Contenidos digitales | Noticias | 18 NOV 2020

“Términos como valor o volumen no son más que etiquetas, pues al final todo negocio da valor”

Jaime Soler, el máximo responsable de Ingram Micro en España, es optimista en cuanto al escenario que se le plantea a este país en los próximos meses/años. Escenario en el que la tecnología —y el Canal— jugará un papel fundamental.
Jaime Soler, director general de Ingram Micro para España y Portugal
Jaime Soler, director general de Ingram Micro para España y Portugal
Víctor Manuel Fernández

Llevábamos tiempo tras Jaime Soler para que se sentara a hablar con DealerWorld de manera reposada. La entrevista que puede leer a continuación es fruto de una charla tranquila en la que hablamos de modelos de negocio para el Canal, de la importancia de la innovación, de lo poco que le gustan las etiquetas dentro del negocio, y de cómo Ingram Micro en particular y el sector de las TI en general, ha sabido estar al pie del cañón ofreciendo lo que más necesitaba este país en los peores momentos del confinamiento: tecnología para resistir los envites del COVID-19.

2020 está siendo un año “distinto”, y recalcamos distinto porque nunca nos habíamos enfrentado a una situación así. ¿Cómo la ve Jaime Soler?

Es evidente que 2020 será el año del COVID-19, no cabe duda. Nos ha marcado tanto a escala personal como profesional. No obstante, creo que hay que recalcar la reacción social en los primeros momentos de la pandemia, con imágenes que recordaremos; y héroes de todo tipo: desde el personal sanitario hasta los almacenes logísticos que mantuvieron su actividad de abastecimiento, pasando por los repartidores de comida a domicilio desafiando todos ellos las condiciones del momento. Pero, sin dudas, se trata de un año negro para la historia de la humanidad, y esperemos que sólo abarque lo que es el año en sí.

¿Y en cuanto al sector de las TI?

A escala del sector, hay que recordar que el nuestro fue declarado sector esencial, por lo que vivimos el momento con mucha responsabilidad para que todos nuestros trabajadores estuvieran protegidos. Es más, una semana antes de la declaración del primer estado de alarma, a mediados de marzo, nuestra plantilla pudo trabajar en remoto sin ningún tipo de problema técnico y con todo el valor que aportaron nuestros trabajadores. Y es algo que nunca tendré tiempo suficiente, y quiero aprovechar esta oportunidad para hacerlo, para agradecerle todo lo que hizo en aquel momento. Gracias a ellos mantuvimos nuestro nivel de servicio, e incluso por encima de lo normal; y no dejamos de dar el servicio esencial en todos momento para que las empresas y organismos de este país pudieran seguir trabajando.

Más la vertiente social del negocio, pues si por algo se han caracterizado tanto Ingram Micro como su competencia durante los peores momentos de la pandemia fue por eso, ¿no es así?

En nuestro caso, y a modo de ejemplo, puedo citar la donación de más de 1 300 litros de consumibles para impresoras 3D, junto con HP, para proteger a nuestros sanitarios; o cerca de 1.000 teléfonos al Ministerio de Educación, junto con Xiaomi, para que las familias más vulnerables con hijos no estuvieran desconectadas y éstos pudieran seguir el ritmo de las clases. Sin duda, y como se suele decir, estos tiempos suelen sacar lo mejor de cada uno de nosotros.

Y también lo peor…

—Se ríe abiertamente—: también, también. En nuestro caso ha sido el bueno, y era nuestra responsabilidad estar ahí y ayudar a la sociedad como mejor sabemos, que es proporcionando tecnología.

Tecnología que se ha convertido, ahora sí que sí, en la tabla de salvación de muchas empresas y negocios…

En efecto —asiente despacio un par de segundos antes de contestar—. De hecho, todos los deberes que teníamos que hacer, posiblemente, en tres, cuatro o cinco años, los hemos realizado en apenas unos meses. ¿Los hemos hecho igual de bien? Posiblemente no, seamos sinceros, y por eso aún queda mucho trabajo por hacer. Pero un factor clave en estas situaciones es hacer clic en las mentalidades para pasar de un formato a otro, y eso sí que, desgraciadamente —por la situación en sí misma—, lo hemos conseguido. ¡Claro que hubiera sido mejor que todo esto se hubiera logrado por convencimiento!, pero también estoy convencido de que esta transformación que estamos viviendo hubiera llegado igual. Quizás en más tiempo, sí, pero hubiera llegado.

El año pasado, en la rueda de prensa que ofrecieron durante el Simposium 19, estimó alcanzar un crecimiento de entre el 2 y el 3%. Hasta mayo, los resultados fueron más que satisfactorios, con crecimientos importantes. De hecho, Miquel Santamarta, en entrevista con este medio, los cifró en el 27%. ¿Cómo espera que termine este año tan convulso?

Lo que está claro es que cualquier previsión que tuviésemos ya ha quedado completamente enterrada —dice antes de reír— por culpa de un pequeño detalle que no habíamos tenido en cuenta —sigue riendo—. Ahora, hablando en serio, esto te hace ver la necesidad de que, por muy importante que sea planificación, las empresas sepan adaptarse a situaciones como la que nos ha tocado vivir. Y, en nuestro caso, la estructura global de Ingram Micro ha sido la clave.

¿En qué sentido?

Porque una compañía global presente en todos los continentes y que tiene muy claro cuáles son las estrategias para seguir en cada región, también ha de tener en cuenta la localidad de cada negocio. Dentro de Ingram Micro, cada país goza de una libertad muy grande para adaptarnos a las circunstancias especiales de nuestros mercados. Estructura que, en consecuencia, nos ha permitido ofrecer respuestas distintas al mismo problema en función de cómo afectaba a cada mercado. En España, nos hemos adaptado muy bien, primero, gracias a nuestro equipo —reitero—; y también porque no nos hemos parado en ningún momento. Teníamos claro que la sociedad nos necesitaba y que debíamos estar a su lado aportando lo que requiriera en cada momento. Entonces, ¿me preguntas qué va a pasar de aquí a final de año?

Así es. ¿Qué es capaz de atisbar?

A escala de negocio, creo que poco va a cambiar. Vamos a continuar con tasas de crecimiento, lo que resultará en un año diferente. Fíjate que, al final, las preguntas han ido variando conforme pasaban las semanas. Las primeras versaban acerca de la necesidad de estar conectados, y eso se tradujo en un gran incremento en la venta de dispositivos y periféricos para conseguir tal fin. Luego, la pregunta pasó a que la conexión fuera lo más cómoda posible, lo que cambió los crecimientos al arco de las soluciones de comunicaciones unificadas. Y, ya conectados, ahora restaba saber si lo estábamos o no de manera segura, con el consiguiente aumento de las ventas de soluciones de ciberseguridad; para, después, por las necesidades de buscar la flexibilidad a la hora de trabajar, asistir a un aumento de las soluciones en la nube y todo lo relacionado con esta tecnología. En consecuencia, responder a preguntas, lo que da lugar a respuestas para adaptarse a los retos de cada momento.

Como es la incipiente vuelta a las oficinas en algunos casos…

¿Ves? —pregunta— Una nueva pregunta, y una nueva respuesta, pues eso implica apostar por todo tipo de soluciones que aseguren una vuelta al trabajo segura. Lo que se traduce en un aumento de la venta de soluciones tecnológicos de control de presencia, de reconocimiento facial a la hora de entrar en la empresa, de toma de temperatura, dispensadores automáticos de gel… En consecuencia, lo que es la tendencia actual.

 

Puede leer aquí el resto de la entrevista.



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