| Artículos | 15 MAR 2006

Reproductores multimedia portátiles

Tags: Histórico
El ocio digital en el bolsillo
Ramón A. Fernández.
Nadie pone en duda que, actualmente, MP3 se ha convertido en el principal formato a la hora de escuchar y almacenar música en nuestros ratos de ocio. Para atender la fuerte demanda del sector doméstico, los fabricantes han sido muy prolíficos en el desarrollo de esta clase de dispositivos, ofreciendo continuamente reproductores con los últimos adelantos tecnológicos. Así, frente a concepto más básico de dispositivo MP3, surgen con fuerza los nuevos reproductores multimedia con los cuales satisfacer en mayor medida las cada vez más exigentes necesidades de ocio digital de los clientes particulares.

Aunque la orientación y función primordial de la gran mayoría de los actuales reproductores multimedia es permitir disfrutar nuestra musica en cualquier momento y lugar, algunos fabricantes hace tiempo que apuestan por hacer lo mismo con el versátil vídeo digital. Así, y pese a que ya existen en el mercado numerosos modelos que nos permiten llevar y reproducir nuestras películas allá donde vayamos, la puesta de largo de los nuevos modelos iPod vídeo ha despertado y acrecentado el interés de los particulares por esta nueva clase de dispositivos dirigidos especialmente al entretenimiento personal.
Debido a las limitaciones de la tecnología vigente, hasta no hace demasiado tiempo no se consideró factible la interesante posibilidad de desarrollar diminutos dispositivos portátiles capaces de reproducir escenas de vídeo digital de alta calidad. No obstante, la popularidad y éxito comercial de los dispositivos MP3 y la eclosión del ocio digital en el seno doméstico han contribuido notoriamente para que la industria haya redoblado sus esfuerzos por lograr este ambicioso objetivo. Afortunadamente, no ha hecho falta esperar mucho tiempo para que en el mercado exista una amplia y variada oferta de reproductores portátiles.
Hoy, ninguna de las grandes multinacionales es ajena a este suculento mercado y, ni mucho menos, la omnipresente Microsoft. Siguiendo los pasos de otras compañías pioneras en este particular sector, la compañía afincada en Redmond no quiere quedarse al margen en el reparto de este jugoso pastel. A este respecto, Microsoft ha desarrollado una plataforma específica para estos dispositivos que tiene la inequívoca denominación de Windows Mobile Software para Portable Media Centers y que, en líneas generales, viene a ser una especie de Windows Media Center Edition (WMCE) basado en la conocida plataforma operativa móvil Windows CE.
Aunque para algunos los reproductores multimedia portátiles constituyen una clase de producto de nueva hornada, lo cierto es que hay dispositivos que tienen ya cierta antigüedad en el mercado. Coincidiendo con la aparición de modelos de última generación y la entrada en el negocio de nuevos de fabricantes, se ha posibilitado una drástica caída de los precios que, a su vez, ha facilitado su irrupción comercial.
Basta con revisar las estadísticas para comprobar que el mercado de los reproductores multimedia portátiles está sufriendo actualmente una espectacular progresión. Por ejemplo, la consultora DisplaySearch estima que este negocio ofrecerá un índice de crecimiento del 200 por cien de aquí hasta 2009. No obstante, la proliferación de modelos económicos y la indiscriminada e ilícita utilización de gran parte de los contenidos digitales multimedia que circulan por la red, podrían hacer que dicha cifra se quedase pequeña.
En cualquier caso, hemos de tener en cuenta que los reproductores multimedia portátiles no pretenden competir en el mismo segmento de mercado que los actuales dispositivos MP3. Bien es cierto que tienen prestaciones comunes y, por tanto, habrá quienes opten por un reproductor multimedia portátil en lugar de un MP3. Sin embargo, la esencia de los dispositivos MP3 de última generación se centra en su diminuto tamaño y una explotación que apenas requiere atención por parte del usuario, características ante las cuales los reproductores multimedia portátiles, por constitución y funcionalidad, no pueden hacer frente.

Del MP3 al MPEG4
Como otras muchas tecnologías informáticas, la utilidad del formato MP3 no logró elevadas cotas de popularidad hasta que el ciudadano de a píe tuvo en su mano un dispositivo capaz de explotar óptimamente el gran potencial de la música digital comprimida. Pese al incuestionable éxito de ventas de los dispositivos reproductores MP3 producido en los últimos años, hemos de significar que la puesta en escena del primer modelo data, nada más y nada menos, del año 1997. Sin embargo, el tandem de Internet y Napster encumbraron a los altares de la gloria a este formato digital de audio comprimido.
Con la progresiva implantación de la banda ancha de acceso a Internet y las asequibles tarifas planas que empezaban ha ofrecer los ISP, era prácticamente imposible resistir la tentación de no intercambiar ficheros de música. Así, y en poco más de un mes de intensa dedicación y ordenada metodología, nuestra fonoteca particular podía rivalizar en variedad y títulos con el más afamado de los “pichadiscos”. Empezaba por aquel entonces la época dorada de las grabadoras de CD, mientras que las discográficas todavía no eran muy conscientes de la hecatombe comercial que estaba aún por llegar.
Han tenido que pasar algunos años, para que cualquier particular pueda permitirse este capricho. A día de hoy, no sólo han experimentado una considerable reducción en sus precios de venta, sino que también han aumentado notablemente su capacidad de almacenamiento y mejorado su diseño exterior. La oferta actual es simplemente, abrumadora, con un sinfín de soluciones capaces de satisfacer las demandas más exigentes y singulares.
Alcanzada la cota de máxima de evolución en el terreno de los dispositivos MP3 y mientras Internet sigue siendo una fuente inagotable de contenidos digitales gratuitos, llega el turno de dar un nuevo salto cualitativo para que el emergente y variado mundo del ocio multimedia también pueda ser reproducido en cualquier momento y lugar, así como poder trasladarlo cómodamente allá donde vayamos. Ahora, el protagonista indiscutible es el vídeo digital en sus diferentes versiones comprimidas, entre los cuales sobresalen los formatos MPEG-4, DivX y XviD. Consecuentemente, los dispositivos MP3 han tenido que transformarse para dar adecuada cabida y soporte a las nuevas capacidades. De este modo, el reproductor MP3 adopta la nueva y más genérica denominación de reproductor multimedia portátil y, por tanto, a la posibilidad de reproducir música digital comprimida se añade, básicamente, la visualización de fotografías y vídeos bajo diferentes formatos digitales y todos ellos con distintos niveles de compresión.

Reproductor multimedia portátil, máxima versatilidad
A grandes rasgos y por lo general, un reproductor multimedia portátil (Portable Media Player, PMP), además de permitir escuchar música en diferentes formatos digitales (ACC/ATRAC/MP3/WMA), presenta un tamaño y formato no mucho más grandes que un típico MP3 de alta capacidad (los modelos equipados con unidades de disco duro), pero también son capaces de visualizar películas y fotografías digitales previamente archivadas en formatos digitales comprimidos, así como escuchar emisoras de radio FM. No contentos con todas estas interesantes y l&#

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