DISTRIBUCIÓN | Artículos | 15 MAY 2009

Máxima protección para la infraestructura de red

Alfonso Casas.
A continuación analizamos ocho sistemas de alimentación ininterrumpida con una potencia que varía entre los 1.000 y 1.500 va, potencia suficiente para englobar tanto a pequeños servidores como a varios puestos de red, con el fin de asegurar la infraestructura informática de cualquier empresa. los tratamos en dos grupos diferentes, en función de la potencia presentada, y tenemos en cuenta todos los aspectos antes de puntuarlos.

La utilización de este tipo de dispositivos siempre ha estado muy ligada a poder solventar los inconvenientes originados por la falta de suministro eléctrico. Sin embargo, al típico problema de falta de corriente eléctrica, hay que añadir el resto de causas que pueden provocar que los sistemas no funcionen correctamente, como pueden ser los picos de tensión, interrupciones de conexión, sobrecargas, cortocircuitos, ruido eléctrico, o alteraciones de la señal senoidal, con el resultado de una constante exposición de los equipos informáticos a sufrir daños irreparables. En base a este cúmulo de situaciones surgen diferentes tecnologías, con el fin de cubrir todas y cada una de las situaciones concretas, ya se trata de equipos en entornos domésticos, infraestructuras corporativas de equipos en red, entornos más avanzados de granjas de servidores o componentes de misión crítica.
Con bastante frecuencia, las diferentes topologías empleadas por cada fabricante suelen llevar a confusiones entre los usuarios, que ven cómo cada fabricante engloba la suya en base a diferentes aspectos. Para evitar estas situaciones, vamos a ofrecer unas pinceladas sobre las principales tecnologías existentes en los SAIS actuales.
La tecnología Standby, o pasiva, es la más utilizada en entornos domésticos, dado que, por el tipo de tecnología utilizada, resulta ser la más económica para desplegar. Se limita a cambiar de estado una vez que la corriente eléctrica de entrada falla, de forma que las baterías entran en acción. De este modo el conversor únicamente entra en funcionamiento cuando no hay tensión de entrada, de ahí el nombre de Standby. Sus principales beneficios son la alta eficiencia, pequeño tamaño, y bajo coste de sus componentes. Los más modernos han adoptado un filtro y un circuito de sobretensión de corriente, de modo que también es posible filtrar señales con ruido eléctrico o entrar en acción ante determinados picos de tensión. Su rango de capacidades suele oscilar entre los 300 VA y los 1.500 VA y son compactos, con diseños simples, y fáciles de reparar, aunque no brindan aislamiento completo ni regulación de frecuencia y voltaje.
Por su parte, los modelos de Línea Interactiva comenzaron a desplegarse hace ya algún tiempo en pequeños negocios o servidores departamentales. Tienen un modo de operación similar a los Standby, a diferencia de que estos monitorizan el voltaje de la red eléctrica y la acondicionan a la carga conectada.
Bajo esta topología el inversor de la batería siempre se encuentra conectado a la salida del SAI, de modo que siempre ofrece su funcionamiento como filtro adicional para evitar el daño a la carga conectada, pero el inversor emplea tiempos elevados (5 milisegundos), descartándolos para entornos de carga críticos. Este diseño suele implementar un transformador o dispositivo similar, con el fin de permitir la regulación de voltajes de entrada AVR, y así compensar las pequeñas subidas o bajadas de la tensión de entrada que se producen, sin que llegue a activarse el suministro de la batería. Esto permite alargar la vida de las baterías. Como ventajas, proporciona una regulación de voltaje a la salida, pero no permite tratar los valores de frecuencia, ni filtra los armónicos. Su eficiencia es muy baja cuando trabaja con cargas no lineales, y su manejo predomina en equipos con una potencia que oscila entre los 500 VA y a las 5 KVA.
Finalmente se encuentran los modelos On-line, o de Doble Conversión, que son los más valorados por las compañías y, por tanto, los que hemos querido comparar aquí. Su tecnología, de doble conversión, consiste en convertir la energía de entrada en corriente directa, y posteriormente, en corriente alterna. De esta forma, se recarga el conjunto de baterías y se elimina el ruido de la corriente eléctrica. Su conversor DC/AC de la etapa inversora genera una forma de onda perfectamente senoidal pura y limpia que asegura el valor nominal de la tensión. Dada la electrónica utilizada suelen ser SAIS bastante voluminosos y pesados, como veremos en la comparativa, con modelos que alcanzan los 35 kilogramos en el rango de potencia de los 1.500 VA.
En la Tabla de Características es posible apreciar el potencial de cada uno de los analizados, desde su potencia y autonomía, hasta la conectividad que ofrecen, así como el tipo de ampliación que es posible llevar a cabo. De vital importancia resulta, igualmente, el tratamiento de las baterías, ya que, tras el período de buen funcionamiento estimado, entre los 3 y 5 años, es necesario proceder a su sustitución. En la mayoría de los productos comparados es posible intervenir directamente y sustituirlas por cuenta propia, sin embargo, la recomendación general es dejarlo en manos de personal cualificado. Quizá en un nivel de entrada este hecho sea más habitual. Sin embargo, los modelos de 1.500 VA en adelante van enfocados a empresas, con lo que resulta más fácil que éstas cuenten con un servicio de mantenimiento encargado de revisar, al menos una vez al año, el estado de las mismas, con posibilidad de recargarlas o sustituirlas, en caso necesario. Desde nuestro punto de vista resulta determinante que el producto permita un acceso sencillo a su interior, y que permita la sustitución de baterías de forma individual, en lugar de reemplazar el bloque completo, solución mucho más costosa.


MODELOS DE 1.000 VA


Altervac Zenith 1000VA
Destaca por su pantalla LCD y por incluir el paro de emergencia EPO en gama de entrada
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De tecnología On-Line de doble conversión, el SAI se presenta en formato mini torre, y cuenta con una gran electrónica, necesaria para su buen funcionamiento y para eliminar los tiempos de conmutación derivados de los diferentes estados posibles en los que pueda encontrarse. Su formato facilita la inclusión de una pantalla LCD, ubicada en su frontal, que sustituye a los típicos indicadores LED, con el fin de poder llevar a cabo un mínimo control del producto sin tener que recurrir a la monitorización del mismo. También escenifica de forma gráfica el modo de trabajo en el que se encuentra el SAI, o si entra en modo Bypass o de alimentación con batería, a lo que acompaña con las típicas alarmas acústicas.
A pesar de lo indicado, no es posible configurarlo como en los modelos con pantalla LCD, especialmente interesante a la hora de ajustar valores de tensión de salida y frecuencia, así como el rango de actuación del Bypass. Cuando el SAI entra en este modo de funcionamiento, su pantalla muestra información sobre la carga, el voltaje de salida, y la carga conectada, además de la alarma acústica encargada de emitir sonidos en intervalos de dos minutos. No obstante, la implementada por el modelo Salicru, en este sentido, nos resultó más completa.
A nivel de conexion

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