de certificación. La de productos, que supone obtener la confianza de que el producto que se va a poner en el mercado satisface determinadas exigencias establecidas en una norma específica. De sistemas, que puede ser a su vez de sistemas de la calidad, que pretende comprobar que una empresa cumple con los requisitos de una de las normas ISO 9000, o de sistemas de gestión medioambiental. Por último, también se puede certificar a personas, verificando con ello, su capacidad técnica para realizar una determinada tarea.

En el campo de la tecnología de la información, la certificación de productos supone comprobar aspectos relacionados con la seguridad eléctrica o la compatibilidad electromagnética, como ya hemos explicado, o la seguridad del software. Pero quizá lo que más se adapte a las necesidades de las empresas dedicadas a la fabricación o distribución de productos informáticos,

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