| Artículos | 01 SEP 2006

Los jóvenes no se informatizan

Tags: Histórico
Se acaba de presentar un estudio que rompe con muchos de los mitos que existían acerca de los jóvenes y las Nuevas Tecnologías
Bárbara Madariaga.
Internet, chats, SMS o mensajería instantánea ¿Cómo han influido las Nuevas Tecnologías en el desarrollo de los jóvenes españoles? Ésta pregunta es la que trata de responder el estudio “Jóvenes y Cultura Messenger. Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Sociedad Interactiva”, elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el Instituto de la Juventud (INJUVE) y la Obra Social de Caja Madrid.

“A pesar de los estereotipos sociales afianzados, la mayoría de los jóvenes no utilizan las Nuevas Tecnologías, a excepción del teléfono móvil”. Ésta es una de las principales conclusiones del informe “Jóvenes y Cultura Messenger. Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Sociedad Interactiva”, desarrollado por la FAD, INJUVE y la Obra Social de Caja Madrid, y que fue presentado por Eusebio Megías, director técnico de la FAD.
Y es que, tal y como asegura el estudio, solamente el 63,1 por ciento de los jóvenes españoles de 15 a 29 años tiene ordenador y sólo el 41,5 por ciento accede a Internet. En cambio, al igual que ocurre en otros estratos sociales, la telefonía móvil está totalmente implantada entre los jóvenes, al ser utilizado por el 92,4 por ciento de las personas entre 18 y 24 años.

No tienen tanta facilidad
Este informe, además, rompe con otro mito: la facilidad de los jóvenes para utilizar las Nuevas Tecnologías. “Otros estereotipos que, a tenor de los resultados, han demostrado no ser ciertos son que, por ejemplo, los jóvenes tengan una facilidad natural para las TIC”, destacó Eusebio Megías, que continuó asegurando que “en el uso y manejo de las Nuevas Tecnologías influyen de forma decisiva la clase social, el entorno tecnológico en el que se crezca, es decir, si en su casa existe un ordenador o si sus amigos se conectan a Internet; y el entorno institucional, como, por ejemplo, si el colegio o la universidad a la que asisten está adaptado a las Nuevas Tecnologías”.
Otra de las leyendas que “se caen” es aquella que afirmaba que las TIC se utilizan básicamente para la formación y el trabajo de adolescentes y jóvenes, ya que, según ellos mismos, el uso posterior de éstas está enfocado fundamentalmente hacia el ocio y el fomento de las relaciones personales.

La brecha digital
Y continuamos con los mitos. Algunas de las creencias más afianzadas en la sociedad sobre las Nuevas Tecnologías indican que las TIC homogeneizan los grupos sociales, propician la igualdad entre los miembros de los mismos y democratizan la cultura. “Sin embargo, según el estudio y basándose en el discurso mantenido por adolescentes y jóvenes de 12 a 29 años, esto no sería cierto”, indicó Eusebio Megías. “Al contrario de lo que se piensa, las Nuevas Tecnologías sólo ocultan las desigualdades y, sin embargo, producen importantes brechas generacionales y educativas”.
De esta forma, por una parte, las TIC amplían las desigualdades por edades. En primer lugar, se abre una brecha entre adolescentes o jóvenes y sus padres, asumida por ambas partes y que tiende a perpetuar el “mito” de que las Nuevas Tecnologías son sólo para los jóvenes, como parte de un rito “generacional”. En segundo lugar, ya están empezando a detectarse brechas generacionales entre los propios jóvenes: los de menor edad, por ejemplo, utilizan Tecnologías que el resto no conocen o no aprovechan al máximo.
Por otra parte, también se establecen brechas digitales entre los jóvenes que tienen acceso y usan las TIC y aquellos que no tienen, o no quieren tener, ese acceso y uso. Se trata en definitiva de estar dentro o estar fuera, lo que los jóvenes consideran lo mismo que estar o no estar. “Quien no está en Internet, quien no tiene móvil, quien no maneja las Nuevas Tecnologías, pasará a engrosar la lista de los que pierden oportunidades, tanto laborales como de relaciones sociales”.

Preferencias
En el estudio, son los propios jóvenes los que establecen una especie de jerarquía. En primer lugar, hablan del teléfono móvil y apuntan que, sin duda, es lo más básico y generalizado.
Su uso masivo entre los jóvenes se produce porque, según ellos, es el instrumento que posibilita una conexión continua: “siempre disponible... si me interesa”. Por otra parte, los SMS son el medio de comunicación más barato y desinhibido. Son los propios padres quienes propician el uso del móvil. “Paradójicamente, el móvil no se usa fundamentalmente para hablar, sino para quedar, para saber y hacer saber a los amigos que se está ahí”, aseguró Eusebio Megías.
En cuanto a Internet, los jóvenes, al igual que los adultos, mantienen una fantasía de totalidad: se puede encontrar todo. Los jóvenes lo creen útil para el ocio (juegos on-line por ejemplo), trabajo (envío de Currículums), estudio (búsqueda de información) y relaciones (chat y foros).
Según datos de la FAD, Internet ha pasado a ser el canal de expresión y participación mejor valorado (51,9 por ciento de jóvenes entre 15 a 24 años), seguido por los centros educativos (40,5 por ciento), los grandes medios de comunicación (29,2 por ciento) y los teléfonos móviles (27,4 por ciento). Además, una de las características más valoradas es que en Internet, los jóvenes, al ser ellos mismos quienes eligen sus páginas para informarse o navegar, sienten que evitan la manipulación.

Ventajas de la mensajería instantánea
Dentro de los instrumentos de comunicación que ofrece la red, el estudio confirma que los foros y chats están en franco declive y que el uso del messenger (mensajería instantánea) sube de forma imparable. De hecho, un 24,2 por ciento de jóvenes universitarios de 20 a 24 años afirma utilizar el messenger de forma diaria, frente al escaso 3,1 por ciento de jóvenes que reconoce utilizar diariamente los chats.
Las ventajas que los jóvenes ven en el messenger son muchas y variadas. En primer lugar apuntan a que permite una comunicación continua, prolongada y económica. Por otra parte, les permite comunicarse “a la carta”, es decir, elegir con quién se habla, mantenerse oculto “al acecho” hasta que interesa “aparecer”, ampliar su red relacional o mentir “con las cartas descubiertas”. Lo más curioso es que todos asumen que, más o menos, mienten y que les mienten. Frente a los chats, que exigen una búsqueda activa, el messenger permite estar “pasivamente disponible”.
Los jóvenes también apuntan como ventajas que es un medio seguro (se admite en la lista de contactos a quien se quiera), y en el que se está siempre disponible pero sin exponerse en el caso de que la conversación no interese.
El entorno en el que los jóvenes usan el messenger es fundamentalmente en el hogar (donde se sienten seguros y se desinhiben) y de manera algo infantilizada (generalización de las abreviaturas, onomatopeyas, o emoticones, entre otros). Los jóvenes buscan para “conectarse” un espacio propio, aislado, que les ofrece multitud de posibilidades pero donde se corre el riesgo de aislamiento.
El messenger también posibilita para los jóvenes la creación de
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