| Artículos | 01 SEP 2001

Tecnologías de escritorio

Tags: Histórico
USB y Firewire, las bases de la conectividad multimedia
Ramón A. Fernández.
Resulta evidente que la continua proliferación de periféricos en torno al ordenador se volvió prácticamente insostenible ante las escasas y limitadas posibilidades de los tradicionales puertos serie y paralelo. Ante tal caótica situación, las nuevas interfaces de conexión USB y Firewire se erigen como salvadoras y protectoras de los desvalidos usuarios menos pudientes, ofreciendo una funcionalidad y flexibilidad jamás conocida dentro del mundo del PC. Además, la revolución que actualmente está protagonizando la nueva era de la imagen digital, tiene su éxito asegurado en el mundo de la informática doméstica gracias a estas tecnologías que permiten la adecuada y ágil explotación de periféricos destinados a estos menesteres.

La informática evoluciona a pasos agigantados, con visos de mantener una cadencia cada vez mayor sin que se vislumbre el final de esta frenética carrera de desarrollo. Procesadores con velocidades que sobrepasan la barrera del sonido, discos duros con decenas de GB, pantallas LCD de inigualable calidad, y un largo muestrario que ponen de manifiesto lo mucho que se ha conseguido en tan pocos años. También es cierto que todavía existen algunos elementos en los ordenadores actuales que apenas han variado sus prestaciones y características respecto a su concepción original, resistiendo estoicamente el paso del tiempo con mínimas modificaciones. En este sentido, y al igual que los viejos y rutilantes roqueros, existen todavía ciertos periféricos que siguen estando de rabiosa actualidad mientras no se comercialice nada que pueda anticipar su jubilación.
No obstante, este proceso evolucionista se ha visto acelerado aún más en los últimos años con la llegada de la era digital y la explosión de las capacidades multimedia de los ordenadores, convirtiéndose en una auténtica revolución digital.
Obviamente, los motivos que han propiciado este desembarco no son otros que las mayores y más exigentes necesidades de los usuarios domésticos. Asimismo, la punta de lanza de esta nueva avalancha en el mundo informático son una serie de novedosas, tecnologías destinadas a derribar buena parte de los obstáculos que impedían una mayor explotación de las capacidades de los ordenadores personales. Así, extrañas denominaciones como USB y FireWire serán las que acaparen buena parte de las miradas y expectativas de los usuarios domésticos.
Con ellas no es que se acabe de una vez por todas con muchos de los inconvenientes que existen a la hora de conectar dispositivos externos al ordenador. No obstante, representan un importante y significativo avance de cara de facilitar la utilización de ciertos periféricos por parte de los usuarios, y especialmente por los menos experimentados. Al mismo tiempo, también permiten mejorar las propias prestaciones de los diferentes dispositivos y mejorar significativamente la velocidad de transmisión entre estos y el ordenador, de modo que la comunicación resulta mucho más fluida y efectiva.

Interfaces de conexión
Independientemente de la tecnología utilizada en la construcción de cada dispositivo o periférico, la interfaz de conexión utilizada para conectar el periférico al correspondiente ordenador determina en gran medida dos de las facetas fundamentales de esta clase de periféricos. Así, y dependiendo de las posibilidades reales de la vía de comunicación, tanto la velocidad máxima a que pueden transferirse los datos desde el dispositivo hasta el sistema informático como la flexibilidad de utilización, son aspectos que quedan supeditados a la funcionalidad del tipo de conexión utilizado.
Para cubrir en parte estas necesidades, surgieron dos novedosas ideas cuyos cometidos primordiales tenían bastantes puntos en común, pero que a la postre debían cubrir objetivos diferentes. Así, desde hace ya bastante tiempo se estuvo oyendo hablar del dos revolucionarios estándares que acabarían de una vez por todas con las fuertes limitaciones de las interfaces de conexión más extendidas en el mundo de ordenador personal, los conocidos puertos serie y paralelo. Obviamente, estos estándares no eran otros que el ya consolidado USB (Universal Serial Bus) y el más potente pero desconocido IEEE 1394, Firewire o iLink. Ambas tecnologías, a pesar de tener caminos paralelos y de gozar de diferente éxito, satisfacen en un alto porcentaje las necesidades planteadas, destacando, por encima de otras consideraciones, sus mayores prestaciones en cuanto a velocidad de transferencia de datos, así como una gran facilidad de conectividad y manejo.

La irresistible versatilidad USB
Si hubiera que describir brevemente qué suponen en informática las siglas USB, habría de decir que el objeto de la interfaz USB es dar a todos los dispositivos que rodean al PC un medio único de comunicación con el ordenador. Técnicamente, las siglas USB corresponden al acrónimo de Universal Serial Bus, o Bus Serie Universal para nosotros, y, tal como indica su nombre, es una conexión de tipo serie entre dispositivos que pretende unificar el sistema empleado en la interconexión de los distintos periféricos que se pueden conectar a un ordenador. Es decir, los periféricos USB comparten un mismo canal de comunicación con el ordenador.
Sin duda alguna, una circunstancia que habrán experimentado buena parte de los usuarios particulares es la sensación de pánico que les invade al observar la maraña de cables que pueblan los alrededores de su ordenador personal. Afortunadamente, la especificación USB viene a remediar esta situación ofreciendo un tipo de conexión normalizada para todos los periféricos.
Para empezar, una de las principales características que implementa la interfaz de conexión USB sobre el resto de los estándares empleados hasta ahora es la extremada sencillez de conexión. Además, el pleno soporte de la especificación Plug and Play, así como la posibilidad de conectar y desconectar dispositivos sin necesidad de apagar o reiniciar el equipo huésped, convierten las labores de instalación y configuración de los periféricos dotados con esta interfaz en una tarea de niños.
Para incorporar un nuevo dispositivo USB al PC tan sólo habrá que enchufar el periférico en cuestión al ordenador, quien lo reconocerá automáticamente e instalará los controladores pertinentes pudiendo comenzar a trabajar con el nuevo periférico inmediatamente y sin la obligación de tener que reiniciar el sistema. Además, por si esta enorme facilidad de conexión no fuera suficiente, permite interconectar hasta 127 periféricos en serie pudiendo funcionar todos ellos al mismo tiempo, superando con mucho las posibilidades de las interfaces más conocidas hasta la fecha.
Técnicamente, el estándar USB está concebido para simplificar al máximo el proceso de conexión de un periférico al ordenador. Sin embargo, su funcionamiento varía según el tipo de dispositivo que se vaya a conectar, ya que permite dos velocidades de transmisión adecuándose al ancho de banda que precise el periférico en cuestión. Así pues, tenemos dispositivos relativamente potentes que pueden funcionar a un máximo de 12 Mbits por segundo, y otros menos exigentes, tales como ratones o joysticks, que no precisan tantos recursos y que tienen más que suficiente con 1,5 Mbitsps.
Al mismo tiempo, otra de las
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