| Artículos | 01 DIC 2000

Procesador y componentes

Tags: Histórico
Ramón A. Fernández.
Independientemente de la marca del procesador elegido y empleado para la confección de un ordenador personal de última generación y con las máximas prestaciones, se deben tener en cuenta otros muchos factores para poder sacar el máximo partido a cualquiera de los actuales motores informáticos. Es decir, el procesador, como ya sabemos, es un componente vital e imprescindible en un ordenador, pero no lo es todo.
Así, dependiendo del tipo y cantidad de memoria RAM, así como, de la tarjeta gráfica y de los demás componentes utilizados, estos sistemas alcanzarán un mayor o menor rendimiento general. Tanto es así que, dependiendo de los complementos adicionales que conforman los subsistemas más importantes de un ordenador, se puede tener un equipo que verdaderamente sea considerado como una máquina de máximas prestaciones o simplemente como un ordenador con un procesador caro pero poco más.

Idílicamente, si se pudiera tener todo aquello que se desea, el usuario trataría de escoger un equipo con las prestaciones y componentes más avanzados, a fin de prolongar al máximo su período de vida efectivo. Obviamente, un ordenador a la última con todo tipo de lujos y detalles, no está ni mucho menos al alcance de los usuarios domésticos. La diferencia entre un sistema medianamente aceptable y otro equipo compensado adecuadamente con las ultimas novedades del mercado, estará, además de en unas mayores prestaciones, en un significativo mayor precio que, perfectamente, puede duplicar o triplicar el valor inicial del equipo base.
Ante dicha situación, el usuario estará fuertemente condicionado a la hora de elegir el resto de componentes que acompañarán a su flamante procesador perteneciente a la última hornada. Así que, quitando un poco de aquí y otro poco de allá, un cliente intentará ajustarse a un presupuesto que no puede estirar más, por mucho que quiera. Es decir, por poner un par de ejemplos, tendrá que renunciar a ese segundo módulo de memoria que aumentaría significativamente el rendimiento general del equipo u optar por un disco duro de lo más corriente con la mejor relación capacidad de almacenamiento/precio circunstancia que hará más largas las esperas en los procesos de lectura y grabación de datos.
Finalmente, ese ordenador con el que sueñan muchos usuarios y clientes, debido a los pertinentes ajustes y sucesivos recortes presupuestarios, sufrirá una obligada metamorfosis, para convertirse en un ordenador perteneciente al mundo real.
No obstante, este obligado ajuste en la configuración y en los componentes del equipo no tiene que ser siempre una media totalmente represora, que corte de raíz los deseos e ilusiones de los futuros usuarios. Si se estudia detenidamente, puede ser una baza fundamental para adquirir un buen ordenador que se adapte en gran parte a las necesidades de una amplia mayoría de nuestros clientes, manteniéndose dentro de unos costes de fabricación medianamente aceptables.
Lo más importante es tener una idea clara de qué tipo de trabajos se va requerir al nuevo equipo en cuestión. Con sólo conocer los aspectos más relevantes para cada una de las necesidades y los que pueden pasar a un segundo plano, se podrá ajustar de forma razonable el presupuesto en función de los componentes que se quieran añadir a dicho ordenador. Además, también nos permitirá prescindir de aquellos elementos que no son realmente necesarios, para centrarnos únicamente en aquellos que resulten fundamentales en el desempeño de las funciones para las que se pretende emplear el ordenador.
Por último, siempre queda la paradoja de la teoría de la relatividad aplicada a la informática. En otras palabras, para bien o para mal, según el lado desde el que se miren las cosas, a la velocidad a la cual se desarrollan los nuevos avances dentro de este alocado mundo de la informática, un ordenador recién sacado del horno y dotado de los últimos avances en la materia, pasará en unos pocos meses a ser considerado como un equipo más del montón, lejos de las prestaciones que puedan dar los ordenadores más vanguardistas.
Pero la intención de este apartado no es la de explicar qué componentes y accesorios son los más adecuados en una determinada configuración, y si dicha configuración se ajusta perfectamente a las necesidades de un tipo de usuarios o si cubre convenientemente una serie de tareas en concreto. En esta ocasión, y dado que el tema central de este artículo versa sobre los procesadores más potentes dentro del mercado del ordenador personal, estimamos que cualquier ordenador equipado con uno de estos procesadores se dedicará a la realización de unas tareas más específicas y profesionales, a no ser que se pretenda tirar el dinero presumiendo de ordenador el cuál sólo se utilizará para salir a navegar por la red o escribir un par de felicitaciones de Navidad. Por todo ello, nos ha parecido mucho más conveniente hablar de una serie de componentes en concreto, que pueden formar parte de ese ordenador ideal, y que tras su paso por el laboratorio de Dealer World, sus prestaciones y capacidades permiten sacar el máximo partido a ese procesador de última generación. De este modo, la comunión de un potente procesador, una generosa cantidad de memoria y varios de estos elementos, permiten confeccionar un ordenador compensado en buena parte de sus facetas y capaz de realizar con extrema diligencia y soltura las tareas más complejas que se le encomienden.
Eso sí, si se quieren incorporar todas estas perlas, del precio mejor ni hablar. Dejamos en manos del distribuidor la realización de la oportuna y necesaria selección de aquellos componentes que le permitan, en primera instancia, ajustarse a un presupuesto razonable y, en segundo lugar, confeccionar un equipo que aporte el rendimiento y cualidades necesarias para el desempeño de las tareas que se le quieren encomendar.

Cuestión de imagen
Uno de los periféricos más demandados actualmente por el mercado de consumo son las tarjetas gráficas con aceleración 3D por hardware. Dentro del mundo del entretenimiento, cada vez son más los juegos que exigen como requisito imprescindible para poder funcionar que el ordenador cuente con una de estas tarjetas.
La rápida aparición de nuevos juegos con requisitos cada vez mayores, provoca que la industria inunde el mercado con nuevas aceleradoras cada pocos meses, con funciones que cada vez tienen nombres más complicados.
Estos juegos utilizan gráficos cada vez más complejos y, en la mayoría de los casos, imposibles de realizar en tiempo real con el propio procesador del ordenador. Ni siquiera los actuales procesadores de última generación son capaces de generar gráficos 3D igual de rápido que la aceleradora 3D más potente. Además, la tarjeta gráfica cuenta con otra ventaja, únicamente se dedica a generar gráficos 3D, mientras que el procesador tiene que dedicarse a muchas otras tareas.

Pon un SCSI, en tu vida
Este veterano estándar es considerado, sin lugar a dudas, como la solución profesional en conectividad. Gracias a sus buenas prestaciones y mayores posibilidades es empleado masivamente en aquellos periféricos tanto internos como externos, con el fin de obtener el máximo rendimiento y una adecuada flexibilidad de conexión entre los distintos dispositivos.
Dejando a un lado la ultimísima norma SCSI 320, las capacida
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