| Noticias | 18 MAY 2020

La cadena de suministro anterior y posterior al COVID-19

Con muchos países imponiendo medidas de aislamiento en medio de la pandemia, muchas cadenas de suministro se ralentizaron de manera inmediata. Sin embargo, no está tan claro cómo afectará esto al después.
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Redacción

Las empresas del Canal que dependen de las cadenas de suministro ya saben de qué estamos hablando. Con China paralizada durante los primeros meses del año por culpa del COVID-19, las consecuencias no tardaron en notarse en los grandes intermediarios del mercado, como es el caso de Foxconns y Winstrons, por citar a algunos.

Ahora, el impacto se puede sentir a través de los proveedores de segundo y tercer nivel, que son responsables de algunos elementos vitales en el proceso, como es el caso de los componentes, las materias primas e incluso el embalaje, que pueden impedir que los productos continúen su camino a través de la cadena de suministro.

Pero no ha sido lo único que se ha visto limitado, pues la logística también ha resultado afectada debido al cierre de aeropuertos en China y a las repercusiones en aerolíneas como Qantas y Singapore Airlines, que han reducido aproximadamente el 96% de sus vuelos; contando con que los vuelos que operan se dedican ahora, casi en exclusiva, al reparto de dispositivos o equipos médicos, así como de protección del personal sanitario.

Valga como ejemplo de lo expuesto este dato: los cargos por carga aérea aumentaron un 300% en el primer mes. Ahora, se han disparado. Incluso compañías como DHL llaman a la fuerza mayor en sus contratos, lo que significa que pueden cobrar casi todo lo que quieran, admiten en privado algunos analistas del mercado de tecnología. "Eso les libera a la hora de priorizar básicamente la carga basada en necesidades médicas o de alimentos. Pero, como resultado, cualquier otro que esté tratando de volar con mercancías que no sean aquéllas va a pagar una fuerte penalización como resultado", prosiguen aquellas fuentes.

A ello hay que sumar el impacto que supone la capacidad de fletar aviones, y Krishnan. Otro dato: con el COVID-19, los costes de flete se han disparado de 300.000 dólares a un rango que oscila entre los 600.000 y los 800.000 dólares.

 

China, la gran espera

Con esta dependencia, algunos mercados se están preparando para girar de proveedor y alejarse de China, algo que ya se veía venir desde mucho antes de la llegada de la pandemia. En general, se puede decir que existe un gran interés por parte de muchos intermediaros del mercado por alejarse del modelo de una sola fábrica, para avanzar hacia otro más cercano al mercado que cada cual domina o al que se dirige realmente.

Todo ello no es óbice para decir que aquellos intermediarios seguirán comprando componentes o elementos esenciales en China, pero también que ya hace tiempo que comenzaron a buscar un modelo de distribución alternativo y más variado. Más aún si tenemos en cuenta la guerra comercial que mantienen EE. UU. y China, cuyas consecuencias son imprevisibles. Es decir, el modelo China más uno será el más utilizado por los intermediarios a partir de ahora.

Otro aspecto que explica este progresivo alejamiento de China por parte de los intermediarios tiene que ver con el aumento de los salarios, en especial en el este del país. No en vano, algunos analistas sostienen que los salarios comenzaron a aumentar, especialmente en el este de China, a mediados de 2011. A medida que esos salarios aumentaban —eso incluía las cadenas de suministro de equipo de tecnología de la información—, la demanda de mano de obra empezó a desplazarse hacia el oeste mientras los intermediaros perseguían ese mercado de mano de obra de bajo coste.

En cuanto a la cadena de suministro de TI, Vietnam ha sido un actor importante fuera de China, y es, sin duda, el gran beneficiario de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China; a lo que hay que unir el mantenimiento de la automatización, pero con una salvedad: jugará un papel en el futuro de las cadenas de suministro y el alejamiento de China a China más uno, del que venimos hablando. En este sentido, Vietnam ha desarrollado una fuerte base tecnológica, incluso han empezado a producir sus propios teléfonos móviles, y la India también cuenta con una fuerte capacidad tecnológica que hace de ella un actor con gran atractivo de cara a lo que está por venir.

Puede leer aquí el reportaje completo.



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