| Artículos | 15 ABR 2006

Proteger para crecer

Tags: Histórico
Almacenamiento externo para la PYME
Ramón A. Fernández.
Las catástrofes en los sistemas informáticos se pueden producir por muy diferentes motivos y en cualquier momento, que suele ser siempre el más inoportuno. Desde desastres naturales que pueden quemar o inundar nuestras oficinas, hasta las pequeñas inconveniencias que pueden derivarse de las caídas en alguno de los servidores o de las conexiones de red e Internet, el hecho es que sus datos están en constante peligro, y lo que es peor, no es posible prever dónde y cuándo se producirá el próximo fallo.

A pesar del ingente esfuerzo de muchas organizaciones, nadie puede evitar los continuos desastres que amenazan la propia integridad y supervivencia de los recursos informáticos de una compañía. Las necesidades de implantación de los sistemas de copia de seguridad (backup) y la utilización de dispositivos de almacenamiento alternativos son bien conocidas, pero su efectiva puesta en práctica real no es una característica de la que puedan presumir muchas de las PYMES españolas. Imprudente y temeraria conducta que no tiene ninguna justificación válida, ahora que el mercado dispone de cuantiosas y variadas soluciones a la medida exacta de todo tipo de organizaciones y niveles de exigencias.
Cuando un desastre aparece en nuestro sistema impidiendo el acceso a nuestra valiosa información digital, la presencia de una solución de almacenamiento para la realización de copias de seguridad posibilita, entre otras muchas consideraciones, la recuperación del principal activo de las empresas, sus datos.

Copias de seguridad, una cuestión de principios
Independientemente del entorno de aplicación, la única forma de garantizar que la información contenida en un sistema informático quede asegurada frente a cualquier contingencia es mediante la realización de la correspondiente y, a veces elemental, copia de seguridad. Es decir, si por algún inesperado motivo, parte o la totalidad de los datos almacenados en el disco duro de un ordenador resultan inaccesibles por un grave fallo en el sistema de archivos o simplemente son victimas de un ataque, en cualquiera de sus modalidades, que provoque su total eliminación, no queda más remedio que encomendarse a la divina providencia y confiar ciegamente en que alguien haya tenido la suficiente profesionalidad de haber realizado una copia de los principales archivos del sistema y de todos aquellos que contienen información vital para nuestro negocio en otro soporte digital diferente al propio disco duro.
Desgraciadamente, y por norma general, esta feliz idea, tan sencilla de llevar a cabo en multitud de ocasiones, no se pone en práctica simplemente por confiar “ciegamente” en que nuestro fiel sistema informático nunca nos dejará en la estacada y, que la pérdida de tiempo y recursos que supone su implantación y ejecución pueden emplearse de un modo más práctico en otras tareas de mayor productividad.
Ante esta típica situación, las posibles aplicaciones o utilidad de las unidades de copia de seguridad son prácticamente innumerables, tantas como sea capaz de encontrar la imaginación del usuario, pero básicamente su propio nombre indica cuál es su misión principal dentro de cualquier sistema informático.
Por otro lado, el dealer tiene un papel decisivo en este particular campo. A su tradicional función de asesoramiento al cliente en la elección de la solución que mejor se amolde a las necesidades de uno u otro negocio, se une una tarea de mentalización y formación de sus clientes para la adopción de este tipo de soluciones. Como es natural, el cliente siempre será reticente, a más no poder, a la hora de adoptar una solución que no aporte ningún entero en aras de aumentar la productividad del negocio. Y la verdad es que muchas veces resulta misión imposible hacer ver a determinados clientes la importancia que para su negocio representa la implantación de soluciones que prevengan el desastre que supone la pérdida de la información contenida en su sistema informático. Sin embargo, la cruda realidad no se cansa de demostrar, día tras día, que aquellas empresas y profesionales que mantienen a buen recaudo sus datos digitales consiguen sobrevivir a las exigencias del mercado y de sus clientes. En cambio, aquellas otras que no cuentan con tales medidas preventivas, tarde o temprano acaban por sucumbir a la voracidad que imponen las formas y maneras digitales de los nuevos negocios.

Almacenamiento, el indispensable actor secundario
Frente a las espectaculares prestaciones de buena parte de los actuales componentes y periféricos informáticos, los sistemas encargados de albergar y cobijar la preciada información digital no suelen acaparar la atención del común de los mortales. Sin embargo, la funcionalidad, eficacia y fiabilidad de los distintos dispositivos y sistemas empleados en las cotidianas tareas de almacenamiento resulta, cuando menos, vital e imprescindible para la buena marcha de cualquier empresa o propósito. Por estos obvios motivos, el sector del almacenamiento, siempre relegado a un segundo plano, no ha cesado en estos últimos años de afianzar su creciente protagonismo en el seno de las nuevas tecnologías.
Queramos o no, el almacenamiento de los datos digitales es una cuestión que afecta a todos los que de una manera u otra trabajamos con las versátiles y productivas herramientas informáticas. Sin embargo, el valor que tiene la información no afecta a todos por igual. Por todo ello, cuando en el amplio mundo de la informática se aborda un tema tan extenso y complejo como es el relativo al almacenamiento de los datos digitales, hay que intentar delimitar con precisión el ámbito o sector hacia el cual nos queremos dirigir para poder entrar con cierta profundidad en los pormenores, tanto tecnológicos como de mercado, relativos al mismo.
Ni que decir tiene que los datos que almacenan las empresas tienen un valor capital para su buena marcha. No es de extrañar, por tanto, que en estos sectores se tengan que dedicar grandes esfuerzos e inversiones para lograr que la información que manejan esté disponible en todo momento y lugar y, al mismo tiempo, garantizar que ningún percance pueda destruirla o volverla inaccesible. En cambio, la prioridad de esta obligación desciende progresivamente enteros según vamos abandonamos los sectores más productivos y nos adentramos en el segmento doméstico. A pesar de ello, la necesidad de salvaguardar los datos digitales, tanto de las PYMES como los de los profesionales, como también los de muchos usuarios domésticos, resulta del todo necesaria y conveniente. Desgraciadamente, todavía hay quienes osan desafiar a las leyes de la informática al considerar superflua la obligación de mantener a buen recaudo sus archivos digitales.

El almacenamiento, un inmenso mar de opciones
Naturalmente, en función de las peculiares necesidades de cada entorno se deberá utilizar una solución que proporcione el grado de fiabilidad y disponibilidad suficiente con arreglo a las particularidades de funcionamiento de un determinado negocio.
Para empezar, en los grandes entornos corporativos se apuesta por aquellas tecnologías (SAN, NAS e iSCSI) capaces de proporcionales la fiabilidad y capacidad necesaria para satisfacer la amplia y diversificada demanda del sector. Más concretamente, lo más habitual dentro de los entornos corporativos será apostar por la realización de las pertinentes copias de seguridad mediante el empleo de dispositivos basados

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