DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 MAR 2004

¿Es el outsourcing una amenaza para el negocio de los distribuidores?

Yolanda Sánchez.
Algunos miran con miedo la creciente tendencia a la externalización, otros con esperanza. Unos apuntan a que es una realidad del presente año y otros no apuestan por una madurez total antes de 2010. A pesar de todas estas opiniones, parece que algo se mueve en el mundo del software y los distribuidores y desarrolladores deben estar preparados.

Como ya es tradicional, al comienzo de un año se hace un repaso de las líneas más importantes que ha seguido el mercado en el año anterior y se intenta vislumbrar cuáles de todas ellas tendrán continuidad en el período recién estrenado, y cuáles se quedarán en meras anécdotas del pasado. Ahora estamos en ese momento y, después de estudiar cuáles han sido las grandes revelaciones de 2003, dentro de una larga lista, aparece el outsourcing como una tendencia clave.
A muchos distribuidores se les ponen los pelos de punta con sólo pensarlo ya que ven en esta práctica una posible amenaza para su negocio. En primer lugar, hay el lógico miedo ante lo desconocido y las reticencias ante un sistema que “amenaza” con cambiar la forma en la que se ha ido desarrollando el mercado del software hasta la fecha. Pero, a pesar de todo ello, en este reportaje intentaremos señalar cuáles son algunas de las previsibles consecuencias del despegue del outsourcing, cuáles tendrán su reflejo en 2004 y cuáles serán más importantes para los distribuidores y para los principales actores de este mercado. Y es que, en un análisis más pormenorizado y más amplio, vemos que la temida externalización también traerá beneficios para nuestro negocio… si estamos preparados para ello.

Outsourcing y globalización
De la corriente del outsourcing se viene hablando mucho en los últimos tiempos como consecuencia de la tendencia mundial a la globalización. Ahora la clave está en saber si ésta es beneficiosa, o no, y reducir el índice de suspense, en lo posible, que encontramos ante un cambio tan sustancial.
En la actualidad, la externalización de producción y servicios es una práctica madura en diversas áreas de la economía y, poco a poco, también se asienta en el mundo de las Nuevas Tecnologías. La clave es que tras esta tendencia se encuentra el objetivo de reducir costes y ganar en rentabilidad, pero, además, hay otros factores a tener muy en cuenta.
En un momento en que la globalización convierte la actividad de las empresas, incluso de las PYMES, en una cuestión de relevancia internacional, es importante aprender a competir sin pensar en las fronteras físicas. A través de los nuevos canales, con Internet a la cabeza, ya no existen limitaciones para la actividad y desarrollo de una empresa, al menos en un primer momento. Esto, que parece ser especialmente lógico dentro del mundo de las Tecnologías de la Información, donde la velocidad de implementación es vertiginosa y el tiempo de llegada al mercado es crucial, hace necesario que nos preparemos para trabajar en un entrono bien distinto.
Así, y aunque ahora podemos pensar que si los fabricantes que se encuentran en nuestra cartera de clientes o los proveedores cambian su forma de hacer negocios nos influiría negativamente, también es importante tener en cuenta, y prepararse, para llegar a todos esos fabricantes internacionales que pueden tener interés en nuestro mercado y que buscan socios para esta externalización. Y es que en un entorno como el del software, donde la velocidad de desarrollo y producción es clave para mantener actualizada, y competitiva, la oferta, la existencia de “buenos partners” es crucial.

Claves del outsourcing
La ambición empresarial hace que se mire con deseo a los mercados que se encuentran fuera de nuestras fronteras, pero no es tan sencillo como podría parecer en un primer momento lograr este objetivo.
En muy importante a la hora de ampliar el área de influencia conocer la nueva realidad de mercado, la nueva cultura y las nuevas necesidades. Es en este punto donde el fabricante puede estimar oportuno buscar una red de partners para desarrollar su estrategia de externalización y que se encarguen de parte de sus procesos de producción y su estrategia de comercialización. Y es que aspectos tan básicos como el idioma, pueden ser determinantes a la hora de externalizar parte del proceso.
Quizás el mejor ejemplo que puede ilustrar esta tendencia sea la India. Se trata de un país que cuenta con un, cada vez mayor, conocimiento tecnológico, de hecho muchos de estos profesionales tienen renombre a nivel internacional. Además, cuentan con un valor añadido especial: por su historia es muy afín a la cultura anglosajona y a la lengua inglesa. Por todo ello, para muchas empresas es un destino ideal ya que mantiene la cultura empresarial con la que vienen trabajando y, conjuntamente con el ahorro de costes de producción, abre la puerta al mercado asiático que cada vez toma mayor protagonismo.

España dentro de esta tendencia
En este sentido, y salvando las grandes diferencias que nos separan de la India, lo cierto es que muchos expertos ya han señalado que hay otros países clave y que pueden ser objeto de inversiones de desarrollos de outsourcing por parte de las grandes multinacionales.
En nuestro caso, España se presenta como un país con amplía cultura tecnológica y con una comunidad de desarrolladores y distribuidores de software más que asentada. Esto, conjuntamente con los lazos culturales y lingüísticos que nos unen con todos los países latinoamericanos y a las fuertes relaciones europeas, puede hacer que España se convierta en un país con gran proyección en 2004 y en los próximos años.
Para que esto sea así, los profesionales de nuestro país no pueden descuidar la preparación continua y su apuesta por las Nuevas Tecnologías, especialmente bajo el paraguas de los servicios de valor añadido.

¿Ha llegado el momento del outsourcing generalizado?
De todos modos, y aunque se trata de una corriente que ha experimentado sus primeros impulsos en 2003, y que se espera que continúe avanzando en 2004, es una práctica en la que, únicamente, la adopción generalizada será la que marque su madurez.
Así, y a pesar de que el modelo outsourcing nace de la necesidad de optimización de recursos, impuesta por los nuevos parámetros económicos, todavía existen algunas reticencias a dejar en manos de terceros el desarrollo aplicaciones o soluciones de misión crítica. Al menos así lo recoge el estudio elaborado por Forrester Research en el que un 60 por ciento de las empresas norteamericanas del Fortune 1000 es remiso a desarrollar un outsourcing de desarrollo y producción.
Así, mientras la mitad de las empresas norteamericanas que aparecen en el famoso ranking miran de lejos la práctica del outsourcing, un 25 por ciento se encuentra en una fase de experimentación, según se recoge en un estudio realizado por la consultora. A pesar del masivo éxodo de trabajos de Tecnologías de la Información hacia zonas donde el abordar nuevos mercados conlleve unos gastos menores y un menor esfuerzo, sólo un 5 por ciento de las empresas norteamericanas del Fortune 1000 ha decido aprovechar las ventajas de la externalización.
Por otra parte, Forrester señala que la adopción de este modelo no se lleva a cabo en un corto período de tiempo, sino que ésta debe ir superando cuatro perfiles de compromiso bien d

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