| Artículos | 01 NOV 2001

Placas base

Tags: Histórico
La columna vertebral del sistema
Angel Fernández.
La fuerte competencia creada en torno a la fabricación de los componentes básicos de los equipos informáticos y las estrategias de marketing con las que, cada día en mayor medida, los distintos fabricantes nos presentan sus últimas creaciones, comienzan a despertar entre el gran público un inusitado interés por las interioridades de su ordenador.

Cada vez son más los usuarios que han comprendido la relativa importancia de la velocidad del procesador, factor que durante mucho tiempo ha sido prácticamente el único que se tenía en cuenta a la hora de adquirir un equipo informático, y en la actualidad empiezan a mostrarse más interesados por las más esenciales características de la placa base, otorgando a este componente la importancia que realmente merece. Ante este renovado protagonismo, en el presente artículo intentaremos mostrar, en todo su esplendor, el elemento sin duda más importante de cuantos integran cualquier ordenador.

En las entrañas del PC
Se trata de un soporte plano y de forma rectangular compuesto por un material no conductor y resistente al calor que contiene los circuitos electrónicos necesarios mediante los que comunicar entre sí los distintos dispositivos que componen la base operativa del PC y que se encuentran conectados a la placa base. Para posibilitar la integración de estos componentes, la placa base dispone también de distintos conectores con diversas formas y proporciones, de acuerdo al tipo de componente que en ellos deba instalarse.
Como elementos propios de la placa base y que, por consiguiente, se encuentran integrados en la misma, se encuentran el chipset, y el chip BIOS (Basical Input-Output System, o Sistema Básico de Entrada/Salida), además de los chips necesarios en caso de integrar algún componente extra, como tarjeta de vídeo o sonido.
Otro elemento importante de una placa base son los puertos de comunicación que podemos ver en la parte trasera del ordenador en forma de una serie de distintos conectores externos, en los que podremos conectar el teclado y el ratón del equipo y que permiten, además, el trasvase de información con los distintos periféricos que queramos incluir en el equipo.
Por último, y para posibilitar la alimentación del sistema, la placa base integra un conector eléctrico mediante el que obtiene la energía necesaria para su funcionamiento desde la fuente de alimentación del ordenador, además de una pila mediante la que conserva la configuración del sistema entre distintas sesiones de trabajo en una memoria especial denominada CMOS (Complementary Metal Oxide Semiconductor), aunque esta denominación define más bien la tecnología empleada en la fabricación del chip que la función que éste realiza sobre la placa base.

Elementos básicos y su función
De entre todos los componentes mencionados, el elemento más importante en una placa base es el chipset, conjunto de chips encargados del control del sistema. Dejando al margen algunas tecnologías menos extendidas, esta función la realizan generalmente dos chips denominados Northbridge (Puente norte) y Southbridge (Puente sur). Cada uno de estos chips se encarga de distintas tareas, siendo el primero el encargado de controlar aspectos relacionados con el procesador, la memoria principal y el puerto de gráficos AGP (Acelerated Graphics Port), mientras que el segundo es el responsable del control de la comunicación con los distintos dispositivos, incluyendo las unidades de almacenamiento, las tarjetas de expansión y los puertos para los dispositivos externos. Por este motivo, el rendimiento de una placa base está totalmente supeditado a las capacidades de ambos chips, que determinarán en todo momento la velocidad de funcionamiento de todos los componentes del equipo, además de establecer la capacidad en la gestión de las distintas tecnologías integradas en dichos componentes que podrán ser soportadas por el sistema.
Por otro lado, para llevar a cabo el transvase de la información entre los distintos componentes del sistema y los dispositivos de salida es necesaria una vía de comunicación interna por la que los datos puedan transitar libremente. Esta vía de comunicación es el denominado bus del sistema, compuesto por una serie de conductos y un conmutador especial de control que regula el tránsito de la información desde y hacia los distintos dispositivos. Por lo tanto, la cantidad de información que puede ser enviada a cada uno de los dispositivos estará determinada por el número de conductos que discurran paralelamente entre el bus y el dispositivo en cuestión, además de la velocidad a la que pueda enviarse cada fragmento de información.

Iniciando el sistema
Entre los elementos básicos de un sistema informático y formando parte de la placa base se encuentran incluidos otros dos chips, ya mencionados en el presente artículo, y que son los responsables del arranque del sistema. Evidentemente, para que el sistema operativo pueda hacerse cargo del control del equipo, debe ser copiado anteriormente en la memoria principal, generalmente desde el disco duro. Esta tarea es realizada por el chip BIOS, el cual contiene un programa que se ejecuta automáticamente cada vez que encendemos el ordenador.
A diferencia del sistema operativo y de otros programas que se ejecutan desde la memoria RAM y que se pierden al apagar el equipo, el chip BIOS puede conservar este programa aún cuando se desconecte el equipo. De este modo, la rutina de arranque se ejecutará la próxima vez que iniciemos el ordenador, permitiendo el normal funcionamiento de todo el sistema. El chip BIOS se instala sobre un zócalo integrado en la placa base para tal efecto, por medio de una serie de patillas dispuestas en su parte inferior, mediante las que se encaja firmemente en dicho zócalo. En las placas base antiguas este chip era del tipo ROM (Read Only Memory o memoria de sólo lectura), por lo que la única forma de actualizar el programa BIOS consistía en extraer el chip y cambiarlo por uno nuevo.
En cambio, los programas contenidos en las memorias Flash-BIOS integradas en las placas actuales pueden actualizarse fácilmente mediante aplicaciones que los fabricantes de las placas incluyen normalmente en sus páginas Web, permitiendo a estos dispositivos encontrarse siempre en disposición de prestar el adecuado soporte a las últimas tecnologías.
El segundo de estos chips, el CMOS, es el encargado de almacenar la información en la que se describe la configuración del equipo. Aunque esta memoria es del tipo RAM (Random Access Memory o memoria de acceso aleatorio), la información que contiene, y que normalmente se perdería al apagar el equipo, es mantenida mediante la utilización de una pila. Esta pila suele ser del tipo botón y fácilmente sustituible, aunque la tecnología especial de semiconductores empleada en la fabricación del chip CMOS se caracteriza por un consumo eléctrico muy reducido, lo que permite una larga duración de dicha pila. Además, la información almacenada en la memoria CMOS puede ser actualizada mediante una rutina del programa BIOS, el conocido Setup, al que en la mayoría de los ordenadores se accede pulsando la tecla “Supr” durante la fase de inicio del equipo. Dicha información advertirá de la configuración del equipo al programa BIOS antes de que éste cargue y entregue definitivamente el control al sistema operativo.
En la actualidad, la mayoría de los programas BIOS nos permiten l
Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios