| Artículos | 01 NOV 2002

Realismo impreso a muchos puntos por pulgada

Tags: Histórico
Arantxa Herranz.
Para los más puristas no hay nada que pueda igualar a la fotografía tradicional. Pero lo cierto es que las tecnologías avanzan a pasos agigantados y a veces resulta imperceptible, incluso observando detenidamente, la diferencia entre una fotografía revelada del modo tradicional y otra impresa. Por eso, hemos querido conocer qué negocio supone a día de hoy y cuáles son las perspectivas para el futuro en el canal de informática la venta de impresoras de calidad fotográfica.

Por sus prestaciones y por las posibilidades que brindan, lo cierto es que las impresoras de calidad fotográfica son aptas tanto para usuarios profesionales como domésticos. Sin embargo, y aunque la mayoría de los mayoristas consultados por esta redacción aseguran que son los domésticos quienes más demandan este tipo de periféricos, también están aquellos que creen que son los profesionales.
Así, Carlos Miquel, director de marketing de Actebis, entiende que las impresoras de calidad fotográfica “están pensadas para usuarios domésticos que hacen un uso intensivo de imagen digital, así como para los profesionales del mundo de la fotografía y de la publicidad”, mientras que desde Aryan, Juan Carlos Cañero, responsable de producto de impresión e imagen, asegura que estos periféricos “son utilizados por usuarios domésticos, siendo un buen ejemplo los estudiantes aficionados al diseño y al retoque fotográfico o simplemente interesados en fotografía que quieren trabajar sin la dependencia de un laboratorio fotográfico gracias al uso de cámaras digitales. En cuanto al entorno profesional, destacaría arquitectos, delineantes y publicistas. Para este último grupo de usuarios, las impresoras fotográficas ofrecen características como la impresión en alta resolución (2.400 x 1.200 ppp.), el uso de 6 cartuchos de tinta independientes y la variedad de formatos de impresión hasta A3”.
Sin embargo, el director general de CompuMarket, Alberto Cabuli, considera que a día de hoy “son más los usuarios profesionales los destinatarios de las impresoras de calidad fotográfica, aunque se espera que en un plazo de dos o tres años los usuarios domésticos sobrepasen a los profesionales”. Amalia Marín, responsable de producto en Diode, mientras, asegura que “en realidad, quien más utiliza estas impresoras es el usuario doméstico, ya que cada vez está tendiendo más el usuario a manipular sus fotos e imprimir sólo las que más le gusten”.
Por su parte, Fernando Pérez, jefe de la división de impresoras en Ingram Micro, asegura que los datos que les facilitan los fabricantes “indican que este tipo de productos está introducido en un tanto por ciento mayor en el usuario doméstico que en el profesional, sobre todo porque se le ha facilitado mucho el acceso a éste con precios muy competitivos vestidos con una percepción de gran calidad en la impresión final y con enormes prestaciones en cuanto a la velocidad de los trabajos”.
Por su parte, Jon Mendía, jefe de producto de dispositivos ópticos y soluciones de almacenamiento en UMD, señala que aunque hablemos de “un producto que en un principio estaba dirigido al mercado profesional, el desarrollo tecnológico unido a un abaratamiento en los costes ha permitido posicionar este tipo de impresoras entre los dispositivos adquiridos para cubrir las necesidades de la informática del hogar y ha tenido especial relevancia su complementariedad con la fotografía digital”.

De la mano (o no) de las impresoras fotográficas
Dado que muchos de nuestros interlocutores consideran que los usuarios domésticos cada vez conocen más y mejor los entresijos de la imagen digital y les gusta experimentar con estos nuevos formatos y soportes, hemos querido conocer si la venta de las impresoras está relacionada con la de cámaras fotográficas (o viceversa). Nuevamente, hay opiniones para todos los gustos, pero la sensación que queda después de oír sus comentarios es que, al menos en parte, la venta de una sí puede inducir a la venta de la otra.
Así se manifiesta Jon Mendía, quien no duda en aseverar que “por supuesto, las ventas de impresoras de calidad fotográfica están íntimamente ligadas a las ventas de cámaras digitales y ambos productos experimentan desarrollos tecnológicos paralelos”. Este mismo responsable argumenta que la evolución digital “ha relegado a un segundo plano los carretes y el revelado para dar paso a las cámaras digitales que permiten ver al momento y a través de un PC las fotos realizadas”.
De esta forma, Amalia Marín expresa que, aunque “en un principio no tienen relación, ahora cada vez más se están vinculando estos dos productos. Dado que el mercado digital ha crecido en un 35 por ciento, los usuarios cada vez optan más por comprar ellos la impresora, para tener sus fotografías en el momento y con una calidad óptima”. Igualmente, Carlos Miquel explica que las “aplicaciones y opciones que muchas de ellas incluyen nos indican que, en muchas ocasiones, la venta de estas impresoras está directamente relacionada con la venta de cámaras digitales. De todas formas, no sólo creemos en esta relación directa con las cámaras digitales, también los escáneres de gama media-alta acostumbran a acompañar a estas impresoras en nuestras ventas”. Algo que también viene a constatar el responsable de Aryan. “La experiencia nos demuestra que así es”, señalaba, “puesto que se refleja no sólo cuando hablamos del volumen de ventas en equipos de la gama de consumo, sino también por ejemplo en profesionales que se dedican a la auditoria de inmuebles. En cuanto al desarrollo tecnológico, creo que está más adelantado en la tecnología de las cámaras digitales, puesto que su público usuario es mayor y garantiza la inversión en desarrollo”.
Quien no considera que exista una relación causa efecto es Alberto Cabuli, puesto que considera que la venta de cámaras digitales “es ya mayor en el ámbito doméstico que en el profesional, entendiendo por profesional aquel usuario que vive de esto, de la fotografía. Por eso, no creo que la venta de las impresoras esté relacionada con las de cámaras de fotografía digital” ya que, como aclaró anteriormente, Cabuli entiende que las impresoras de calidad fotográfica están orientadas a profesionales. Pero quien también se muestra dubitativo es Fernando Pérez, quien considera que la venta de unos equipos pueden estar relacionados con los otros, “pero no para un trabajo de volumen aunque ésa es la idea original de todos los fabricantes de este tipo de producto, aunque el resultado final todavía no lo indica así. Prácticamente todas las exposiciones realizadas con este tipo de cámaras acaban siendo almacenadas en discos duros y todavía no existe una cultura de impresión de estas fotografías a nivel doméstico. El trabajo de todos los fabricantes se centra en dar soluciones personalizadas para acabar teniendo un laboratorio de fotografía personal en casa, pero al usuario creo que le falta madurar y entender las verdaderas oportunidades de esas soluciones”.

A favor y en contra
Pero, ¿qué aspectos son los que se convierten en las principales ventajas de estos periféricos y cuáles sus

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