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El reto de gestionar la complejidad de la ‘Cloud’ híbrida

La nube híbrida es la solución ideal para las empresas que buscan beneficiarse de lo mejor de ambos mundos: la nube pública y la privada. Un mundo de ventajas, aunque no tanto. Una desventaja importante es la creciente complejidad en las redes que los profesionales de TI deben gestionar.

nube pública

La nueva realidad digital de los negocios, unida a la proliferación de nuevas tecnologías, como es el caso de la Inteligencia Artificial o el Machine Learning, ha provocado que, en general, las empresas necesiten enviar, recibir y gestionar un volumen de datos que crece día a día de forma exponencial.

En este contexto, y como admite Nuria Yagüe, head of Partners and Alliances en Equinix, España y Portugal, ante la presencia de diversos proveedores Cloud, “la mejor forma de aprovecharse de las ventajas de las soluciones en la nube es disponer de una amplia variedad de proveedores para optar por uno u otro en función de la tipología de datos o de aplicaciones que quieres gestionar de manera ágil, flexible y desde cualquier rincón del mundo”.

Pues es así: los procesos de digitalización marcan la actualidad, pero es cierto que no existe una solución única que se ajuste a las necesidades de cada compañía, y el entorno “Cloud idóneo varía según las características y objetivos de cada empresa”, regresa Nuria Yagüe.

En términos de evolución, cada vez las empresas encontrarán nuevos retos que superar y, en ocasiones, experimentarán limitaciones en sus entornos Cloud actuales, por lo que, según aquella especialista, será necesario ampliar objetivos y mirar el abanico completo soluciones. “De acuerdo con este análisis, consideramos que las soluciones híbridas —que combinan entornos de Cloud privada y proveedores de Cloud pública— y los entornos multicloud —que hacen uso de infraestructuras divididas entre diferentes proveedores Cloud — o incluso una combinación de ambas sean las soluciones más demandas en España en los próximos tiempos”, apostilla.

Pero ¿qué pasa? Que aparece un problema con el que lidiar: la complejidad. Y como dice Rafael Herranz, director general de ISG de Lenovo Iberia, “la complejidad obedece a que el mundo es cada vez más complejo, valga la redundancia. Además, no hay una respuesta única para los clientes. Cada vez hay más formas de hacer las cosas, por lo que cualquier proyecto ha de pasar por saber qué se necesita, qué se tiene y qué se va a hacer. En consecuencia, es básico contar con una estrategia. Una vez se sabe qué se va a hacer, también hay que tener claro cómo se va a hacer, y en ese cómo hay que determinar si se quiere Cloud pública, privada, las máquinas que tienes en casa, o bien Edge Computing, que es procesar el dato cerca de donde se produce para después mandarlo. Lo básico es contar con la estrategia a medio plazo de lo que se quiere hacer y cómo. Si eso se tiene, después ya se elige el cómo, y ahí es importante la ayuda de un partner, que te abre los ojos a escenarios que, posiblemente, una empresa no conozca. Cada departamento de TI es único, y hay que analizarlo de manera individual para saber qué solución necesita.

 

El reto de la complejidad

Según el último informe SolarWinds IT Trends 2022, sólo el 8% de los trabajadores del sector tecnológico se siente extremadamente seguro de la capacidad de su organización para gestionar la complejidad de las TI. Un porcentaje exiguo a todas luces.

No es un dato que extrañe, admite Roberto Moral, director de Arquitecturas en Cisco España, “ya que la pandemia ha provocado una de las mayores complejidades de la historia en términos de TI. Y, por tanto, la necesidad urgente de mayor visibilidad y contexto de negocio para gestionar el estado de las TI, eliminar ‘ruido’ y priorizar lo más relevante para la empresa”.

Por su parte, Miguel Valdés-Faura, CEO de Bonitasoft, sostiene que los entornos de TI híbrida son uno de los problemas más complejos a los que se enfrentan actualmente los equipos de TI. “Tras la pandemia, muchas organizaciones abrieron sus TI a muchos dispositivos diferentes (como diversos sistemas domésticos, dispositivos móviles y similares) y también a muchos más servicios (como nuevos SaaS, más conexiones remotas) para garantizar la continuidad del negocio. 

En consecuencia, ahora tienen que lidiar con esta enorme heterogeneidad y, al mismo tiempo, se enfrentan a un aumento de los riesgos de seguridad. “Por ejemplo —incide de nuevo Miguel Valdés-Faura—, el equipo técnico tiene que encontrar un medio para garantizar que el programa antivirus funcione correctamente en un Mac, un sistema Linux, una máquina Windows; garantizar que la VPN soporte la carga de muchas conexiones de dispositivos, gestionar los cortafuegos entre proveedores, etcétera”.

Puede leer aquí el reportaje completo.



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