| Artículos | 15 SEP 2001

1981-2001, el ordenador personal alcanza la veintena

Tags: Histórico
Mª Luisa Melo.
En un momento en que los usuarios pueden disfrutar de ordenadores con procesadores que funcionan a una velocidad de reloj hasta 300 veces superior al primer chip, con aplicaciones multimedia de última generación y, sobre todo, en que el ordenador ha dejado de considerarse desde un punto de vista aislado y los dispositivos inalámbricos están imponiéndose, es un perfecto momento para echar la vista atrás y advertir que la evolución acaecida en veinte años es todo un logro tecnológico.

Hay datos evidentes que lo ponen de manifiesto. Antonio Caloto, director general de Intel España, destaca que “hoy en día, la potencia de proceso de un ordenador es de cinco a diez veces mayor que la que se utilizó para enviar el hombre a la Luna”. Si la industria de la automoción hubiera avanzado a la misma velocidad que lo ha hecho la industria informática, podríamos comprar un Rolls-Royce por dos dólares, e incluso un Boeing 767 podría dar la vuelta al mundo en veinte minutos. Son ejemplos que aproximan al usuario a la importante evolución que ha experimentado el área de la informática personal.
Cuando en España aún nos sacudíamos los últimos vestigios del franquismo y asistíamos asombrados al golpe de estado del 23-F, o sufríamos el envenenamiento masivo a causa de aceite de colza industrial, la empresa IBM lanzaba su primer ordenador personal. Aunque otras firmas habían sacado al mercado previamente computadoras para uso doméstico, la fortaleza de esta compañía le permitiría hacer una ofensiva comercial a gran escala que provocaría la invasión de oficinas y hogares por los ordenadores.

Ayer y hoy
Hace veinte años, el modelo de base original del IBM PC incorporaba un procesador Intel 8088 a 4,77 MHz, carecía de disco duro y ratón, contaba con una memoria RAM de 64 KB y un monitor monocromo. Desde el punto de vista de las aplicaciones, el software que lo acompañaba sólo estaba basado en procesamiento de texto para crear y editar documentos, hojas de cálculo básicas, bases de datos profesionales y rudimentarios juegos, y el único sonido que emitía eran bips y tonos agudos.
Este PC monocromo salió al mercado al precio de 3.500 dólares, aproximadamente 900.000 pesetas de la época. Las ventas a nivel mundial durante el primer año tan sólo alcanzaron las 136.000 unidades, acogidas con expectación por locos de la informática y entornos empresariales. Hoy en día, veinte años después, las cosas han cambiado notablemente y la tendencia evolutiva se estima exponencial, ya que como ya predijera en su día Moore, uno de los fundadores de Intel, la potencia de los procesadores se duplicaría cada dieciocho meses. Los pronósticos se han cumplido.
Los consumidores pueden adquirir un ordenador con un procesador Intel Pentium 4 a 2 GHz, con al menos 40 GB de disco duro, una memoria RAM de 128 millones de bytes, grabadora de CD o unidad de DVD. En lo que respecta a las ventas, a pesar de que el mercado está sufriendo una evidente tendencia a la baja, según refleja la consultora IDC, que pronostica una caída de 3 millones de unidades en el año 2001 sólo en Estados Unidos y un débil crecimiento del 0,3 por ciento en el segundo trimestre en la región EMEA, los datos reflejan que se esperan vender 138 millones de ordenadores en todo el mundo. Francisco Román, consejero delegado de Microsoft España, apunta la posibilidad de que en la actualidad el mercado, y especialmente el estadounidense, esté saturado ya que, según comenta, “más del 46 por ciento de los hogares norteamericanos cuentan con, al menos, un PC”.

Paso a paso, una evolución por fases
En este período de veinte años, lo cierto es que el ordenador personal ha pasado por varias etapas hasta la actual en la que la llegada de la era digital, la democratización del uso de la gran Red de redes y la ampliación de las posibilidades que ofrece un ordenador constituyen las directrices del futuro.
La década de los ochenta se considera la etapa de la mejora de la productividad, especialmente en el ámbito empresarial, partiendo del procesamiento de textos hasta las hojas de cálculo, las bases de datos y el software educativo.
Con los noventa, llegaron los avances multimedia, las tarjetas de sonido, los altavoces y las unidades de CD-ROM que dieron paso al mundo del ocio y el entretenimiento, ofreciendo al usuario una ampliación de las posibilidades para disfrutar de su PC.
La gran tela de araña emergió a mediados de los noventa y revolucionó el mercado. Millones de usuarios en todo el mundo comenzaron a manejar términos como navegar, páginas Web, chats o correo electrónico, y descubrieron un auténtico universo para la información, el ocio y la formación. Los nuevos procesadores hicieron posible esta transición a la experiencia Internet. Craig Barrett, presidente y CEO de Intel, predice que “pronto habrá mil millones de ordenadores conectados a Internet”.
Actualmente, los dispositivos inalámbricos, las PDA, los reproductores digitales MP3, las cámaras digitales, el WAP o el estándar de comunicación inalámbrica Bluetooth han dejado abierta la puerta a la innovación. Ya existen las Tablet PC, tabletas inalámbricas de pequeño tamaño en la que se puede escribir directamente con un lápiz digital y que permiten el reconocimiento de la escritura. Es la era del “PC extendido”, de una experiencia aislada que se inició hace dos décadas hemos pasado a la era de la interconexión y la conectabilidad sin hilos. El camino tan sólo ha comenzado, el futuro dentro de veinte años se muestra ávido de novedades tecnológicas. Intel espera que a partir de ahora se establezca una nueva era de la informática en la que, por ejemplo, los PC puedan escuchar comandos hablados y responder automáticamente.


El último procesador Pentium 4 vuela a 2.000 millones de ciclos por segundo
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Desde el procesador 8088 a 4,77 MHz en 1981, Intel ha avanzado notablemente y ha sabido salir airosa de las recesión en las ventas de semiconductores a nivel mundial, especialmente el pasado año 2000. El nuevo procesador, que llega con una velocidad de 2 GHz o dos mil millones de ciclos por segundo, ofrece funciones que multiplican el número y la complejidad de las tareas realizadas por las aplicaciones software. En una era en que las aplicaciones multimedia, vídeo, imagen, sonido, gráficos en tres dimensiones e Internet copan las aplicaciones más demandadas, este nuevo procesador destaca por conseguir mejorar el rendimiento hasta un 70 por ciento. Ignasi Faus, responsable de producto de Windows XP, especifica que “la posibilidad de sacar el máximo rendimiento en procesos de datos continuos y flujos de información se consigue gracias a la recopilación de las aplicaciones”. El uso de librerías optimizadas, como DirectX, OpenGL y librerías Intel es otra de las técnicas de optimización.
Ante las últimas voces que critican dar prioridad a la velocidad de rendimiento frente a otras prestaciones, Luis Martín, responsable de marketing para PC de Microsoft, se muestra tajante. “Los usuarios siempre piden más y las últimas aplicaciones de audio, vídeo, Internet o reconocimiento de voz precisan de mucha capacidad y velocidad”, destaca

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