| Artículos | 15 MAY 2001

La unión hace la fuerza

Tags: Histórico
Unidades combo CD-R/RW & DVD-ROM
Angel Fernández.
El hermanamiento que se ha producido entre dos formatos de almacenamiento óptico digital (CD y DVD), que hasta hace poco tiempo podían considerarse feroces enemigos, ha supuesto un paso más en el desarrollo tecnológico. Al mismo tiempo, la combinación de estos dos tipos de unidades en un solo dispositivo permite un sustancial aumento de la funcionalidad de la propia tecnología óptica, hecho que se está traduciendo en una excelente acogida por parte de todos los usuarios de estas ya imprescindibles tecnologías.

Sin duda alguna, la unión de las capacidades que cada uno de estos dos formatos de almacenamiento removible ofrece una potencia y versatilidad con la que es posible obtener un amplio número de prácticas funciones. Se trata de una cuestión que no ha pasado desapercibida ante la siempre atenta mirada del usuario doméstico, y clara muestra de ello es la expansión que en los últimos tiempos se ha producido de este tipo de unidades ópticas. De este modo, la integración en un mismo dispositivo de las capacidades multimedia que nos permitirán convertir nuestro salón en una sala de cine mediante la faceta DVD-ROM, así como las posibilidades de grabación que permiten el almacenamiento masivo de datos informáticos en su faceta CD-R/CD-RW, convierten estas unidades en un versátil instrumento de ocio a la vez que una eficaz herramienta de trabajo. Sin embargo, esta unión no es del todo natural y se ha producido un tanto obligada por la decepción sufrida en las expectativas que para el formato DVD se venían manteniendo desde su aparición, hace ya algunos años, por la práctica totalidad de los fabricantes. Con una breve mirada hacia un pasado reciente podremos fácilmente comprender el porqué de esta feliz unión.

Una lucha desigual
Desde que hace algo más de cuatro años fue presentada en nuestro país la primera unidad DVD-ROM, todo el mundo estaba de acuerdo en que se trataba del nuevo estándar de almacenamiento óptico digital llamado a sustituir al clásico CD-ROM. En este sentido, la práctica totalidad de los fabricantes abrigaron unas amplias perspectivas de negocio en torno a este nuevo formato que auguraban una significativa presencia de este tipo de dispositivos en los hogares de todo el mundo, presencia cifrada en varios millones de unidades a principios del presente año. Ciertamente, estas expectativas estaban plenamente fundamentadas debido a que la implantación de este nuevo formato suponía un significativo aumento de las prestaciones y, sobre todo, de la capacidad de almacenamiento de datos, abriendo así las puertas hacia nuevos campos de aplicación que abarcaban las más diversas áreas de la industria. Esta notable superioridad hacía prever que esta desigual lucha tendría rápidamente un claro vencedor y éste no era otro que el formato DVD. Sin embargo, desbancar de su privilegiada posición a un estándar que se encuentra plenamente integrado en un sinfín de hogares y negocios desde hace una larga serie años no resultó ser una tarea tan sencilla como en un principio podía pensarse. Por el contrario, las importantes mejoras introducidas con el nuevo formato no han resultado suficientes para competir con un rival firmemente afianzado y que cuenta con la confianza de todos los usuarios. Las razones de este relativo fracaso hay que buscarlas principalmente en el elevado coste inicial que conlleva toda nueva tecnología en contraste con los reducidos costes actuales del formato CD, aunque, a día de hoy, se ha producido una importante bajada de los precios e, incluso, algunos fabricantes de ordenadores acostumbran ya a incluir una unidad DVD-ROM de serie en sus nuevos equipos. Otro de los factores que han resultado decisivos en la lenta implantación del formato DVD ha sido la falta de unificación de los estándares, aspecto que en estos momentos sigue creando enormes divergencias sobre todo en lo que se refiere a sus facetas DVD-R y DVD-RW, acrecentadas en mayor medida en los últimos tiempos con la aparición de nuevos formatos de grabación DVD, que aunque aportan soluciones muy esperanzadores para el futuro de esta tecnología continúan también acentuando la confusión que ya existe en este convulso mercado. Existe, además, una seria preocupación entre las compañías musicales y cinematográficas en lo referente a los sistemas de seguridad a adoptar para evitar, en la medida de lo posible, la copia fraudulenta de las producciones, un grave perjuicio económico tanto para las compañías como para los autores de las obras, aspecto que está afectando negativamente a la implantación generalizada del DVD.

Si no puedes con el enemigo, únete a él
Y por fin, como consecuencia de todo este desconcierto tecnológico, ha nacido esta práctica solución que aporta la debida funcionalidad a los dos estándares en conflicto, favoreciendo a cada uno de ellos en su justa medida. Los hasta ahora enemigos, pasan a convertirse, gracias a la magia de la tecnología, en inseparables aliados para continuar ofreciendo sus servicios de una manera cada vez más eficaz. De este modo, el usuario puede contar con las nuevas funciones que aporta la última tecnología del formato DVD sin renunciar a la posibilidad de grabación y almacenamiento masivo de sus documentos bajo el funcional y seguro soporte CD, y todo ello integrado en una sola unidad. No cabe duda de que esta unión supone una solución inigualable, mientras continuamos a la espera de que se aclaren las turbias aguas de la grabación en DVD, que, sin duda alguna, potenciará definitivamente el desarrollo de esta tecnología para convertirla en la realidad que todos estamos esperando.


RICOH MP9120A-DP
La amplia trayectoria de Ricoh en la fabricación de unidades ópticas ha permitido a este fabricante contar desde un principio con la plena confianza de los usuarios en relación al reto que supone la fabricación de unidades combo que integran la tecnología CD-R/CD-RW con la lectura del formato DVD-ROM. En esta ocasión, nos presenta una unidad cuya principal característica radica en la obtención de una alta velocidad de grabación, tanto en discos grabables como regrabables. En este sentido, la unidad de Ricoh dispone de dodécuple velocidad de grabación en formato CD-R, lo que supone una tasa máxima de escritura de 1,8 MBps y de 1,5 MBps para la grabación en discos CD-RW, lo que implica décuple velocidad de reescritura. Asimismo, la unidad permite leer discos CD-ROM, soportando la práctica totalidad de los formatos existentes, incluyendo discos tanto de 12 como de 8 cm. de diámetro, manteniendo una tasa de transferencia máxima de 4,8 MBps, equivalente a una velocidad 32x. Por último, permite también la lectura de discos DVD-ROM a óctuple velocidad, con una tasa de transferencia máxima de 11 MBps. Como es natural, la elevada velocidad de grabación implica siempre el riesgo de cometer errores de escritura que inutilizarían completamente el disco grabado. Para solventar este problema, la unidad cuenta con una tecnología propietaria de Ricoh, JustLink, que impide los errores por vaciado de la memoria de almacenamiento (búffer), que cuenta con un tamaño de 2 MB, anticipándose a estos fallos antes de que lleguen a ocurrir. La tecnología JustLink resulta especialmente eficaz cuando se graban datos directamente desde un CD-ROM o se ejecutan otras operaciones durante el proceso de grabación. Del mismo modo, l

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