| Artículos | 01 JUN 2006

Un nuevo rumbo hacia una mayor versatilidad

Tags: Histórico
Placas base sobre chipset i975X
Ramón A. Fernández.
A la vuelta de la esquina una nueva revolución informática aguarda a los sufridos usuarios del ordenador personal. Abanderados por la omnipresente Intel y su nueva generación Core 2 Duo, buena parte de la oferta de equipos informáticos sufrirá una profunda renovación en los meses venideros. Asimismo, nuevas tecnologías dirigidas a la plena explotación de las capacidades multimedia y al soporte de la nueva era digital, irán poco a poco introduciéndose en los hogares para conformar un entorno más sencillo y lúdico de utilizar en toda su extensión.

La informática evoluciona a pasos agigantados, con visos de mantener una cadencia cada vez mayor y sin que se vislumbre el final de esta frenética carrera de desarrollo. Procesadores con dos núcleos de procesamiento, memorias RAM de gran velocidad, discos duros con varios centenares de GB, pantallas LCD de inigualable calidad, y un largo muestrario, ponen de manifiesto lo mucho que se ha conseguido en tan pocos años, si bien este imparable proceso evolucionista se ha visto acelerado aún más en los últimos meses con la llegada de la era digital y la explosión de las capacidades multimedia de los ordenadores, convirtiéndose en una auténtica revolución digital.
Obviamente, los motivos que han propiciado este desembarco no son otros que las mayores y más exigentes necesidades de los usuarios domésticos. Asimismo, la punta de lanza de esta nueva avalancha en el mundo informático son una serie de novedosas, unas más que otras, tecnologías destinadas a potenciar la faceta más lúdica de los sistemas informáticos. Las nuevas tendencias se dirigen a la implementación generalizada de capacidades gráficas duales (SLI y CrossFire) y sonido digital de 8 canales, así como la presencia de amplias y variadas posibilidades de conexión (USB, Firewire, SATA) con infinidad de periféricos de todo tipo y naturaleza. A este respecto y sobre el terreno, Intel y AMD pugnaran por imponer sus respectivas plataformas Viiv y Live!, un conjunto estandarizado de componentes de hardware y software con el que poder disfrutar del entretenimiento digital de forma más fructífera e individualizada posible.
Ante la vorágine de cambios que se avecina, una de las mejores soluciones para poder afrontar con éxito la adopción de los nuevos procesadores de Intel, sin tener que realizar nuevos sacrificios económicos, es apostar por una placa base provista del chipset 975X de Intel que garantice el soporte de la inminente generación Core 2 Duo.

Una difícil elección con muchas variables
La placa base es un elemento clave para la construcción de cualquier equipo informático, dado que dicta las limitaciones de rendimiento y las posibilidades de expansión, así como la longevidad y adaptación al futuro de un ordenador. Se trata, pues, de uno de los componentes más importantes del PC, y ello obliga a realizar un pormenorizado análisis a la hora de elegir un modelo adecuado y ajustado a unas necesidades concretas.
Pero antes de empezar a comparar las especificaciones técnicas y funcionalidades que ofrecen unos y otros modelos, debemos conocer de antemano cuáles son las características básicas del resto de los componentes principales de nuestro futuro sistema informático. Es decir, determinar con la mayor precisión posible la marca y modelo del procesador, la cantidad y tipo de memoria RAM, la tecnología empleada por el adaptador gráfico y las distintas interfaces de conexión empleadas por los dispositivos de almacenamiento, sin olvidar tampoco los requisitos de comunicación y ampliación del equipo.
A simple visa, demasiados conceptos, números y términos técnicos, que pueden y llegan a confundir a cualquiera. Por este motivo, casi siempre se recurre a precisar únicamente que tipo de ordenador, en función de las exigencias a cubrir, se desea construir para esbozar cuales serán los elementos más apropiados a dicha configuración. Obviamente, las moderadas necesidades de un usuario residencial que se limite a navegar por Internet y a realizar una explotación comedida de las posibilidades multimedia del ordenador distan mucho de aquellos otros, profesionales o particulares, que exijan el máximo rendimiento y amplias posibilidades de ampliación a su equipo.
No obstante, el presupuesto asignado para la adquisición de nuestra futura herramienta de trabajo y ocio suele dictar sentencia. En cualquier caso, dentro de un mismo segmento hemos de tratar siempre de buscar aquella solución que ofrezca el mejor soporte y compatibilidad ante las nuevas tecnologías y así como disponer de notables posibilidades de ampliación.

Cimientos de silicio
Muy a grandes rasgos, la placa madre (motherboard) o placa base, es un circuito impreso de generosas dimensiones sobre el cual se integran y se instalan los elementos principales que forman la estructura principal de todo ordenador. Así pues, este componente base, generalmente de anónimo protagonismo, es el que realmente predetermina las características fundamentales del ordenador. En la actualidad, se puede decir que placa madre es el elemento que limita la capacidad del sistema pero que tampoco llega a definir completamente su rendimiento ya que dependerá de los elementos que, a posteriori, se conecten o monten en ella.
De entre todos los componentes que conforman cualquier placa base el elemento más importante es, sin duda alguna, el chipset. Para los no entendidos o para aclarar posibles dudas, el término de chipset, convenientemente traducido a nuestro idioma, viene a referirse al conjunto de chips encargados del control general del sistema. Como norma general, salvo la ejecución de los programas, a cargo de procesador principal, y la representación de las imágenes, tarea exclusiva del adaptador gráfico, el chipset se encarga de todo lo demás.
Dejando al margen algunas tecnologías menos extendidas, esta función la realizan generalmente dos chips denominados Northbridge (Puente norte) y Southbridge (Puente sur). Cada uno de estos chips tienen encomendadas distintas tareas y cometidos específicos, siendo el primero el encargado de controlar aspectos relacionados con el procesador, la memoria principal RAM y el puerto de gráficos PCI-E (PCI Express x16), mientras que el segundo es el responsable del control de la comunicación con los distintos dispositivos, incluyendo las unidades de almacenamiento, las tarjetas de expansión y los puertos para los dispositivos externos. Por este motivo, el rendimiento de una placa base está totalmente supeditado a las capacidades de ambos chips, que determinarán en todo momento la velocidad de funcionamiento de todos los componentes del equipo, además de establecer la capacidad en la gestión de las distintas tecnologías integradas en dichos componentes que podrán ser soportadas por el sistema.
Por su puesto, una placa base también contribuye al rendimiento global del sistema, principalmente ofreciendo una interfaces de conexión, tanto internas como externa, ágiles y eficientes. A este respecto, para llevar a cabo el transvase de la información entre los distintos componentes del sistema y los dispositivos de salida es necesaria una vía de comunicación interna por la que los datos puedan transitar libremente. Esta vía de comunicación es el denominado bus del sistema principal (FSB – Front Side Bus), compuesto por una serie de conductos y un conmutador especial de control que regula el tránsito de la

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios