| Artículos | 01 SEP 2007

La nueva hornada de cámaras digitales

Tags: Histórico
Cámaras digitales compactas de 8 aumentos
Oscar G. Peinado.
Las cámaras digitales continúan evolucionando y aumentando su resolución. conocer como influyen en el resultado los principales elementos de una cámara le ayudará a hacer una elección más acertada.

El mercado de la fotografía se ha digitalizado por completo. Cada vez se venden más y más cámaras digitales y las de carrete son una raza en peligro de extinción, incluso ya hay fabricantes que han abandonado el mercado analógico por completo.
A pesar del elevado precio de una cámara digital, en comparación con una tradicional, el boom que ha experimentado este mercado ha puesto una cámara en las manos de todos los usuarios. No sólo se han cambiado las cámaras de carrete por modelos digitales, sino que se utilizan mucho más, siempre se llevan encima y no se duda en hacer tantas fotos como sea necesario. Es la ventaja de no tener que revelar el carrete.
El mercado de cámaras digitales podemos dividirlo en tres grandes bloques, de fronteras difusas. En el escalón más bajo tenemos las cámaras sencillas y automáticas. Para usuarios que quieren guardar sus recuerdos sin tener que preocuparse más que de apuntar y disparar. En el más alto encontramos las cámaras reflex, modelos sofisticados y que permiten un control absoluto de la imagen, pero que exigen unos ciertos conocimientos por parte del fotógrafo para poder sacarles todo el rendimiento que pueden dar. Entre medias, las compactas avanzadas. Éstas son cámaras a las que llegan usuarios desde los otros dos segmentos: unos evolucionando hacia modelos mejores cuando sus cámaras se les quedan pequeñas; y los otros buscando un modelo que les permita “casi” tanto como la reflex, pero con un tamaño y peso mucho menor.
Actualmente las cámaras han evolucionado tanto que, incluso los modelos más sencillos, permiten hacer muchísimas más cosas de las que se podían con una compacta de 35 mm o APS y, por otra parte, hasta la reflex más sofisticada, tiene un modo completamente automático.

Burro grande...
Cuando se quieren lograr fotografías de buena calidad, el componente más importante de una cámara es el que se encuentra detrás del visor, es el fotógrafo. Es un error común comprar una cámara muy cara y profesional porque “hace buenas fotos” olvidando que quien hace las fotos es el fotógrafo, no la cámara, y que está puede aportar calidad hasta cierto límite, pero no puede corregir todos los errores de quien la maneja.
Por eso, si de verdad está interesado en la fotografía, es importante que dedique tiempo a su formación y, mientras tanto, que escoja el tipo de cámara que más se aproxime a sus necesidades actuales. De poco le servirá adquirir una reflex de 5.000 euros para usarla como una compacta de 200. En primer lugar porque, al ritmo que evoluciona este sector, para cuando aprenda a usarla bien, ya estará obsoleta y habrá otro modelo mejor por solo 2.500 ¤. Y en segundo lugar, porque la mejor cámara del mercado probablemente le decepcionará si no es capaz de sacarle todo el partido que puede dar.
Para empezar a conocer los factores más importantes de una cámara puede seguir leyendo este artículo

Los famosos 35 mm
Desde que se han popularizado las cámaras digitales se habla mucho del “equivalente en 35 mm” de los objetivos. 35 mm es el formato de cámara más común y la cifra viene del ancho de su película, que no hay que confundir con el de los fotogramas, que miden 24 x 36 mm. Lleva entre nosotros desde que en 1925 se presentase la Leica 1, pero no es la única medida que existe. El último formato de carrete en aparecer fue el APS, con película de 24 mm que permite obtener fotogramas de tres medidas: H de 16,7 x 30,2 mm, C de 16,7 x 25,1 mm y P de 9,5 x 30,2 mm. En el terreno profesional se utilizan cámaras de medio y gran formato, con fotogramas de 6x6, 6x9 ó 10x13 cm, entre otros. Cuanto mayor sea el tamaño de la imagen captada, mayores serán también las ampliaciones que se pueden hacer, puesto que la relación entre el tamaño de la película y el tamaño del papel final, es menor.
El tamaño del sensor influye en el aspecto que obtenemos al utilizar un determinado objetivo en la cámara. En una cámara de 35 mm (las de carrete tradicional), un objetivo de 50 mm permite captar imágenes aproximadamente con el mismo ángulo que vemos una escena en vivo. Objetivos más cortos alejarán la imagen y ensancharán el encuadre, son los denominados gran angular. Los teleobjetivos son más largos y acercan la imagen, reduciendo al mismo tiempo el ángulo captado. Pero estas medidas cambian al variar el tamaño del “negativo”. Si en lugar de los 35 mm de la película convencional utilizamos un sensor de 15 mm, el efecto de los objetivos será diferente, consiguiendo los mismos resultados con ópticas mucho más cortas y compactas. Debido a esto se habla del equivalente a 35 mm, que es la óptica para cámara de 35 mm que capta el mismo ángulo que la de la cámara digital en cuestión.
Esto hace que, para conseguir el mismo factor de ampliación que en una cámara de carrete, se deban utilizar objetivos más pequeños. En cámaras compactas esto es una ventaja, al permitir miniaturizarlas más, y no es raro encontrar objetivos de 6 mm que equivalen a unos 40 en fotografía de 35 mm, lo que quiere decir que su sensor es mucho más pequeño que el de 35 mm. Gracias a ello se pueden instalar potentes ópticas zoom de más de 10X (equivalentes a más de 350 mm) en tamaños sumamente compactos.

El zoom
Si lo que tenemos es un zoom “equivalente” a un 35-105, estaremos hablando de un zoom 3x (3 x 35 = 105), pero no sólo hay que fijarse en los aumentos del zoom, sino también en dónde empieza y termina su distancia focal. Un zoom 3x equivalente a 18-54 mm nos permitiría hacer tomas de paisajes con un ángulo enorme, pero nunca acercará la imagen, que es lo que se suele esperar (quizás equivocadamente) de un zoom. Otro zoom de 3x con un equivalente de 50-150 mm hará lo contrario, podremos tomar imágenes desde su tamaño real hasta 3 veces éste, consiguiendo el aumento esperado. Lo normal es un término medio, con esos 35-105 que ya habíamos comentado. En su posición más extrema captaremos imágenes más pequeñas de lo normal, pero con mayor ángulo de visión, mientras que la ampliación que conseguimos en el otro extremo es del doble del tamaño real, en lugar de las 3x de zoom total.
Otra cosa totalmente diferente es el zoom digital. Con éste lo que se hace es captar una imagen óptica del mismo tamaño y ampliarla electrónicamente, interpolando para calcular los puntos adicionales que la cámara debe “inventarse”. Es el mismo efecto que se conseguiría ampliando la imagen con cualquier programa de procesamiento de imágenes, con la única ventaja de que se hace en el momento de tomar la foto, ajustando el encuadre como deseemos y de forma más cómoda. Es una opción que puede resultar útil, pero es conveniente no usarla a menos que sea imprescindible, pues el zoom digital degrada la calidad de la imagen. Por eso es común que, desde el menú, se pueda impedir la activación del zoom digital, para evitar que funcione accidentalmente.
En las cámaras reflex de objetivos intercambiables, podemos elegir l
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