| Artículos | 15 ABR 2001

Ordenadores de bolsillo

Tags: Histórico
Angel Fernández.
A medio camino entre los ordenadores portátiles y los PDA, los ordenadores de bolsillo, también llamados Handheld PC, se han ganado merecidamente un puesto entre las preferencias de un gran número de profesionales que, cada vez más, disfrutan de las ventajas que, continuamente mejoradas, ofrecen este tipo de dispositivos.

El imparable avance que progresivamente se produce en todas las áreas tecnológicas, y muy especialmente en todo lo referido a la informática, ha recalado con fuerza en estos pequeños dispositivos, debido a la gran variedad de situaciones en las que es posible su utilización gracias a su completa movilidad y en las que su concurso puede ser utilizado para conseguir una notable productividad. De este modo, las posibilidades de estos microordenadores han sido enormemente ampliadas en los últimos años, siendo posible hoy en día obtener unas grandes prestaciones, perfectamente integradas en un reducido volumen.

Pequeños espacios, grandes posibilidades
Desde las pantallas táctiles que proporcionan un cómodo soporte para la navegación mediante un pequeño dispositivo apuntador con forma de lápiz que realiza perfectamente su función en detrimento del clásico y voluminoso ratón, hasta innovadoras baterías recargables que proporcionan una gran autonomía, pasando por los últimos estándares en interfaces de comunicación para asegurar el más apropiado nexo de unión entre el HPC y cualquier otro dispositivo o sistema de red, todo ha sido específicamente diseñado para conseguir la máxima funcionalidad desde cualquier lugar en el que el usuario lo precise.
Del mismo modo, la evolución del software, que ha sido específicamente desarrollado para este tipo de dispositivos, ha seguido una trayectoria paralela a la del hardware, siendo habitual la inclusión de programas que reúnen las funciones principales que se pueden encontrar en las aplicaciones de los PC de sobremesa, aunque enfocados siempre a este entorno tan particular al que están destinados. Resulta también habitual que estos programas cuenten con total compatibilidad con el software en los equipos de sobremesa, de modo que, en la práctica totalidad de los modelos ofertados en la actualidad, resulta posible intercambiar información de manera sencilla entre distintos programas de distintos equipos mediante algún programa de comunicación suministrado con el propio HPC.
Asimismo, y debido a la limitada cantidad de memoria de base con la que normalmente cuentan estos dispositivos, estas aplicaciones están diseñadas para obtener la máxima funcionalidad con una mínima necesidad de recursos. Acostumbrados, como estamos, a ver con cierto grado de preocupación que la instalación de cualquier aplicación en nuestro ordenador de sobremesa reduce drásticamente el espacio libre en nuestro disco duro, resulta sorprendente la calidad y funcionalidad que estos programas atesoran en sólo unos cuantos kilobytes.

Distintos entornos, distintas necesidades
La gran baza de estos dispositivos se asienta en la capacidad de ofrecer al usuario unas prestaciones elevadas, una amplia gama de aplicaciones que cubren las necesidades más comunes, como hoja de cálculo, procesador de texto, base de datos o navegador de Internet, y aportar, además, una sencilla conectividad y sincronización con el ordenador de sobremesa, para poder compartir fácilmente información entre ambos, convirtiéndolos en una eficaz herramienta de trabajo que, además, se puede transportar fácilmente para disponer inmediatamente de la información que el usuario pueda necesitar en cualquier lugar en que se encuentre.
Evidentemente, a causa del precio de estos dispositivos, escapan normalmente de las posibilidades de entornos domésticos que busquen en ellos un motivo para el entretenimiento y será necesario para ellos acudir a productos más específicos que se ajusten a sus particulares necesidades. Por el contrario, los HPC se muestran claramente destinados a aportar sus amplios recursos en ámbitos profesionales y más especializados, en los que sus elevadas prestaciones y la completa gama de soluciones que logran aportar pueden ser debidamente aprovechadas. Buena muestra de los argumentos expuestos anteriormente son los equipos que a continuación se analizan.


HP Jornada 720
Indudablemente, el Jornada 720 de Hewlett Packard se encuadra entre los equipos de bolsillo de gama alta, ya que incorpora los últimos avances tecnológicos existentes para este tipo de dispositivos. En este sentido, cuenta con un procesador StrongARM SA1110 de 32 bits con una velocidad de proceso de 206 MHz, 32 MB de memoria RAM y una pantalla LCD táctil de 6,5 pulgadas con una resolución de 640 x 240 puntos y una profundidad de color de 16 bits. Dispone, además, de un módem interno de 56 Kbps compatible con la norma V.90 y de un completo teclado que incluye 11 teclas de aceleración configurables que permiten un rápido acceso a cualquier aplicación, ya sea la predeterminada para cada uno de ellos o la elegida por el usuario, mediante una única pulsación. Asimismo, en el borde derecho de la pantalla se sitúan cuatro iconos, también configurables, y que de forma predeterminada nos proporcionan acceso directo al panel de configuración, copia de seguridad, acceso telefónico y reproductor Windows Media. Cuenta también el dispositivo de HP con una batería recargable de iones de litio alojada en la parte posterior del equipo y que permite una sesión de trabajo continuado de nueve horas, aunque opcionalmente se puede instalar una batería extendida mediante la cual el usuario podrá disponer de hasta veinticuatro horas de uso continuado. Dispone, además, de distintas ranuras de expansión para la instalación de tarjetas Compact Flash, PCMCIA y tarjetas inteligentes que confieren al usuario la posibilidad de añadir memoria adicional, conectar el equipo con otros dispositivos, garantizar la seguridad de los datos, o posibilitar la autentificación de usuarios.
Asimismo, cuenta con un micrófono para posibilitar su utilización como grabadora de voz, permitiendo escuchar los registros de voz o archivos musicales en formato Windows Media o MP3 por medio de un altavoz externo o a través de unos auriculares que se pueden conectar a una clavija tipo jack situada en el costado izquierdo del dispositivo.
En la parte frontal, dispone de dos botones que permiten un acceso instantáneo al control de volumen y otro más con el que ejecutar automáticamente el reproductor Windows Media Player. Junto a ellos se encuentra también un botón deslizante que permite bloquear los anteriores para evitar pulsaciones accidentales de los mismos. También en esta parte frontal se encuentra el alojamiento del lápiz apuntador. Por último, en el lado derecho cuenta con una clavija para proporcionar alimentación externa al dispositivo mediante el adaptador eléctrico suministrado con el equipo, además de un conector RJ-11 para permitir la conexión del módem incorporado en su interior a la línea telefónica. En este sentido, y para aumentar la calidad de la comunicación a través de la línea telefónica, el equipamiento del Jornada 720 incluye un reductor de interferencias electromagnéticas que se acopla al cable telefónico garantizando una máxima estabilidad en la conexión. En base a éstas características y a pesar de que sus dimensiones (186 x 94 x 30 mm.) son algo mayores que las del disposit

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