| Artículos | 01 MAY 2002

Para todo y para todos

Tags: Histórico
Ordenadores portátiles
Ramón A. Fernandez.
La llegada del ordenador personal, el manido PC, tanto a los distintos entornos corporativos como al panorama del usuario doméstico, no supuso sólo el inicio de la revolución informática, sino que también propició la aparición de nuevos conceptos en las relaciones laborales e introdujo significativos cambios en los estilos de vida, íntimamente relacionados con las posibilidades productivas y comunicativas de las modernas herramientas informáticas.
En este sentido, los ordenadores portátiles representan el punto más álgido en la evolución de las nuevas formas de trabajo, en las cuales resulta imprescindible contar con una plataforma informática de gran movilidad y elevadas prestaciones, así como ser capaz de comunicarse con otros equipos de una forma eficaz a la vez que sencilla.

Desde su aparición hasta nuestros días, el PC, tal y como hoy lo conocemos, ha ido sufriendo una profunda evolución hasta convertirse en esa herramienta imprescindible que muchos utilizamos a diario en nuestro lugar de trabajo y que otros aprovechan para su entretenimiento personal. Tanto es así, que actualmente el éxito o fracaso de un negocio o proyecto depende en gran medida de capacidad de las más modernas herramientas informáticas, ya que las nuevas formas de negocio y trabajo requieren de una plena disponibilidad con independencia del momento y lugar. Obviamente, los distintos equipos informáticos y diversos dispositivos móviles representan el arsenal puesto a nuestra disposición para afrontar, con plenas garantías de éxito, la dura batalla a la que debemos enfrentarnos en nuestro quehacer diario. De entre todas ellas, el ordenador portátil se presenta como el arma más sofisticada y efectiva para desarrollar eficazmente nuestro trabajo, tanto dentro como fuera de nuestra propia oficina.

Un universo de posibilidades
Aunque hoy nos parezcan los equipos más normales y habituales, los primeros ordenadores portátiles, tan antiguos como el primer PC, además de acusar una falta de prestaciones (entonces nos parecían muchísimo mejor que cualquier equipo moderno dotado de Pentium 4 o Athlon XP), carecían del lujo y las posibilidades de las que hoya hacen galas sus predecesores. El famoso Osborne I tiene el honor de haber sido el primer ordenador portátil. Aunque siendo extremadamente rigurosos sería más correcto calificarlo como el primer ordenador portable, ya que no disponía de sistema de alimentación autónomo. Dotado de un procesador Z80 a 8 bits, monitor monocromo de 5 pulgadas de tipo CRT, 64 KB de memoria RAM y rudimentario teclado (ni tan siquiera existían las unidades de disco), el Osborne I ofrecía, a pesar de sus 11 Kg. de peso y un precio de casi 1.800 dólares, capacidades jamás vistas hasta ese histórico momento. Progresivamente, y según iban apareciendo nuevas tecnologías en el seno de la informáticas y mejorándose los procesos de miniaturización, fueron apareciendo los primeros portátil es dotado de los elementos que les acercaban cada vez mas a las posibilidad que ofrecían su homónimos en el terreno de la sobremesa. Nos referimos a las baterías de alta capacidad, los discos duros, las pantallas LCD de matriz activa a color e, incluso, a los distintos sistemas apuntadores, track point o touch pad.
No obstante, la revolución multimedia protagonizada por el tándem Intel-Microsoft, y abanderada por el popular sistema operativo Windows 95 y las instrucciones MMX, trajo consigo una revolución en el mundo de la informática móvil, debiendo integrar nuevas capacidades para que sus prestaciones siguieran siendo del máximo nivel. Desde entonces hasta ahora, el desarrollo y evolución de los ordenadores personales, tanto de sobremesa como portátiles, ha seguido un camino prácticamente paralelo con las lógicas limitaciones de espacio, tratando siempre ofrecer un nivel de prestaciones independientemente del ámbito de aplicación de os mismos. Por ejemplo, hoy no se concibe la adquisición de un ordenador portátil que no incorpore, además de motor de primer orden (procesador de última generación, adecuada cantidad de memoria RAM y un disco duro de gran capacidad), un potente adaptador gráfico, un procesador de sonido con efecto envolvente y una unidad de CD/DVD-ROM, así como, la integración de un módem, un adaptador de red Ethernet y un buen número de interfaces y puertos de conexión. De este modo, los usuarios profesionales pertenecientes, en su inmensa mayoría, a corporaciones con la suficiente solvencia como para adquirir estos costosos equipos, no han visto limitadas ni lo más mínimo sus capacidades productivas mientras trabajan con sus ordenadores portátiles.
Sin embargo, actualmente el ordenador portátil ya no es considerado como un artículo de auténtico lujo sólo al alcance de unos pocos afortunados usuarios. De hecho, los 325.608 portátiles vendidos en nuestro país durante el pasado año, indican claramente que los usuarios domésticos han puestos sus ojos en esta clase equipos.
Esta marcada tendencia viene motivada, principalmente, por una notable baja de los precios, aspecto que posibilita que un usuario particular pueda adquirir un ordenador portátil de buenas prestaciones a un precio razonable. En segundo lugar, frente a los inconvenientes intrínsecos de los equipos de sobremesa, los ordenadores portátiles ocupan muy poco espacio y pueden trasladarse de un sitio para otro con suma facilidad, cuestiones cada vez más apreciadas en un hábitat cada vez más pequeño y móvil. Por último, frente a los nuevos y revolucionarios conceptos en el diseño de los ordenadores (los singulares e-PC o la nueva hornada de terminales ligeros, entre otros) los portátiles ofrecen máxima portabilidad y prestaciones, sin necesidad de renunciar a nada.
Para terminar con este apartado, cabe significar que el mundo de los ordenadores portátiles durante este último año ha experimentado un crecimiento exponencial en su diversificación e implantación, y muy especialmente en el entorno doméstico, gracias a la proliferación de nuevos ensambladores y fabricantes que han abierto, de par en par, las puertas de la competitividad en este concreto segmento de mercado.

Una industria en constante evolución
Como ya estamos habituados a ver, los constantes cambios tecnológicos que surgen en el cada vez más complejo mundo de la informática, afectan significativamente a todos y cada uno de los elementos que conforman todo ordenador, los portátiles no son una excepción. Tanto es así que, a pesar de existir ordenadores portátiles que no desmerecen en nada las prestaciones y posibilidades de las más modernas estaciones de trabajo, estos no dejan de evolucionar al mismo que lo hacen los PC de sobremesa para desesperación de muchos usuarios. Bien es cierto que, en ocasiones, algunos portátiles con algunos años a sus espaldas pueden resultar perfectamente válidos y funcionales aunque poco productivos para otras tareas que no estén directamente relacionadas con la ofimática tradicional. Sin embargo, tarde o temprano, hay que llevar a cabo una necesaria renovación de los ordenadores portátiles para poder estar a la altura de las circunstancias y de las exigencias que demandan las tendencias más vanguardistas.
A este respecto, y al igual que sucede en otros segmentos del mercado, los numerosos avances acaecidos en estos últimos años en la industr

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