| Noticias | 26 MAR 1999

Las mascotas pierden vida pero ganan en opciones

Tags: Histórico
¿Pueden los chips, los cables, las baterías y las tuercas y tornillos suplir el amor de una animal de compañía?
Miguel Angel Gómez

Es una pregunta que hecha hace unos años no hubiera tenido razón de ser pero que ahora, en los albores del siglo XXI puede llevar a muchos a tomar la decisión de suplir las mascotas vivas por mascotas cibernéticas. En este sentido, la multinacional de origen japonés Matsushita ha anunciado su intención de introducirse en el mercado de los robots-mascota con Tama, un gato diseñado para convertirse en el compañero de personas solitarias. Eso sí, la compañía no es el único aliciente que ofrece.

Como otros en su especie, como Furbi, de Tiger Electronics, o Robot, de Sony Entertainment, Tama es más que un mero entretenimiento. Las mascotas cibernéticas ofrecen otras alternativas, evitando, de paso, provocar alergias entre sus poseedores. ?La idea es ofrecer terapia animal?, explicó Kuniichi Ozawa, máximo responsable de este proyecto, quien señaló que Tama ?integra un sistema que le permite comunicarse con los ancianos con total naturalidad, lo que lo hace ideal para personas que viven solas?.

Tama puede conectarse a una red analógica o RDSI para recibir y enviar informes entre el poseedor y diversos servicios médicos o sociales, lo que en opinión de los responsables del proyecto, puede ser muy beneficioso para los ancianos.

En un principio, Tama puede grabar unas 50 frases, ya sean importantes o anecdóticas. De todas formas, estas frases pueden programarse continuamente indicando, incluso, cuándo deben ser pronunciadas. Además, puede servir como punto de información sobre su dueño para los servicios médicos o sociales que centralicen la gestión.

Tras tres años de investigación en cooperación con la Association for Technical Aids de Japón, y un total de 220 millones de yenes de inversión, (algo más de 1,7 millones de euros), fuentes de Matsushita anunciaron que Tama podrá ser una realidad en el mercado japonés en el año 2001, con un precio en le mercado retail de 50.000 yenes (389 euros).

El alma de este engendro es la tecnología denominada Autonomous Agent (agente autónomo) que con una memoria de 2 MB permite a Tama actuar a partir de situaciones ya experimentadas. Los movimientos y las expresiones están controlados por la tecnología Multi-modal Dialogue, que coordina sus expresiones y movimientos. Por último, micrófonos y un sensor incorporados en su cabeza, le permiten reaccionar ante las palabras que escucha.

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