DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 NOV 2004

La convergencia de tecnologías marca el ritmo en UMD

Paula Bardera.
Recién cumplidos los quince años desde su nacimiento, UMD ha pasado de ser un mayorista local a un proveedor de tecnología, tal y como describe Mario Legorburu, su director general, “UMD es ahora un mayorista maduro con cobertura nacional, poder financiero y un equipo humano profesional”.

En el panorama de las TI no todos los mayoristas pueden presumir de haber cumplido quince años y mantener unas cuentas saneadas. Es el caso de UMD, que espera cerrar este ejercicio con unos ingresos superiores a lo previsto, 225 millones de euros. Para lograrlo, ha ido adaptándose a los tiempos, que ahora están marcados por la convergencia de tecnologías.
Mario Legorburu, director general de la compañía, hace balance de su trayectoria: “Ha sido muy positiva, estoy muy contento por la marcha de la empresa, de mis compañeros y muy ilusionado por el futuro. Empecé sólo en un mercado muy local en el País Vasco y ahora somos un mayorista con cobertura nacional y cuatro delegaciones. Tenemos una buena posición y muchos de nuestros fabricantes han crecido con nosotros, aunque desgraciadamente también algunos se han quedado en el camino. Así que el balance es inmejorable”. Y más teniendo en cuenta cómo comenzó la compañía, pues, como el mismo Legorburu confiesa, “empezamos a distribuir localmente algunos componentes electrónicos y disquetes sin más objetivo que salir adelante en un mercado que no se sabía qué iba a ser de él. Hemos ido haciendo el camino andando”.
Y en este recorrido, UMD ha llegado a convertirse en un proveedor de tecnología, “un mayorista maduro con lo que ello implica, cobertura nacional, poder financiero y un equipo humano profesional”, explica Mario Legorburu.
Evaluando las claves que han llevado a la compañía a su momento actual, su director general destaca el haber sido capaces de actuar como el más grande de los mayoristas y, a la vez, estar especializado en productos, tener cierto foco. “Es una de nuestras ventajas competitivas. Si intentáramos ser igual que los grandes, sería nuestra perdición. Se trata de potenciar la diferenciación, dando foco, pero con buen servicio. Por eso no tenemos todas las marcas, ni lo pretendemos, pero con lo que trabajamos queremos ser productivos y rentables”, concreta el director general de UMD.
A pesar de este tamaño “justo”, el mayorista cuenta con una base de clientes de unos 8.000 distribuidores que compran al menos una vez al año. Y de estos, unos 6.000 lo hacen más de una vez al año. “Su perfil es el de cualquier punto de venta de electrónica de consumo, informática, fotografía, telefonía o comunicaciones que acerque los productos de los fabricantes a los que representamos al cliente final”, detalla Legorburu. En el “buen servicio” que destaca este responsable de su compañía se engloba el tan manido valor añadido, que para él es “algo que tiene que notar el cliente. Yo creo que nuestros distribuidores perciben más valor en aspectos como la profesionalidad de los comerciales, acciones de marketing, logística o cercanía al cliente al estar en cuatro almacenes. No sé lo que aprecian más, pero si nos eligen es porque nos han comparado con los demás”.

De local a multinacional
Otro de los hitos en estos años ha sido el pasar de ser una firma cuyo ámbito de acción era meramente local a formar parte de un grupo internacional. En 2002, UMD entró a formar parte del grupo Fayrewood y estos años de trabajo juntos se han saldado, según Legorburu, con un balance muy positivo. “Hemos cumplido las premisas iniciales que buscábamos cuando nos integramos en el grupo, es decir, mantener la autonomía, aprovechar las sinergias y aprender de ellos, así como sacar partido de las economías de escala que nos proporciona estar en un grupo europeo”. Además de esto, dentro del grupo, UMD ha sido la unidad de negocio que mejores resultados ha aportado a Fayrewood. Así lo confirma su responsable, al afirmar que “hemos tenido la suerte de que nosotros hemos evolucionado de manera más rápida que el resto de integrantes, por lo tanto, el peso específico de UMD dentro del grupo es importante. Aún así, falta mucho recorrido por hacer para conseguir más ventajas y poder aprovechar todas las sinergias que nos ofrece”.
En este camino por andar, Legorburu hace mención a la posibilidad de unificar el nombre para dar una imagen de verdadero grupo. Se trata de un problema para los miembros, puesto que, tal y como confiesa el director general de UMD, “somos diferentes compañías individuales bajo la misma matriz, pero no hay una percepción del grupo. Sí que queremos unirlo y estamos en pleno proceso de decisión de unificar el nombre”. Eso sí, Fayrewood no es la opción a tener en cuenta. El nuevo nombre del grupo, si finalmente se implanta, será “más comercial para que la percepción frente a competidores, proveedores y clientes sea la de un verdadero grupo, pero siempre manteniendo todas las ventajas que da el ser puntos semi-independientes que conocemos perfectamente el mercado. Seguiremos manteniendo cierto grado de autonomía”.

Optimizar la logística
Quizá uno de los apartados más complejos de llevar a cabo de la forma más productiva en un mayorista sea la logística. Para optimizar este apartado, la firma cuenta con cuatro delegaciones en todo el país (Bilbao, Barcelona, Madrid y Valencia), aunque la principal es la de Madrid, con unos 10.000 metros cuadrados de superficie y en la que implantan tecnologías tales como su recién estrenado sistema de cinta mecánica o un futuro proceso de picking con radiofrecuencia. “Estamos evolucionando para ser más productivos, mover más paquetes, sin errores, en el menor tiempo posible y de la forma más barata”, comenta Mario Legorburu, quien, además, se muestra muy ilusionado ante la próxima inauguración, prevista para verano de 2005, de su nueva sede social en el Parque Tecnológico de Zamudio. Con estas nuevas instalaciones, la firma multiplicará por cuatro el espacio del que ya disponía en Bilbao.
Por otro lado, en estos tiempos en que el petróleo parece marcar los pasos de todas las industrias, los mayoristas informáticos no se ven ajenos al problema que las continuas subidas del crudo representan. Así las cosas, Mario Legorburu se muestra preocupado por la posible subida de precios de los transportistas: “Teniendo en cuenta que la logística es vital para un mayorista por los miles de bultos que movemos cada día, es preocupante. Si finalmente incrementan los precios, no nos quedará más remedio que repercutirlo, o al fabricante intentando conseguir mejores precios, o al cliente. Pero confiamos en que la subida de precios sea tan mínima que en el volumen total de negocio su repercusión sea poco significativa”.

La convergencia marca el ritmo
“UMD pretende ser un proveedor de tecnología, así que lo tendrá que ser también de comunicaciones. Si somos capaces de ofrecer electrónica de consumo e informática tendremos que serlo con comunicaciones”. Con estas palabras explica el director general del mayorista vasco el objetivo de la compañía. Y es que, tal y como se mueve el sector, cada vez está más clara la convergencia de tecnologías, y UMD quiere estar preparado para abordar este neg

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