| Artículos | 01 MAY 2002

Tecnología ADSL

Tags: Histórico
Ramón A. Fernández.
Decir a estas alturas de siglo que las redes informáticas, y más concretamente Internet, son el futuro para el desarrollo y éxito comercial de buena parte de las actividades laborales de nuestra sociedad, no supone añadir nada nuevo a lo que hoy, no sólo es una realidad palpable, sino un hecho consumado. Aunque todavía existen bastantes detractores de las nuevas tecnologías, aspecto que tiene una directa influencia en los bruscos altibajos que sufren los mercados de nuevos valores tecnológicos, la consolidación de esta moderna forma de trabajo ha provocado que la información pueda estar al alcance de quienes precisen de ella, sin que la distancia ni el momento sean graves obstáculos.

Asimismo, en este recién estrenado siglo no descubrimos nada nuevo a nadie al decir que Internet es el punto de partida para toda pequeña y mediana empresa que se precie. Aún desvelamos muchísimo menos cuando decimos que la transmisión de información es el motor de este nuevo siglo y que, en un brevísimo espacio de tiempo, sólo sobrevivirá el que esté preparado para comunicarse con el exterior de una manera ágil, rápida y fiable. Es decir, todo lo que llevamos escuchado de un tiempo a esta parte acerca de la Red, lo tenemos más cerca que nunca.
Actualmente, y aunque todavía existen numerosos inconvenientes que impiden la máxima explotación de sus posibilidades y capacidades, el protagonismo de Internet y su presencia en todos los estamentos de la sociedad ha sobrepasado con creces las pretensiones más optimistas. Entre los obstáculos que aún quedan por resolver convenientemente destacan principalmente las limitaciones existentes a la hora de conectarnos a la red de redes, cuestión que sigue sin solventarse de una forma adecuada ni eficaz por los cuantiosos parámetros que engloba.

Nuevas vías, nuevos horizontes
No obstante, hasta hace relativamente poco tiempo, los métodos empleados para acceder a Internet eran más bien pocos y, según su tecnología, dirigidos casi en exclusividad a determinados entornos de trabajo muy concretos. Afortunadamente, esta situación ha variado sustancialmente, especialmente en el apartado que afecta a las PYMES, ya que en un corto período de tiempo se ha pasado de contar casi en exclusividad con un único método de acceso basado en el uso de la Red Telefónica Conmutada (RTC), a disponer de una oferta algo más variada, tanto en tecnologías como en prestaciones.
Naturalmente, estamos hablando de las tan nombradas nuevas autopistas de la información, una vez que se ha demostrado fehacientemente que los métodos tradicionales no eran ni mucho menos verdaderas vías de comunicación, sino angostos senderos por donde la información llegaba a cuentagotas a los ordenadores. Así, de un tiempo a esta parte, la proliferación de las líneas telefónicas RDSI y xDLS (en nuestro caso ADSL), las comunicaciones vía satélite, así como la llegada del cable (fibra óptica), está propiciando un significativo cambio en los métodos de acceso a Internet por parte de los usuarios y PYMES, quienes mayoritariamente demandan y utilizan este tipo de conexiones.
Ante este nuevo panorama en la oferta de acceso a la Red, y viendo como cada nuevo día que pasa crece la demanda de explotación de Internet, hay una tecnología que, tras sufrir unos comienzos un tanto titubeantes, se ha erigido como la opción más interesante, ya sean usuarios particulares o PYMES, que precisen acceder permanentemente a los recursos disponibles en Internet.
Para remediar en gran parte estos problemas surge una nueva tecnología de conexión a Internet que aprovecha las infraestructuras telefónicas ya existentes. Como ya habrán adivinado, se trata, cómo no, de ADSL (Asymetric Digital Subscriber Line/Línea de usuario digital asimétrica). Las especificaciones técnicas de la tecnología ADSL cumplen las premisas principales para que se convierta en la forma de acceso preferida de la mayoría de los usuarios, ya sean estos particulares o corporativos, obteniendo, de este modo, la tan deseada tarifa plana a un coste medianamente razonable.
Además, según el grado de uso de Internet, así como en función del tipo de solución o negocio a implantar, se pueden elegir distintas modalidades de calidad y prestaciones de servicio.

ADSL, un sueño hecho realidad
Muy esquemáticamente, la utilización de las líneas ADSL para el acceso a otras redes de comunicación, generalmente Internet, viene a resolver los dos principales problemas que obteníamos con el empleo de la telefonía convencional, ya que, además, de proporcionar conexión permanente a dichos servicios (tarifa plana), ofrecen un significativo mayor ancho de banda en las comunicaciones.
En principio, la tecnología ADSL nació para ofrecer un servicio telefónico y televisión a través de las líneas telefónicas, pero pronto se descubrió que se adaptaba mucho más a los servicios de acceso de banda ancha a Internet, mucho más demandados en la actualidad. Además, mantiene libre la línea de teléfono para cualquier otro uso convencional. De este modo, se estará permanente conectado a Internet y, al mismo tiempo, se podrá atender a las distintas llamadas telefónicas haciendo uso únicamente de una sola línea telefónica.
Por otra parte, y al contrario que otras soluciones más especializadas y particulares, como el cable-módem, la tecnología ADSL utiliza el par de hilos de cobre (bucle de abonado), que conectan a cualquier usuario del servicio telefónico con una central local. Lo que viene a significar que la infraestructura básica para poder implementar esta tecnología se encuentra ya desplegada, gracias a la práctica universalidad del servicio telefónico por pares de hilos de cobre.
Pero la principal ventaja del servicio ADSL no es la de disponer de una comunicación continua con el exterior o la de aprovechar la infraestructuras telefónicas existentes, sino que su interés radica en el notable ancho de banda que puede llegar a proporcionar.
Hasta la fecha, el bucle de abonado estaba diseñado originalmente para transmitir comunicaciones de voz, que necesitan un ancho de banda muy pequeño, funcionando entre los 300 y los 3.400 Hz. Hasta aquí se pensaba que, por medio de este tipo de cable, sólo se podían transmitir datos en la banda de frecuencias entre los 0 Hz. y los 4 KHz y que para ampliar dichas frecuencias era imprescindible la utilización de otro tipo de cableado (coaxial o fibra óptica, por ejemplo) con todos los problemas que ello conlleva, ya que es prácticamente imposible realizar un cambio a gran escala de los bucles de abonado, tanto por el equipamiento necesario como por el coste de las inversiones en obras publicas.
A finales de los 80 ya se comenzó a experimentar con nuevas técnicas de procesado de señal que eliminan en gran parte el ruido introducido en este tipo de cable, y que amplían las expectativas de forma exponencial aumentando los 4 KHz hasta superar los 1.100 MHz, unas 250 veces la capacidad actual. La forma de realizarlo consiste en dividir la línea en varios canales independientes entre sí. En uno de ellos se sigue empleando del mismo modo que hasta ahora, es decir, para realizar comunicaciones por voz y transmisión de datos en banda vocal, como son las comunicaciones por módem y el fax, pero además de éste se crean otros dos canales

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