Contenidos digitales | Noticias | 14 MAY 2020

Mirando siempre el lado positivo de la vida

Más allá del negocio, los principales mayoristas que operan en el mercado español se han volcado con empresas e instituciones para que la actividad diaria de las primera se mantuviera, pero las segundas también contaran con el material necesario para sus requerimientos de urgencia.
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Víctor Manuel Fernández

“Hemos hecho cosas estas semanas que ya te contaré”, dejó caer José María García, director general de Esprinet Ibérica, a este redactor antes de finalizar una conversación telefónica por una cuestión relacionada con la actualidad. Al más puro estilo Rutger Hauer en Blade Runner. Tentado estuvo este redactor de preguntarle si también había visto naves en llamas más allá de Orión, por curiosidad. En lugar de eso, decidió tirar del hilo. Y sí, había hilo del que tirar. Tanto en el mayorista que dirige aquel máximo ejecutivo como en sus competidores, quienes decidieron atender la llamada de DealerWorld y contar qué han hecho esta semanas de confinamiento para que las empresas y trabajadores mantuvieran la actividad, aunque fuera desde sus casas; y, más importante si cabe, para ayudar a salvar vidas.

 

El lado positivo de la vida

Eso nos pide que miremos Eric Idle colgado de una cruz de madera cada vez que terminamos de ver La vida de Brian. Que lo tiene. Siempre. La humanidad siempre ha vuelto a ver el sol tras la peores catástrofes, después de las dos guerras mundiales —horribles, terroríficas—, y volverá a hacerlo cuando acaba esta pandemia. Que acabará, sí. Nada es eterno por mucho que se le revista con el marchamo de la eternidad como duración. El lado positivo de la vida. Y silbando la canción, que queda mejor.

Semanas duras de confinamiento las que ha vivido este país, pero también de un esfuerzo ciclópeo por parte del personal de la sanidad pública de este país por salvar vidas, por arrancarlas de las garras de esa bestia parda llamada COVID-19. Más de 26.000 al cierre de estas líneas, pero muchas, muchas más las salvadas, y ahí es donde los mayoristas que operan en este país han desempeñado un papel crucial en algunos casos para, ni más ni menos, que eso: salvar vidas.

“En nuestro caso, he de confesar que hemos abierto nuestro Cash & Carry de Barcelona, por ejemplo, en fin de semana, para entregar las fuentes de alimentación necesarias para desarrollar un proyecto de fabricación de respiradores artificiales”, confiesa José María García. Cosas que, en condiciones normales no haces, se han ejecutado al instante, sin pestañear”, prosigue; o bien “cediendo consumibles (filamentos) Pla para impresoras 3D destinadas a la fabricación de respiradores artificiales. Surgió esa posibilidad de repente y no dudamos en ponerla en marcha de inmediato donando esos consumibles que fueran necesarios para tal fin”, apunta ahora Alberto Pascual, director de Ingram Micro. “En nuestro caso, también donamos una gran partida de estos consumibles, muy escasos en ese momento, pero esenciales para resolver muchas necesidades, hasta que nos quedamos sin producto”, reconoce José María García.

 

Empresas, trabajadores… Y también hospitales y residencias

Mayoristas que, desde el primer momento de la declaración del Estado de Alarma —que consideró esencial su actividad—, se pusieron manos a la obra para que las empresas de este país pudieran desarrollar el teletrabajo —uno de los puntales de su transformación digital— de la noche a la mañana. Y se consiguió surtiéndolas del material necesario para desarrollar su actividad dentro de lo más parecido a la normalidad. Algo que los mayoristas cumplieron con una premisa fundamental: la máxima protección para el personal de sus almacenes.

Puede leer aquí el resto del reportaje.

 



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