SEGURIDAD | Artículos | 01 OCT 2003

SAIS: la más firme vía hacia la seguridad

Angel Fernández.
Entre los múltiples factores capaces de originar desperfectos de consideración en la seguridad de los sistemas informáticos, las irregularidades en el suministro de energía eléctrica, las cuales pueden causar tanto averías en el hardware como importantes pérdidas de datos, son uno de los que se producen más habitualmente. De ahí la importancia que para cualquier empresa supone la instalación de un sistema de protección fiable ante este tipo de percances, para cuya estrategia los SAI (Sistemas de Alimentación Ininterrumpida) ofrecen, sin duda, la mejor y más completa de las soluciones.

Cuando se trata de construir un completo sistema de seguridad y protección de datos, todos los elementos que componen la instalación informática deben contar con las oportunas medidas de control. Entre todos estos elementos, el sistema eléctrico es uno de los que precisan de una especial vigilancia dada la cantidad de anomalías que en este apartado se producen durante una simple jornada de trabajo, así como por su importante implicación en la estabilidad de los sistemas.
En la actualidad, las Tecnologías de la Información condicionan en gran medida las pautas de la gestión empresarial debido al progresivo calado de estas tecnologías en todos los ámbitos de la sociedad actual. Además, las atrayentes posibilidades que ofrecen los modernos sistemas informáticos conectados a través de grandes redes de comunicación han contribuido a aumentar considerablemente las tasas de conexión de empresas y particulares a Internet así como un descomunal crecimiento del comercio electrónico. Por este motivo, para el correcto desarrollo de estas tecnologías en expansión se hace necesario disponer de unas fiables vías de comunicación al tiempo que se precisa mantener su disponibilidad durante las 24 horas del día. Por ello, ante estas apremiantes exigencias, no sólo es preciso proteger el hardware o la información de la compañía, sino que ahora se hace también imprescindible garantizar el funcionamiento de los sistemas de forma ininterrumpida.

La importancia de la prevención
Existen consistentes razones que aconsejan la adopción de firmes estrategias de protección contra las anomalías en el suministro de energía eléctrica, basadas en el conocimiento que tenemos de las consecuencias que puede ocasionar un desastre de esta naturaleza. La susceptibilidad de los equipos informáticos ante cualquiera de estas anomalías o la inusitada frecuencia con la que éstas se producen, a pesar de que en la mayoría de las ocasiones éstas no lleguen a apreciarse, son sólo algunos de los motivos que certifican esta necesidad.
Por ello, aunque los sistemas para la protección de la información crítica son muy diversos, disponer de un medio de prevención activa contra este tipo de problemas se consagra como una de las más productivas actuaciones, ya que, mediante la adopción de este tipo de blindajes, se consigue evitar los efectos que se derivan de estas comprometidas situaciones antes de que estos ocurran. Además, la protección mediante estos sistemas, tanto de los equipos informáticos como de las redes corporativas a través de las cuales se gestiona y comparte la información vital se convierte en una acertada inversión cuya rentabilidad está plenamente garantizada, acreditándose como uno de los principales pilares en el funcionamiento de cualquier compañía moderna. En este sentido, resulta obvio que la prevención de este tipo de fallos supone un gran ahorro en cuanto al tiempo necesario para la recuperación de la información perdida y en cuanto a los costes dirigidos hacia la total recuperación de los sistemas.
Afortunadamente, la concienciación de las empresas en lo que se refiere a la necesidad de proteger su información vital es cada día mayor aunque, por desgracia, en muchos casos se ha llegado a esta convicción tras sufrir en las propias carnes las consecuencias de un desastre de esta naturaleza. Una vez más, la prevención es la mejor de las estrategias. Ante los más que demostrados efectos causados por este tipo de anomalías ningún usuario debe esperar con los brazos cruzados a que el problema le alcance de lleno.

El problema desde su origen
Este tipo de problemas no sólo son bastante frecuentes sino que también podemos decir que hasta cierto punto son totalmente lógicos, debido tanto a las condiciones de producción como a las deficiencias existentes en las líneas de transporte de alto voltaje o en las instalaciones particulares ya dentro de la propia empresa o domicilio. En relación al primero de los supuestos, hay que tener en cuenta la dificultad existente en los procesos de producción y abastecimiento debido a las grandes variaciones que se producen en la demanda de este tipo de energía dependiendo de la época del año o incluso de la franja horaria en una misma jornada. Igualmente, en esta convulsión en el consumo tienen cabida factores esporádicos como olas de frío o calor, que provocan variaciones bruscas e inesperadas en la demanda de energía eléctrica, difícilmente salvables de forma inmediata, originando así serias alteraciones en el suministro en determinadas zonas de abastecimiento. Este extremo ha quedado patente durante la ola de calor sufrida en toda Europa durante el pasado verano debido a la elevada e inusual demanda de energía en áreas con un consumo habitualmente más moderado.
Implicadas en la generación de energía eléctrica, existen por lo general centrales productoras de gran capacidad productiva destinadas a abastecer el consumo habitual de determinadas zonas y que ofrecen el abastecimiento previsto en condiciones normales para áreas concretas de población. Además, otras de menor tamaño y con una producción más reducida entran en funcionamiento a determinadas horas del día en las que el consumo suele aumentar puntual y significativamente. Por último, existen centrales de apoyo, más pequeñas, encargadas de suministrar una producción adicional en el caso de exigencias imprevistas. A pesar de todo este despliegue, en multitud de ocasiones se dan fenómenos poco habituales que provocan situaciones tan extraordinarias que afectan seriamente a la producción o al consumo y que no pueden ser solventadas de forma correcta, dando lugar a todo tipo de anomalías en el suministro.

Líneas de abastecimiento
En el caso de las líneas de suministro de alto voltaje que transportan la electricidad, en algunos casos a través de cientos de kilómetros, hasta hacerla llegar a nuestro domicilio suelen darse una serie de problemas de muy diversa índole aunque no menos alarmantes para nuestros intereses que los descritos anteriormente. En su mayor parte, estas líneas suelen ser aéreas y, por tanto, se encuentran completamente expuestas ante cualquier agresión externa, siendo particularmente vulnerables ante cualquier fenómeno atmosférico así como hacia una amplia diversidad de accidentes de todo tipo.
En cuanto a las instalaciones particulares, las deficiencias más comunes suelen ser desperfectos en el cableado, sobre todo en las instalaciones más antiguas, así como la sobrecarga de las líneas internas, debido a la deficiente planificación de la instalación eléctrica.

El efecto tras la causa
Los fallos debidos a esta amalgama de anomalías que se producen perió

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