DISTRIBUCIÓN | Artículos | 01 FEB 1998

Fabricantes y mayoristas destacan el valor añadido del software legal para el canal

Mesa redonda

El software, uno de los segmentos que más valor añadido puede aportar a un distribuidor de informática, es también el aspecto que más quebraderos de cabeza le puede provocar. Si el mundo del hardware se ve afectado por unos márgenes más que mínimos y problemas como el remarcado de componentes o la evasión del IVA, en el terreno del software la gran preocupación, tanto del canal como de fabricantes, mayoristas y usuarios tiene un nombre: piratería.

Cada año el uso ilegal del software en nuestro país y en el resto del mundo provoca importante pérdidas en todos los terrenos económicos. Desde hace unos años en que se fundó la BSA (Business Software Alliance) numerosas figuras del panorama informático han puesto su empeño en conseguir que el índice de piratería descienda y que el software pueda convertirse en el importante negocio para el que está preparado.

Según explica Alfons Sort, director general de Adobe, “el año pasado la BSA realizó una labor excelente y todas las empresas que colaboramos con ellos estamos muy contentos. Pero tampoco hay que echar las campanas al vuelo, porque esta mejora global esconde una realidad que requiere una matización, pues en algunos sectores sí ha habido mejora pero en otros, o no la ha habido o, incluso con datos más detallados, se podría observar un empeoramiento. Evidentemente, en grandes empresas, multinacionales y algunas áreas de la Administración se ha producido una mejora importante, mientras que en pequeña y mediana empresa, o en el usuario particular no la ha habido. Quizá a lo que tenemos que acostumbrarnos en el futuro es a identificar cuál es la evolución del índice de piratería según el tipo de cliente, algo que empezó a hacer la BSA el año pasado con campañas específicas para distintos mercados.

Además, la mejora es en términos absolutos, pero hay que ver estas cifras en relación con Europa, que también ha mejorado. De esta forma, lo que interesa son los términos relativos en relación con el resto del continente y considerar si los números españoles han mejorado lo suficiente y se asemejan a los de países similares”.

En este mismo sentido se expresa Juan Marcos, director general de Autodesk, “estoy de acuerdo en que en el último año se ha observado una mejoría debido, sobre todo, al crecimiento de la parte legal, es decir, de las compañías que vienen comprando software legalmente, no tanto por el resto que se resiste todavía a entender que el software es algo por lo que tienen que pagar. De todas maneras, se observa una mejora. En cuanto al papel que desempeña el canal de distribución en todo este asunto, cabe destacar dos aspectos. En primer lugar, hay que diferenciar entre distribuidores establecidos que entienden lo que significa el software, el valor añadido y los servicios que puede haber relacionados y, por lo tanto, están defendiendo día a día el software legal. Luego hay otro sector de compañías menos establecidas y que aparecen y desaparecen con relativa frecuencia. Es en estas empresas en las que rige todavía la “ley de la selva”. Desde el punto de vista de un producto como el nuestro, muy especializado y en el que se trabaja con un canal determinado, nuestros distribuidores se encuentran con que tienen que competir, no sólo con esa competencia leal, sino también con ese otro conjunto de distribuidores que venden copias piratas”.

En cuanto al punto de vista más legal, destaca el aportado por Oscar Deleito, abogado de la BSA-SEDISI, “estamos celebrando el décimo aniversario de la ley de propiedad intelectual nacida en 1987, y que ocupa un puesto importante al regular de forma específica todo lo relacionado a programas de ordenador. En 1993 en que comenzó la campaña de piratería informática partíamos de unos datos del 88 por ciento; actualmente, según los últimos datos de los que disponemos, que se refieren al año 1996 esta cifra se ha reducido hasta el 65 por ciento, lo que representa unas pérdidas de 22.000 millones de pesetas para el sector. Pero aunque se haya producido un descenso considerable, no por ello debemos estar más que relativamente satisfechos, todavía estamos a 22 puntos de la media europea, establecida en un 43 por ciento, lo que quiere decir que todavía nos queda camino por recorrer. Aunque desde la BSA se está trabajando utilizando diversos medios y recursos, no hay que bajar la guardia para seguir luchando eficazmente contra la piratería, pues es uno de los principales factores que afectan al escaso desarrollo de las empresas creadoras de software.

En cuanto a 1998, uno de los objetivos de BSA-SEDISI es emplear más recursos para dirigir acciones legales contra todos aquellos infractores de la actividad de software. También se incrementarán todas las acciones de formación de los sectores implicados: jueces, policía, y todos los organismos afectados, así como campañas de normalización voluntaria, que están dando muy buenos resultados”.

Valorar el software como negocio

David Planelles, director de comunicación de GTI, indica como desde el punto de vista de los mayoristas “hemos visto un incremento de la distribución de software legal. Ello se ha debido a que las políticas de licencias empiezan a funcionar y a entenderse, y el distribuidor comienza a verlo como una herramienta. Por otra parte, han surgido también iniciativas por parte de los fabricantes con productos específicos para PYMES, para estudiantes, etc. El foco principal hoy día está en la PYME, pues la Administración y la gran cuenta se encuentran bastante controladas. La pequeña y mediana empresa, en cambio, no ven el software como algo que haya que adquirir, sino que creen que va en la máquina. Asimismo, también nos encontramos con empresas de pocos recursos y otra variable que está afectando en este sentido: Internet como foco de piratería”.

Para Leopoldo Cabrera, director de ventas a partners de Lotus, “desde el año 1993 en que nació la BSA se viene produciendo un proceso de concienciación en grandes empresas y administración. El software era algo difícil de valorar y no se estaba dispuesto a pagar por ello, pero ahora se reconoce más cuál es ese valor que tiene el software, aunque sí es cierto que quedan como grandes retos las PYMES y el consumo. En este último segmento la tendencia es que los productos son cada vez más complejos y más grandes, por lo que la piratería del disquete ha desaparecido por muerte natural. Pero cuando se trata de las PYMES nos encontramos el problema del canal de distribución, que ha de concienciarse de que la piratería no favorece su negocio, sino todo lo contrario. Esta es la asignatura pendiente, pues siguen creyendo que dar software pirata a sus clientes es un servicio que le favorece. Otra de las líneas en la que habría que hacer un especial hincapié durante este año es en mecanismos de cara a la Administración Pública que persigan el fraude y le hagan ver que este tipo de acciones perjudican a la industria nacional, tanto a la distribución como a la fabricación nacional de software, pues no se trata exclusivamente de un problema de las compañías internacionales”.

Incrementar aún más la colaboración entre los distintos implicados en este mercado es lo que exige Mª José Tormes, coordinadora de marketing de Memory Set, “desde el punto de vista de los mayoristas vemos interesante que la BSA siga promoviendo iniciativas en las que podamos participar y que se dirijan a reducir la piratería informática. Se han hecho muchas acciones para gran cuenta pero todavía poco para el distribuidor, por lo que aún no ha tomado conciencia de esto. El mayorista, además, es uno de los principales interesados en erradicar este tipo de prácticas abusivas. Nosotros estuvimos participando en la campaña de normalización celebrada en Aragón recientemente, acción que consideramos muy positiva. Además, al igual que cuando nació la BSA se dudaba de si sería útil, se ha obtenido un buen resultado con la empresa y, por ta

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