| Artículos | 01 DIC 2000

Lenguajes de marcado, ¿los sustitutos del archivador?

Tags: Histórico
Adolfo Vázquez.
Corrían los últimos años de la década de los sesenta cuando un grupo de investigadores de IBM decidió poner fin a uno de los problemas que más dolores de cabeza daba a instituciones y universidades de todo el mundo: la disparidad de formatos con los que habían sido guardados los documentos. Esta variedad de formatos hacía que, según el sistema operativo con el que trabajase, y dentro de éste según con la aplicación con la que se estuviese llevando a cabo la documentación, el usuario tenía que vérselas con distintos sistemas de formateado, lo cual hacia que el traspaso de documentación de uno a otro sistema se convirtiera en un auténtico calvario, comparable en aquellos tiempos a la ardua tarea de conectar dos equipos en red.

Con este panorama, Charles Goldfarb, Ed Mosher y Ray Lorie decidieron ponerse manos a la obra para desarrollar un sistema que permitiera transferir documentos de uno a otro sistema sin problema alguno y, ya de paso, que solucionara alguno de los problemas que existían a la hora de realizar la documentación. Es por ello que, a la hora de diseñar dicho lenguaje, se centraron en tres puntos:
- Un formato común fuera cual fuera el tipo de documento que fuese tratado.
- Dicho formato debería permitir que los documentos se pudiesen adaptar a las necesidades impuestas por los profesionales del campo sobre el que fue escrito.
- Debería seguir una serie de normas para evitar que la compatibilidad desaparezca por un mal uso del lenguaje. Para solucionar este problema se definió un nuevo tipo de entidad, el DTD (Document Type Definition), donde el usuario puede personalizar el formato de sus documentos según sus necesidades.
Con estos objetivos, poco tiempo después dichos investigadores sacaron a la luz el GML (Generalized Markup Languaje). Una vez que este lenguaje salió a la luz, el grupo de investigadores se disolvió, quedando sólo Goldfarb en activo, el cual, junto con un grupo de estudiantes, trabajó a fondo sobre el diseño original de GML, logrando que, transcurridos aproximadamente ocho años después del lanzamiento de éste último, el ISO, un organismo encargado de estandarizar nuevas tecnologías para su mejor uso común por las industrias de todos los países, aceptara la remodelación del GML que Goldfarb había llevado a cabo junto con su grupo, como un estándar.
El nuevo lenguaje GML remodelado pasó a denominarse SGML (Standard Generalized Markup Languaje). Este lenguaje, con el paso del tiempo, comenzó a ser adoptado por todo tipo de instituciones, pero donde tuvo una mayor repercusión fue en el mundo empresarial. Poco a poco, las compañías comenzaron a utilizar este lenguaje como medio para mantener su documentación organizada y totalmente accesible. Al mantener la información mediante este tipo de sistema, el usuario sólo tenía que formatear el texto una vez para luego poder utilizarlo ya fuera para imprimirlo o para difundirlo a través de cualquier otro medio, entre ellos las redes precursoras de Internet. Un ejemplo claro del uso que se ha hecho de este lenguaje ha sido la industria aeronáutica. Las empresas de este sector, por lo general, tienen que lidiar con miles de documentos de un tamaño considerable, en los cuales pueden estar contenidos, por ejemplo, los planos de los gigantescos aviones comerciales. Por lo general, estos documentos se actualizan cada pocas semanas con las modificaciones, los fallos o las ampliaciones a las que dichos planos son sometidos. Es por ello que SGML es un lenguaje especialmente dirigido a este tipo de situaciones en las que el usuario se encuentra solo ante un gran volumen de información.

Nuevas posibilidades
Si bien el lenguaje SGML y su antecesor GML no fueron los primeros lenguajes de marcado existentes en el mercado, sí fueron los dos primeros que ofrecieron la suficiente potencia para realizar tales tareas. Ambos lenguajes pertenecen al grupo de los denominados lenguajes de marcado, entre los cuales también se incluyen lenguajes como LaTeX.
Estos lenguajes obligaban al usuario a formatear a mano todo el texto de un documento con el trabajo que esta tarea requiere. Si bien esta técnica puede ser bien recibida por las empresas, los usuarios necesitan algo más manejable. Es por ello que, poco a poco, todos estos lenguajes de formateado manual fueron sustituidos por herramientas que, de una u otra manera, se apoyaban en el SGML para formatear el texto que el usuario escribía en ellas.
Con la llegada de los entornos gráficos, aparecieron nuevas herramientas especialmente diseñadas para ofrecer al usuario una visión distinta al eterno modo consola. Dicha llegada propició la aparición de un nuevo término para designar a los sistemas que ofrecían al usuario una visión totalmente fiel del texto que va a salir por pantalla.
Este tipo de herramientas recibió, y todavía recibe, el nombre de WYSIWYG (What You See Is What You Get), que viene a decir que lo que se ve en la pantalla es lo que saldrá en dispositivos externos, como, por ejemplo, una impresora.
Con la llegada de Internet se han desarrollado nuevos lenguajes de marcado a partir del SGML, que están siendo utilizados sobre todo para diseñar las páginas Web que forman la Internet actual. Estos lenguajes están siendo incluidos en herramientas WYSIWYG, debido al creciente número de desarrolladores que circula por la Red. Algunos usuarios, sin embargo, han vuelto a los orígenes, y no es difícil encontrar a alguien que maneje "a pelo" alguno de los lenguajes de marcado que han ido surgiendo a partir del SGML. A pesar de los muchos lenguajes que están en boca de todos, hay dos que lideran esta vuelta a los orígenes, el HTML y el XML, ambos orientados a mejorar la experiencia del usuario en la Red desde dos perspectivas distintas.

SGML frente a XML
XML, como tal, ha sido definido como un subconjunto del SGML. Ante tal situación cabe preguntarse por qué usar XML si se pueden usar directamente todas las utilidades que ofrece XML directamente usando SGML. Como tal, SGML es un lenguaje dedicado a todo tipo de entornos, sin estar dirigido a un campo en especial. Es por ello que el W3C, cuando se decidió cambiar la orientación del lenguaje de marcado dejando de un lado la presentación y centrándose más en la información, se puso como objetivo obtener un lenguaje de marcado que permitiera tratar los datos desde la Web. Por ello, se pensó desde un principio partir del SGML, como se hiciera años atrás con el HTML. Es por ello que el XML, aunque sea un subconjunto del SGML, se podría decir que es una adaptación de éste para el salvaje mundo de la Web, pero añadiendo, al mismo tiempo, ciertas características que no proceden de la filosofía del SGML.
Ante esta situación, muchos usuarios pueden preguntarse qué lenguaje de marcado escoger. Bien decantarse, por un lado, por la potencia del SGML, o bien decantarse por la compatibilidad con la Web del XML.
La decisión debe basarse en el tipo de información que se vaya a manejar. Si usted desea que dicha información esté contenida en una base de datos o no, sea mostrada a través de la Web, la opción más clara es XML, pero si lo que desea es disponer de un fondo bibliográfico en el que cualquier usuario pueda buscar, modificar o rediseñar los documentos sin problema alguno la mejor opción es, sin duda, SGML.
A la hora de tomar esta decisión, también hay que tener en cuenta que el lenguaje SGML tard
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