Contenidos digitales | Artículos | 30 ENE 2009

Piratería, asignatura pendiente

Bárbara Madariaga

La piratería no es nueva. A pesar de la cantidad de veces que se ha dicho que es perjudicial ya no sólo para la economía en general, sino también para el sector y para el propio canal de distribución, parece que el mensaje no acaba de calar. En multitud de ocasiones hemos hablado de la necesidad de reducir la piratería informática que, hoy en día, se sitúa en el 43 por ciento. Pero los propósitos quedan en saco roto si no son los propios distribuidores los que deciden erradicar la misma y trabajar en legal.

 

El último informe realizado por la BSA daba motivos para la esperanza, al señalar que el índice de la piratería en nuestro país se había reducido en 3 puntos. A pesar de la buena noticia, la mala es que todavía el 43 por ciento del software que se instala en nuestro país es pirata, un dato más que alarmante en lo que a pérdidas se refiere, tanto para la economía en general, como para el sector de tecnología en particular. piratería, BSA, canal de distribución

Además, en momentos como los que estamos viviendo, con una crisis más que importante, aportar valor, y sobre todo competitividad, es fundamental para salir airosos de la misma. Y, con estos índices, la misión se vuelve aún más difícil.

En esta situación mucho tiene que ver el canal de distribución, ya no sólo por que es el último eslabón de la cadena ente el fabricante y el cliente, con lo que eso conlleva, sino porque el índice de piratería en la venta indirecta es aún más grande que el general. Así, según Luís Frutos, presidente de la BSA, “los últimos datos con los que contamos son los del estudio que encargamos a la consultora GFK en 2007, y que arrojaba un índice de comercialización de software ilegal del 45,9 por ciento en los puntos de venta del territorio nacional”.

Comparación con Europa

Aunque no existen datos que puedan comparar cuán pirata es el canal español en comparación con los países de la Unión Europea, nos podemos hacer una idea si atendemos a los datos generales. “Con un índice de piratería del software del 43 por ciento, España se sitúa 10 puntos por encima de la media de los países de Europa Occidental y cinco puntos por encima de la media mundial. La percepción que tenemos es que ese desfase sería similar en lo que respecta al canal, si tenemos en cuenta que nuestra base de distribuidores ofrece similares características, en términos de segmentación, que nuestro tejido empresarial” señala Luís Frutos.

Y lo mismo se podría decir si la comparación se realiza entre Comunidades Autónomas. “En España se observa una diferencia de 31 puntos entre las comunidades con mayor y menor tasa de piratería: Andalucía, con un 60 por ciento, frente a Navarra, con un 29. Además, cuatro Comunidades se sitúan por encima del 50 por ciento y sólo dos lo hacen por debajo del 35”.

Por qué se trabaja en ilegalpiratería, canal, software

Y, ¿cuáles son los motivos que lleva a un distribuidor a comercializar software pirata? Obviamente las causas pueden ser diversas, pero, a grandes rasgos, un dealer que se decanta por esta práctica cree que así “atará mejor a su cliente, ya que le hace una oferta que luego, en realidad, no es tal. En lugar de ajustar sus márgenes en otros conceptos, optan por copiar el software, eliminando ese coste para ofrecer una solución teóricamente más barata. Muchas veces influye la desconfianza entre los propios distribuidores, ya que piensan que, si no le ofrecen al cliente software ilegal, el de al lado sí lo hará y el cliente se irá con él. En general, el problema es no reconocer el valor del software como un elemento diferenciador de su oferta, que le permite aportar más servicios al cliente y, además, le va a dejar un mayor margen de ganancia”, señala el presidente de la BSA.

De esta forma, una de las labores más importantes consiste en tratar de cambiar esa mentalidad. Los beneficios que puede obtener un distribuidor que trabaja en legal son varios, ya que afectan a varios ámbitos, “desde la mejora de los indicativos económicos, tecnológicos y de competitividad de los países, hasta el nivel de satisfacción de los usuarios que, al fin y al cabo, son los que agradecen las condiciones inmejorables que sólo puede ofrecer un producto legal”.

Y es que, no hay que olvidar que el mercado de software alcanzó en 2007 un volumen de más de 1.500 millones de euros, pero hubiera generado casi 2.200 millones de no ser por la amplia base de software ilegal existente, “con lo que ello hubiera supuesto en términos de creación de riqueza y empleo para la economía española”, apunta Luís Frutos

A qué se enfrentan

Dejando de lado los problemas que puede tener un distribuidor pirata con la Ley y las penas a las que se enfrentan, las consecuencias que tiene que asumir un distribuidor que comercializa software ilegal son diversas. Según palabras de Luís Frutos, “la recurrencia a esta práctica ilegal hipoteca la necesaria inversión en tecnologías de la información, cuestiona la profesionalidad del canal de distribución y, en definitiva, perjudica a los consumidores, que se ven privados de productos más seguros, fiables y de mayor valor. El uso y comercialización de software sin licencia es un grave problema a escala mundial, afectando al sector del software, a las economías nacionales y locales, y a los usuarios”.

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No obstante, y a pesar de que los datos son negativos, el presiden

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