| Artículos | 01 NOV 2001

Itanium

Tags: Histórico
64 bits para el e-business
Ramón A. Fernández.
La inmediata puesta en escena del primer procesador Intel basado en una arquitectura de 64 bits, supone la irrupción de esta conocida multinacional en un terreno con clara vocación corporativa y empresarial, y que hasta ahora estaba acotado a un selecto y reducido grupo de fabricantes. Este relevante hecho constituye un nuevo hito en la fulgurante carrera de esta multinacional, que acarreará significativos cambios en los departamentos informáticos de multitud de empresas, innovaciones que deberán introducir en sus estructuras empresariales si se quiere estar en lo más alto o competir codo con codo con los rivales más poderosos.
Evidentemente, el dealer debe ser el primero en conocer las posibilidades y capacidades reales de esta nueva “bomba” tecnológica y, en esta ocasión, con mayor motivo por su directa influencia en el mundo empresarial.

Qué duda cabe, durante estos últimos años la influencia de las nuevas tecnologías en el éxito de cualquier empresa o negocio ha experimentado un crecimiento exponencial. No obstante, todavía hay quien se sorprende por la enorme magnitud y trascendencia que los recursos informáticos, y las tecnologías de la información TI en general, alcanzan en determinados proyectos y negocios. Asimismo, el propio dinamismo de las grandes empresas, la constante evolución de las distintas tecnologías relacionadas con la telemática y la necesidad de buscar nuevas soluciones con las que afrontar con plenas garantías el reto de la nueva economía, obligan a una constante labor de desarrollo en todos y cada uno de los sectores involucrados con las TI.
En este sentido, y en función de las necesidades requeridas, los distintos fabricantes a lo largo de los últimos años han ido desarrollando a un frenético ritmo soluciones de todo tipo con las que satisfacer las demandas planteadas. Obviamente, los caminos tomados por unos y otros han sido muy diferentes debido a la enorme especialización tecnológica. Además, e independientemente de esta especialización, siempre ha habido una clara separación entre las soluciones para el mercado de consumo y el profesional o empresarial, si bien, también es verdad que, de un tiempo a esta parte, el abismo tecnológico y los recursos empleados en los ambientes más exigentes han ido recalando con el paso de los años en entornos mucho menos ambiciosos y productivos.
Por otra parte, el descubrimiento de Internet y su moderado crecimiento inicial, han dado paso a una total expansión de la red de redes y una acaparadora e intempestiva irrupción en los modos de vida de buena parte de la sociedad desarrollada de comienzos de este nuevo milenio.
Internet es hoy por hoy, si no el principal, sí uno de los motores más poderosos de la economía mundial. ¡Quién lo iba a decir! Aquella rudimentaria y casi artesanal red para el intercambio de información entre sistemas informáticos remotos y heterogéneos, se ha convertido en la mayor red informática conocida, y cuyas posibilidades y prestaciones no hacen más que crecer a pasos agigantados con la continua adopción de nuevas tecnologías y negocios.
Así, y teniendo como referente obligado a Internet, buena parte de las tecnologías relacionadas, directamente o indirectamente, con la telemática, tienen como objeto mejorar algunas de las características actuales de la Red o introducir novedosas posibilidades a su ya larga lista de prestaciones. En esta línea de actuación, los últimos años hemos asistido a una ininterrumpida sucesión de nuevos descubrimientos, estándares, protocolos, uniones empresariales y, en definitiva, lanzamiento de multitud de productos de última generación en el seno de las informática y las telecomunicaciones, con los que poder atender los crecientes requerimientos de los negocios y usuarios de Internet. Es decir, Internet se ha convertido en un área comercial de ámbito mundial en el que se da cabida a un ingente número de negocios de muy diversa naturaleza, al tiempo que también sirve para potenciar y flexibilizar la cobertura comercial de las empresas más tradicionales.

El e-business, el motor de la economía de Internet
A estas alturas de curso, no decimos nada nuevo al afirmar que el e-business ha modificado radicalmente la propia metodología de hacer negocio y la fisonomía de muchas de las empresas. En este empeño por alcanzar mayores cotas de benéficos y nuevos mercados, las distintas empresas continúan automatizando buena parte de las transacciones y procesos asociados al tratamiento de la información que generan las operaciones comerciales, con el claro objeto de reducir al máximo los costos asociados. Bajo esta política de actuación, cada uno de los departamentos involucrados en estas labores están poniendo en marcha nuevos procesos internos, destacando especialmente la estrecha relación y colaboración con los proveedores y socios comerciales. Asimismo, y al mismo tiempo, los clientes ante la enorme oferta comercial se han vuelto mucho más exigentes requiriendo mejores servicios “a la carta” que les permitan ser más eficientes y competitivos en el mercado, así como ser capaces de ofrecer servicios de valor añadido.

Las infraestructuras de Internet, la pescadilla que se muerde la cola
Al más alto nivel, los principales protagonistas e impulsores de Internet han ido conformando una serie de infraestructuras tecnológicas con las que poder extender hasta el confín más remoto de este mundo los poderosos tentáculos de la red de redes. Así, y debido a la naturaleza distribuida de la propia Red, uno de los pilares básicos para la buena armonía y eficaz funcionamiento de la misma, son las propias tecnologías de las telecomunicaciones. En este asunto, teniendo en cuenta el punto desde el cual se partía inicialmente y el camino recorrido, se puede decir que las diferentes vías de comunicación y de acceso a Internet ofrecen la suficiente velocidad y fiabilidad para la adecuada fluidez de la información, si bien, a pesar del esfuerzo realizado, también es cierto que todavía queda un largo camino por recorrer. Por otro lado, en la parte que afecta directamente a los componentes puramente informáticos, y de una forma similar a lo acaecido en las telecomunicaciones, los progresos realizados en los distintos campos del hardware y el software han sido, sencillamente, espectaculares. Esta evolución se ha hecho especialmente patente en la cuantitativa y cualitativa metamorfosis de los iniciales contenidos estáticos hacia el actual universo de formatos dinámicos y multimedia, en los que el audio y vídeo tiene una presencia e importancia determinante.
Pero la incesante evolución que sufre Internet en todos sus niveles requiere, tanto en el lado de las telecomunicaciones como en el de la informática, el desarrollo de nuevas tecnologías acordes con la prestaciones que se quieren ofrecer. Dicho de otro modo, para que se puedan explotar convenientemente las ventajas que aportan la mayor diversidad y dinaminización de los contenidos de Internet, se precisan vías de comunicación capaces de soportar mayores flujos de información, así como mecanismos que garanticen la seguridad y confidencialidad que exigen toda transacción económica a través de Internet. Asimismo, a medida que las diferentes vías de comunicación, ingenuamente llamadas autopistas de la información, aumentan su capacidad en cuanto al flujo de informació
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