Productos | Artículos | 15 SEP 2007

El avance de un nuevo estándar: monitores de 19 pulgadas

Alfonso Casas.

En una época en la que los monitores panorámicos triunfan por su mejor predisposición al área de visualización que exhiben, las pantallas de formato 4:3 siguen siendo las más vendidas gracias a su moderado precio.

No hace tanto tiempo, la elección de una TFT dependía de las funciones a las que uno estaba dispuesto a renunciar. En la actualidad, casi todas las pantallas planas admiten tanto la visualización de juegos y películas, como el hecho de trabajar con aplicaciones y tareas cotidianas de oficina. Basta echar un vistazo a los menús OSD de cada pantalla para observar como la inmensa mayoría presentan acceso directo a la preselección de diferentes temperaturas de color, con el fin de conseguir el mejor ajuste para cada contenido de forma instantánea.
Y es que los factores que habitualmente eran tenidos en cuenta a la hora de evaluar las pantallas planas han cambiado en los últimos tiempos, debido a la mejor calidad de fabricación de los nuevos modelos y a la utilización de tecnologías más precisas que permiten obtener rangos de visualización excepcionales, independientemente del entorno y de los factores externos que se encuentren a su alrededor.
Con los nuevos modelos TFT ya no es necesario evaluar el número de píxeles muertos que presentan, dado que el proceso de fabricación ha avanzado en este sentido y en muy pocas ocasiones los monitores muestran este tipo de defectos. Ahora se consideran otra serie de apectos reacionados con el ángulo de visualización mostrado, la capacidad de regulación en altura y orientación que proporciona la base, el rango de contraste y brillo que permite manejar su menú OSD, las diferentes temperaturas de color contempladas, el consumo energético o la garantía reflejada.
De esta forma, cabe la posibilidad de poder detectar la mala calidad de una TFT al evaluar sus ángulos de visualización vertical y horizontal, ya que no todas las pantallas mantienen los colores reales y tienden a invertirlos o a adquirir tonos rojizos a medida que se modifica el ángulo de visualización con respecto al punto central.

Configuración típica
Al indicar el tamaño en pulgadas de un monitor, estamos indicando una serie de factores que son muy comunes en todos los modelos. Por ejemplo, la resolución nativa para todos ellos viene a ser de 1.280 x 1.024 ppp a una frecuencia típica de 75 Hz. El tamaño de punto puede variar ligeramente entre los 0,294 mm y los 0,283 mm, valores que no tendrán mayor repercusión. Suelen venir dotados de un chasis compatible con la norma VESA para asegurar que es posible retirar la peana y utilizar un soporte especial para fijarla a la pared o a algún otro lugar. Como veremos más adelante, también contemplan la certificación TCO´03, e incluyen al menos uno de los cables de vídeo necesarios para establecer la conexión. En este punto acaban las especificaciones comunes, ya que aspectos como el brillo medido en cd/m2, el rango de contraste, o el consumo de potencia cuando se encuentran en funcionamiento, varían considerablemente.
El tipo de base que lleve incorporada la pantalla también es determinante, ya que permite llevar a cabo determinados reglajes que aporten un mejor uso de la misma.
A partir de este punto, cada modelo incluye unas u otras características en función de su perfil. Puertos USB adicionales y altavoces para entornos multimedia, cámara web para temas de comunicaciones, tiempos de respuesta muy rápidos para reproducir juegos, o conexiones específicas para simultanear entre varias señales de vídeo.

Interfaz de conexión
Por su parte, las conexiones analógicas definitivamente han dejado paso a las digitales. Recordemos que las analógicas tradicionales requieren del hecho de que el reloj y la señal se encuentren sincronizadas para evitar el molesto parpadeo de píxeles, que llega a traducirse en un mal enfoque. Gracias a las funciones de configuración automática que ahora tienen todos los monitores, pueden intercambiar la señal de las diferentes entradas e, incluso, ajustar su visualización al tipo de aplicación que se esté visualizando. Esto lo realizan de forma automática. .
Casi todos utilizan conexión DVI, y muy pocos HDMI, como es el caso del modelo BenQ analizado en la comparativa, por lo que la asignación individual de los píxeles de entrada a los visualizados (con la temporización digital implicada) debería dar como resultado un posicionamiento, enfoque y una visualización de texto muy preciso. En función de la calidad de la señal de emisión, ya proceda de la tarjeta gráfica, o bien, de un reproductor de fuentes de vídeo, el monitor con HDMI garantiza el soporte de una señal de al menos 720p, que es la más baja dentro de las que contemplan la alta definición.
Por su parte, los fabricantes ya indican en sus especificaciones el soporte de HDCP incluso para conectores DVI, con el fin de asegurar que los contenidos con protección de datos puedan visualizarse en el monitor a su resolución máxima soportada, sin restricciones de señal.

Ángulos de visualización y tiempos de respuesta
La tecnología de pantalla es otro de los factores que más influencia tienen en la calidad de la imagen final. Las más antiguas, compuestas por TN + película, presentaban unos lentos tiempos de respuesta y unos ángulos de visualización nada buenos. De hecho, sólo los monitores más económicos la utilizaban. Posteriormente llegaron las pantallas S-IPS (In-Plane Switching) con intercambio entre planos y PVA/MVA (Multidomain Vertical Alignment), con alineación vertical multidominio, para ofrecer importantes mejoras. Mientras que las de anterior generación se quedaban en ángulos de visualización de apenas 115 grados, las nuevas permiten alcanzar incluso los 170 grados, gracias a que utilizan un método distingo según el cual cada píxel recibe cuatro áreas. Dichas áreas ajustan su intensidad para que el brillo sea uniforme en todas las áreas de la pantalla, independientemente del ángulo desde el que se observe.
Así pues, la mayoría de las TFT ya han superado el problema de la limitación de los ángulos de visualización que afectaba hace algún tiempo a la tecnología, y los grandes avances que se han conseguido en este campo se traducen en que es posible que varias personas puedan ver perfectamente los contenidos de forma simultánea, siempre que el ángulo de visualización no supere los 170 grados.
En cuanto a tiempos de respuesta, gracias a los valores que se manejan, la aparición de estelas en la visualización de imágenes de gran velocidad prácticamente ha desaparecido. Sin duda, ha sido el factor que más rápidamente ha evolucionado en los monitores TFT, en líneas generales. El valor más óptimo queda fijado en los 2 ms, aunque cabe constatar que algunos fabricantes indican este valor en su hoja de características de forma engañosa, dado que ofrecen dicho tiempo sin tener en cuenta el ciclo completo de visualizaci&oac

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