| Artículos | 01 MAR 2000

Redes Inalámbricas

Tags: Histórico
Conectividad y funcionalidad, sin ataduras
Ramón A. Fernández.
Depender de un cable para mantener la conexión con otros dispositivos puede suponer una seria restricción cuando se precisa movilidad y flexibilidad en las conexiones. Dentro del enorme panorama de las comunicaciones inalámbricas y la informática móvil, las redes locales inalámbricas van ganando adeptos como una tecnología madura y robusta que permite resolver varias de las restricciones derivadas de la utilización de medios físicos en las redes locales convencionales. El presente artículo introduce algunos de los conceptos relacionados con las redes locales inalámbricas, desde sus fundamentos y áreas de aplicación, hasta las tecnologías más populares y los mecanismos de control más utilizados por los fabricantes de dispositivos para este tipo de redes.

La sociedad actual se caracteriza por un dinamismo sin precedentes en la historia contemporánea. La desproporcionada prosperidad del mundo capitalista conlleva una frenética actividad de negocio en todos los sectores. Dos de los pilares en los que se apoya la evolución de esta sociedad en la que vivimos son las comunicaciones y la informática. El elevado grado de desarrollo en ambas materias ha hecho posible, entre otros muchos logros, la construcción de una red a nivel mundial con millones de usuarios en la cual es posible compartir toda clase de información y servicios. Esta red no es otra que Internet, de la cual no hace falta añadir la importancia que su aparición ha supuesto en todos los sectores de nuestra sociedad, y en especial, en el mundo de los negocios.
Descendiendo a unos niveles más modestos, muchas de las empresas de nueva creación basan su negocio en potentes herramientas informáticas que para una mayor productividad están interconectadas formando redes de muy diverso tamaño y fisonomía.
A pesar de que el rendimiento y productividad de las modernas redes de área local (LAN) es razonablemente aceptable, la alta movilidad y disponibilidad de las nuevas formas de negocio precisan nuevos sistemas que mejoren los actuales métodos de conexión.
Para muchos profesionales, la telefonía móvil ha supuesto una valiosa ayuda a sus necesidades de conectividad y movilidad. Igualmente, la informática portátil permite extender la funcionalidad de los ordenadores allá donde vayamos. La unión de ambas herramientas ha hecho posible el intercambio de pequeñas cantidades de información o, incluso, el uso de Internet, sin la necesidad tener que usar las tradicionales líneas telefónicas.
Pero lejos de estas capacidades de alta movilidad, mejor o peor resueltas mediante las diversas soluciones basadas en las tecnologías de la telefonía móvil y la informática portátil, ciertas empresas modernas, PYMES en su mayoría, por su singular concepción y entorno de trabajo, precisan comunicar sus diferentes dispositivos sin las limitaciones que acarrea el uso del cable. Como es lógico pensar, existen desde hace tiempo ciertas tecnologías que tratan de satisfacer las necesidades de conectividad de este tipo de empresas, pero no han tenido el éxito esperado por diferentes motivos, ya sea por los elevados condicionantes a la hora de efectuar la transmisión libre de errores o la fragilidad de enlace debido a los agentes meteorológicos.
Centrándonos en las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, éstas demandan soluciones eficaces y fiables, sin delicados ajustes ni excesivos condicionantes para una trasmisión exenta de problemas.
Aún con todas las mejoras introducidas en el campo de las comunicaciones inalámbricas durante los últimos años, no resulta nada sencillo sustituir la efectividad y fiabilidad del cable. Las variadas necesidades y particulares estructuras de las empresas obligan a la instalación de complejos entramados de cables y dispositivos de red en el interior de los edificios. En ocasiones, la unión física de dos o más segmentos de red mediante cable no puede realizarse debido a numerosos motivos. Este serio impedimento condiciona enormemente el posterior crecimiento de una empresa o imposibilita la implantación de la solución más eficaz para sus intereses.

La necesidad de las comunicaciones inalámbricas
En general, los motivos que impiden o desaconsejan la utilización del cable para la unión de segmentos o dispositivos de red pueden dividirse en dos grupos bien diferenciados. Por un lado, tenemos aquellas situaciones en las cuales, debido a los accidentes naturales o a las normativas municipales que rigen el tendido de cables, no es posible el tendido del cables para completar la infraestructura de enlace físico de nuestra red.
Por otro lado, la complejidad de las actuales organizaciones y las crecientes necesidades en cuanto a disponibilidad y movilidad de sus trabajadores, demandan soluciones más acordes con el nuevo estilo de los negocios.
En el primer caso, indudablemente se hace del todo necesario la búsqueda de tecnologías alternativas que posibiliten el enlace que, según el tráfico de información y la distancia, requerirán un sistema u otro.
Por el contrario, en el segundo caso, y a medida que crecen las capacidades de los medios informáticos, se precisa la creación de entornos de trabajo en grupo para dar cabida a la creciente demanda de servicios. Según los objetivos a cumplir y la rapidez en su puesta en marcha, éstos podrán tener una infraestructura más o menos duradera, como en caso de tener que dar soporte a convenciones, estar ocupando sedes provisionales o sufrir con relativa frecuencia profundos cambios en la organización de la red.
Para entender mejor la necesidad de este tipo de redes, plantearemos un problema común a cualquier empresa provista de una infraestructura informática de cierto calibre. No es extraño que nuestra hipotética empresa disponga de una oficina arrendada y sus correspondientes puestos de trabajo, acomodados según la estructura inicial del tendido de cable. Debido a la buena marcha del negocio nos vemos en la necesidad de ampliar el número de empleados y consecuentemente el número de estaciones de trabajo. Para ello, será necesario realizar una ampliación de la red. Entre los muchos inconvenientes que surgen durante el tendido del cable, seguramente el menor de todos será el que tengan que soportar nuestros trabajadores ante la incomodidad de los trabajos de reacondicionamiento del entorno.
Y si después de todo este esfuerzo nuestros directivos deciden cambiar la sede a otro edificio por sus mejores condiciones económicas o situación estratégica, toda la inversión realizada en la adecuación de la infraestructura se perderá.
Pues bien, la adopción de una red inalámbrica puede evitar estos inconvenientes y algunos más, con el atractivo adicional de tener una conexión inmediata y móvil.
Este argumento es más habitual de lo que pueda parecer a primera vista, siendo fruto de pormenorizados estudios. Según los informes realizados por compañías especializadas, un nodo de red, por norma general, se reubica por lo menos una vez cada dos años, sin considerar la gran cantidad de nodos que se agregan durante ese período. Esta reestructuración lleva consigo un considerable gasto que puede dividirse en un 40 por ciento de mano de obra, un 30 por ciento de cableado y conectores, y el otro 30 por ciento restante en pérdida de la productividad debido al tiempo en que estará inactivo el sistema.
Por si este desalentador panorama no fuera

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información