| Artículos | 15 NOV 2003

Robodex muestra los últimos avances en robótica

Tags: Histórico
Los organizadores estimaron un número de visitas cercanas a las 70.000 personas
Yolanda Sánchez.
Los robots cada vez son más parecidos a nosotros, cada vez son más inteligentes y más “emocionales”. Sus rostros empiezan a mostrar sentimientos humanos y se nos hace difícil, por no decir insensible, hablar de ellos en términos de software y hardware. Lo que hasta hace poco era ciencia ficción cada vez es más real y prueba de ello es todo lo mostrado en la última edición de la feria Robodex, celebrada recientemente en Tokio.

En el mundo de las TI cada vez hay más ferias y eventos especializados en cuestiones muy concretas que integran este mercado. En ellos se dan cita los profesionales de un determinado sector y comparten los últimos avances de su área de trabajo. Redes, hardware, aplicaciones de diseño o telefonía móvil, entre otros, han copado miles de stands de ferias especializadas y, ahora, le toca el turno a lo último: la feria de los robots. El nombre es Robodex 2003 y ha logrado reunir a 70.000 personas en Tokio.
Aunque a muchos de nosotros nos sigue haciendo sonreír incrédulamente, esta tecnología continúa luchando por salir del entorno de las películas de ciencia ficción y situándose dentro de las tecnologías de última generación. Normalmente, pensamos en los “androides” R2-D2 y C3PO de la Guerra de las Galaxias o en otros “humanoides” de muchas series televisivas. Pero si nos fijamos más detenidamente, enseguida percibimos que lo que se encuentra tras estas investigaciones son cuestiones mucho más serias. Y es que estamos hablando de intentar alcanzar la inteligencia artificial o crear simuladores de la actividad humana que pueden facilitarnos varios aspectos de la vida diaria.
Estas máquinas de tecnología punta son capaces de ocuparse de actividades peligrosas, como puede ser la de desactivar bombas o ayudar en una operación de corazón de la misma forma que lo haría un cirujano altamente cualificado, entre otras muchas funciones. Realmente, podríamos pensar en muchas actividades que estos robots pueden desarrollar, pero, por el momento, parece que está todo en fase de desarrollo y queda mucho por hacer antes de que se encuentren integrados en nuestra vida cotidiana.
Tras la celebración de Robodex 2003, podemos afirmar que detrás de este área, hay toda una industria trabajando e invirtiendo en el desarrollo de los primeros prototipos. Muchos son los profesionales implicados en este trabajo en países como Japón o EE.UU., al menos los necesarios para que sepamos que es una cuestión mucho más seria de lo que podemos pensar en un primer momento.

Una cuestión muy seria
Los robots de la familia Aibo de Sony, o cualquier otro de los robots humanoides de última generación, se perfilan como una mejor idea y copan mayor atención dentro del sector de las TI. Esta industria se separa así del concepto de “juguete futurista” y se acercan a la idea de tecnología punta. Esto es al menos lo que piensan muchos de los ingenieros de la industria japonesa y de ello han dejado constancia en la feria Robodex 2003.
En este evento se demostró que un buen número de compañías y universidades están trabajando en la tecnología robótica de cara a diversas aplicaciones. Muchos de estos robots están pensados, entre otras cosas, para salvar vidas humanas o hacer que resulten mucho más fáciles actividades antes muy complicadas para el hombre. “Estos robots son capaces de, por ejemplo, cavar en el terreno y tratar de localizar minas explosivas y todo ello sin necesitar electricidad, una cuestión vital para trasladar estos sistemas a lugares lejanos y no desarrollados como ha sido el caso de algunos países como Afganistán”, aseguró Naota Furihata, un responsable del Instituto de Tecnología de Tokio. Este tipo de robot ha empezado a ser desarrollado en abril de 2002 y se espera que se le pueda sacar partido próximamente en este tipo de actividades en zonas de conflicto.

Toda una oferta diversificada
Definitivamente, los robots han copado buena parte de los esfuerzos tanto privados como públicos de la industria japonesa y muchos de ellos ya están dispuestos para ser utilizados. Lo cierto es que todos ellos, o buena parte, están pensados para sustituir al hombre en las actividades más complejas.
Pero no todos los robots están pensados para situaciones límites como las guerras. Muchos de ellos nos pueden ayudar en aspectos de la vida cotidiana. En este sentido, y también con una finalidad solidaria, no falta mucho para poder adquirir a Wakamaru fabricado por Mitsubishi Heavy Industries (MHI), un robot amarillo de 1 metro y 30 kilogramos con ruedas, que puede reconocer a dos dueños e identificar otras 8 personas. Este robot puede ayudar a una persona del hogar pidiendo, por ejemplo, ayuda en caso de urgencia. Su único problema, como el de la mayoría de los robots, es que sólo comprende las frases con las que se le ha programado y no se puede cambiar el orden de las palabras. Wakamaru puede también vigilar la casa, dispone de conexión a Internet y en caso de emergencia puede comunicarse con los usuarios de su lista de contactos.

Cada vez más parecidos a nosotros
La tercera edición de Robodex ha estado dominada por los humanoides, esos robots de apariencia humana que caminan sobre dos piernas como el ASIMO de Honda o el SDR4-X de Sony.
Junto a los robots que tienen una labor humanitaria, se encuentran los que nacen con el objetivo de parecerse lo máximo posible a un ser humano, en todos los aspectos. No hablamos sólo de la apariencia física, sino también de cuestiones como la percepción, el comportamiento e, incluso, la capacidad mental. Pero, ¿esto es posible? Por el momento no se ha conseguido, pero ya son muchas las compañías que trabajan en este sentido. La industria de la robótica aquí reunida se fijó como objetivo lograr que cuando los robots salen de las fábricas sean iguales, pero, poco a poco y en torno a sus propias experiencias vitales, se vayan diferenciando y adquiriendo su propia personalidad. Todo un reto, sin lugar a dudas.
Éste es el caso de Sony que acaba de lanzar una nueva versión de su robot humanoide SDR (Sony Dream Robot) que aumenta sus habilidades y su capacidad “inteligente”. Estas mejoras sólo se vuelven evidentes después de las demostraciones porque, estéticamente, es igual que su antecesores de primera generación, SDR-4X, que la compañía lanzó hace poco más de un año. En esta ocasión, y como ya ocurrió anteriormente, la compañía aprovechó la feria Robodex como plataforma de lanzamiento de estos sistemas.
Como si se tratara de la propia evolución de especies naturales, la primera mejora es la relativa al control y, en particular, las capacidades sensoriales que evitan, por ejemplo, que el robot pierda la estabilidad y se caiga. Además, ha mejorado su capacidad de caminar por diferentes superficies e, incluso, de guardar el equilibrio a la hora de evitar obstáculos en el terreno.
Otra de las capacidades que se han ampliado es la de reconocimiento de voz y capacidad de habla. Actualmente, el robot ya puede partir de una base de, aproximadamente, 20.000 palabras. Asimismo, puede reconocer los rostros de sus interlocutores y unir esta información al propio diálogo que se mantiene, aumentando de manera sustancial la impresión de inteligencia.
Las mejoras también hacen que este humanoide sea más seguro y con mayor índice de identificaci
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