DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 ABR 2004

La aportación del canal

En numerosas ocasiones, tanto desde esta tribuna como desde las páginas interiores de la revista, y el número que tiene entre sus manos no es una excepción, nos hemos mostrado seguros de que el canal de distribución tiene mucho que aportar a la venta informática, y que un mercado con fabricantes y clientes únicamente, estaría tan incompleto como un jardín sin flores.
Servicio, soluciones, valor añadido, asesoramiento, consultoría, soporte... son muchas las funciones que podemos asociar al canal de distribución, al igual que son muchas las formas en que este trabajo se desarrolla.
Numerosos fabricantes y clientes ya eran conscientes de ello, y algunos se van dando cuenta con la experiencia, como es el caso de NEC, del que ofrecemos un reportaje en este número sobre una decisión que no hace sino refrendar nuestras palabras.
No obstante, tampoco podemos permitir desde nuestra posición que los miembros de la comunidad de distribución se duerman en los laureles, y piensen que ya está todo hecho. Por suerte, los fabricantes, e IBM y Microsoft son dos de los ejemplos más actuales, son conscientes de ello, y ponen en marcha nuevas iniciativas para que el canal ocupe el lugar que le corresponde entre las nuevas necesidades de los clientes y las propuestas de un mercado que parece haber aprendido de la experiencia y apuesta por escuchar a los compradores más que por proponer soluciones mágicas.
Y todo esto, en un clima de cierta incertidumbre, ¿verdad? Cuando todo parecía indicar que el mercado mantenía una imparable línea de ascenso, lenta pero constante, nos hemos encontrado con un mes de marzo que ha puesto algunas nubes negras en el despejado cielo del optimismo. No son muchas, no son muy oscuras, pero sí lo suficiente como para retrasar el optimismo hasta el final de esta floreada estación que nos sirve como antesala del verano, unos meses menos productivos de lo que las cuentas de resultados desearían.
Pero, en fin, no seamos pesimistas, y vamos a pensar que los vientos de la inversión, tanto privada como pública, volverán a soplar lo antes posible con la fuerza suficiente como para dejarnos ver el sol de las ventas, que, como todos sabemos, es el sol que más calienta.

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